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Nuevas demandas sociales y empresariales para después de la crisis

Que Inditex consiga fletar un avión con productos de prevención y no lo haga el Gobierno que además cuenta con flota propia, es una sorpresa.

Nuevas demandas sociales y empresariales para después de la crisis
Mascarillas fletadas por Inditex.
Mascarillas fletadas por Inditex.

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José Luis Méndez Romeu

José Luis Méndez Romeu

El autor, JOSÉ LUIS MÉNDEZ ROMEU, es licenciado en Pedagogía y columnista de MUNDIARIO. Exdiputado y exportavoz parlamentario del PSdeG - PSOE, fue conselleiro del Gobierno de Galicia y secretario de Estado del Gobierno de España. @mundiario

El prolongado confinamiento de la población, medida restrictiva de las libertades donde las haya por cuanto con ella decae la libertad de reunión y de movimientos, además de los derechos laborales, unida a la interrupción drástica de gran parte de la vida económica, nos están dejando algunas enseñanzas y alentando algunas demandas para el día después.

De un lado el valor de lo privado, de nuestra intimidad, relaciones personales y afectivas. También del enorme potencial que gracias a la tecnología atesoramos en nuestro domicilio, en forma de ocio para todas las edades, divulgación, aprendizaje o cultura. Que tantas instituciones hayan abierto sus archivos para ofrecer productos de la máxima calidad sin coste, abre un camino con dos direcciones: la gratuidad y el precio por servicio. De la primera responden sobre todo los poderes públicos obligados a justificar desde ahora su desarrollo.

Con otras consecuencias económicas, la compra on-line, la entrega a domicilio o la recogida en puntos predeterminados de prácticamente toda la gama de productos de consumo. Al tiempo se ha puesto de manifiesto la insuficiente capacidad de respuesta de las empresas, cuyas webs se bloquean continuamente ante el incremento de la demanda: bancos o centros de distribución no están teniendo capacidad de respuesta suficiente y deberán repensar sus estrategias digitales de futuro.

Asimismo el valor del espacio público. Hemos redescubierto el silencio, la caída del ruido ambiental por el tráfico, la mejor calidad del aire, la mayor limpieza de nuestras calles por el menor uso, la calidad del transporte público. Los municipios tienen ahí un nicho inmenso para desarrollar su creatividad y acercarnos a los estándares europeos, de los que todavía estamos muy alejados: más peatonalización, más carril-bus, más tranvía, menos grafiti, más calidad del mobiliario urbano, plazas más acogedoras, menos publicidad, más árboles, etc. En general, más atención al diseño y a las personas.

También las políticas sociales de los municipios están obligadas a innovar. El aislamiento de las decenas de miles de personas que viven solas ha puesto de manifiesto la insuficiente capacidad de respuesta personalizada. Un ámbito en el que la suma de esfuerzos privados y públicos debería permitir nuevos servicios que garanticen el seguimiento individual y la prestación de las necesidades básicas

Las empresas han descubierto que la externalización de la producción no siempre es la mejor solución aunque disminuya costes de producción, que sólo la innovación da respuesta a lo inesperado lo que pone en valor el tamaño crítico de las empresas, que la videoconferencia ahorra muchos viajes innecesarios.

Los Gobiernos deberían de haber aprendido mucho si bien la rivalidad política hace dudar del pronóstico. Por un lado la centralización del poder no resuelve todos los problemas, como aprendieron dolorosamente en sus carnes quienes vivieron en los países comunistas. Que Inditex consiga fletar un avión con productos de prevención y no lo haga el Gobierno, que además cuenta con flota propia, es una sorpresa. Que desde el primer día sanitarios de todas las Comunidades,  empleados de centros de mayores, conductores de ambulancia y otros se quejen de la falta de material, sigue sin ser explicado racionalmente. Como lo es que en las farmacias escaseen desinfectantes e incluso medicamentos genéricos.

Por otro lado están las medidas para superar la posible recesión. Hasta ahora el Gobierno manejaba un escenario de presupuestos expansivos dentro de los límites del déficit, mediante el incremento de impuestos. Cabría pensar en el escenario alternativo, reducir impuestos para estimular el consumo, pues el déficit va a ser relajado por Bruselas. Cualquiera que sea la decisión debería de contar con el mayor consenso. No es momento de pedir nuevos sacrificios, sino de sumar voluntades en el objetivo común. @mundiario