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MUNDIARIO

¿Por qué cuando somos mayores nos asusta el deseo de aprender a tocar un instrumento?

Antes se pensaba que, a partir de cierta edad, las neuronas iban muriendo y no se regeneraban. Hace no mucho se descubrió que eso no es así, que sí se pueden crear nuevas células neuronales y que el ejercicio mental hace que se produzcan nuevas conexiones, nuevas sinapsis entre neuronas. Es la llamada regeneración neuronal.

¿Por qué cuando somos mayores nos asusta el deseo de aprender a tocar un instrumento?
Hugh Laurie.
Hugh Laurie.

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Cristina Goás

Cristina Goás

La autora, CRISTINA GOÁS, gestiona Melovida y dirige Presto Vivace, desde donde desarrolla la investigación musical y su aplicación a través de dispositivos tecnológicos. También es colaboradora de MUNDIARIO y se encarga de formar y crear nuevos talentos. @mundiario

A los que aman la música, los beneficios que su ejecución proporcione al cerebro les importarán bien poco. Pero conocerlos quizá pueda animarles a no rendirse en los momentos de desánimo. Cualquier tipo de estudio aumenta la actividad cerebral, pero la música, con su peculiar forma de implicar ambos hemisferios cerebrales, crea nuevas conexiones neuronales especialmente útiles y beneficiosas. En los adultos no tantas como en los niños, pero sí las suficientes como para mantener la agilidad mental durante más tiempo.

Estas son algunas de las ventajas que tiene el aprender el estudio de un instrumento siendo adulto:

1. En un adulto, aprender a tocar es una decisión propia, nacida de un sentimiento de necesidad de expresión mediante la música. Creo que es la gran diferencia con respecto a los niños, que pueden llegar a amar lo que hacen, pero prácticamente en ningún caso, al menos al inicio, es una decisión suya haber emprendido ese camino. Su única decisión es no abandonarlo.

2. Es más consciente de sí mismo, de las dificultades, de sus debilidades, de los peligros que acechan en su aventura: se conoce más a sí mismo, a sus puntos débiles, y cómo minimizarlos. Ese conocimiento le permite evitar de forma inteligente los peligros que encontrará: la pereza, el cansancio, la frustración, la impotencia, el hastío, todo eso lo sentiremos antes o después a lo largo del proceso de aprendizaje. Pero sabremos más inteligentemente sortearlos porque ya lo hemos vivido antes en nuestra experiencia vital.

3. Un adulto (amante de la música) conoce y siente más certeramente la música. Aunque no pueda interpretar como le gustaría, sabe cómo debería llegar a sonar, qué emociones, que sentido darle a lo que toca.

4. Ya hemos pasado la adolescencia, esa época de crisis en la que miles de niños se rebelan contra todo, abandonan casi todas las actividades que no sean videojuegos, móviles, amigos, salir, etc…

5. Es difícil que un adulto persevere en el estudio de un instrumento hasta dar todo su potencial puesto que muchas otras tareas de responsabilidad ocupan su vida, pero puede que sea más difícil que lo haga un niño. Miles empiezan a aprender, muy pocos terminan dedicándose a ello, porque en realidad, la probabilidad es muy alta de que tocaran un instrumento por la ilusión de sus padres, no suya.

6. La importancia de ser enseñando por un buen profesor es vital para el ánimo y el logro de objetivos, es recomendable encontrar una buena escuela de música o academia para poder conocer mas adultos que estudien instrumentos y poder realizar actividades musicales en grupo.

7. La mayoría de los profesores afirman que para enseñar a un adulto se utilizan los mismos métodos que con los niños. “Todo depende del alumno, nosotros reaccionamos a sus avances.”."En poco tiempo se convierten en los músicos aficionados por excelencia y ejemplo de dedicación para muchos jóvenes"

Muchos músicos comenzaron de mayores a descubrir su pasión por la música y otros tantos comenzaron a tener éxito a una edad tardía, me refiero por ejemplo a Debbie Harry quien a pesar de haber participado en proyectos musicales desde la década del 60, fue sólo hasta 1976, cuando ya tenía 31 años, que grabó el álbum “Blondie” con la banda del mismo nombre.

Leonard Cohen apareció en la escena musical hasta después de los 33 años, cuando pensaba que su carrera como escritor era un fracaso y por lo tanto decidió explorar en la música.

A los 62 años, Charles Bradley ( que se dedicó a imitar a James Brown) grabó su primer disco y dos años después lanzó el segundo.

Chavela Vargas, quien más o menos a los 30 se volvió cantante profesional de la mano de José Alfredo Jiménez hasta los 42 no grabó su primer disco. En los años setenta se retiró y reapareció en la década de los noventa, cuando se hizo realmente famosa a nivel global.

Y el famoso médico Dr. House, Hugh Laurie, a pesar de comenzar sus estudios musicales a los 6 años no fue conocido por el público su faceta de músico hasta una edad adulta.