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MUNDIARIO

Noruega: una espoleada pero desalentadora experiencia

Descubrimientos paradojales en una efímera y superficial cala escandinava.

Noruega: una espoleada pero desalentadora experiencia
Bandera noruega. / RR SS
Bandera noruega. / RR SS

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Pepe Pelayo

Pepe Pelayo

El autor, PEPE PELAYO, colabora en MUNDIARIO. Es escritor, comediante y estudioso de la teoría y la aplicación del humor cubano-chileno. Se le encuentra en www.pepepelayo.com @mundiario

No pude estar en la entrega del Premio Nobel de la Paz de este año, pero logré visitar Oslo poco después (no voy a hacerles chistecitos como “Os lo dije”, os lo advierto). Mi objetivo era conocer a esos personajes que deciden darle el Premio ¡de la Paz! a gente como J.M. Santos, que con tal de pasar a la historia le aplica la amnistía a cualquiera. O a Obama, que será muy simpático pero nunca retiró sus tropas. Son muy raros estos noruegos.

Sabemos que en este país, además de exportar vikingos y bacalao, exporta la imagen de modelo de desarrollo, seguridad social, calidad en salud y educación y mil cosas más. Incluso muestran un índice altísimo de felicidad. En las encuestas, la mayoría de los noruegos dicen que son muy felices. Sin embargo, también lideran los índices de gente deprimida y de suicidios. Son muy raros estos noruegos, ¿no es cierto?

Bueno, como no pude conocer al Jurado y el frío y la poca luz afectaban ya mi ánimo, me dispuse a disfrutar de una obra teatral: “Casa de Muñecas”, versión algo más feminista que la original de Henrik Ibsen, ese reconocido autor noruego. Transcribo lo que vi:

Personajes: Torvaldo (hombre de pelo teñido de rubio, de unos treinta años que nunca confiesa). Nora (esposa de Torvaldo, unos años más que él). Escenografía: Sala-comedor.  

Nora: (LLEGANDO DE LA CALLE) Hola, mi amor...

Torvaldo: (SENTÁNDOSE Y ESQUIVÁNDOLE EL BESO. COMIENZA A PASEARSE POR EL ESCENARIO) ¿Estas son horas de llegar a casa? ¡Si parece que ya no tengo esposa...!

Nora: Hace como un año te las puse para hacer el amor, ¿recuerdas?, así que si quieres cómprate otras.

Torvaldo: ¡Esposas, no! ¡Me refiero a que no tengo señora, no tengo marida!

Nora: (SE SIENTA EN EL SOFÁ, SE SACA LOS ZAPATOS Y COMIENZA A FRICCIONARSE LOS DEDOS DEL PIE DERECHO) ¿Y ahora qué pasó, Torvaldo?

Torvaldo: (DETENIÉNDOSE) ¿Y todavía tienes el valor de preguntarme? Me levanto temprano, hago el desayuno, preparo a los niños para el colegio, voy a trabajar, tengo que aguantarle a la jefa sus insinuaciones y manoseos; regreso, voy al supermercado, ordeno la casa, limpio, lavo y ayudo a los niños a hacer las tareas, ¿y dónde está mi esposa? ¿Eh? ¡¿Dónde está mi esposa?!

Nora: (SE PONE LAS DOS MANOS DELANTE DE SU ROSTRO SERIO, OCULTÁNDOLO DE LA VISTA DE ÉL Y DE INMEDIATO LAS SEPARA, DESCUBRIÉNDOLE SU CARA, AHORA SONRIENTE) ¡Está aquí!... ¿Dónde está tu esposa? (REPITE EL MOVIMIENTO ANTERIOR) ¡Está aquí!... ¿Dónde está…?

Torvaldo: ¡Basta! ¡No estoy para juegos, Nora!

Nora: (LEVANTÁNDOSE Y SIGUIÉNDOLO EN SU RECORRIDO)… Pero mi amor, si yo te voy a explicar, mira, después de la reunión era el cumpleaños de María, la subgerente de finanzas, y tuvimos que comprarle la torta, brindar...

Torvaldo: (DETENIÉNDOSE Y PROVOCANDO CON ELLO QUE NORA CHOQUE CON ÉL POR DETRÁS. ÉL VUELVE A CAMINAR MANOTEANDO Y ELLA LO SIGUE DE NUEVO, PERO AHORA BIEN PEGADA A SU ESPALDA. ¡Sí, claro! ¡Tú con tus amigotas por ahí, mientras este imbécil tiene que esperarte con la comida caliente! Si siempre mi madre me lo decía: "¡no te cases con esa mujer!". ¡Y era verdad! ¡Si yo para ti soy un objeto, Nora! (SE SIENTA DE REPENTE EN UNA BUTACA Y LO HACE SOBRE ELLA QUE NO PUDO QUITARSE A TIEMPO) ¡Pero hasta aquí llegamos! (AMBOS SE LEVANTAN CON RAPIDEZ).

Nora: No digas eso, mi amor...

Torvaldo: Lo siento, Nora. Díselo a los niños. Yo mañana vengo a buscar mis cosas. Me voy a casa de mi mamá. ¡Adiós! (CAMINANDO HACIA LA PUERTA). !Ah!, y ahí te dejo el control de la tele (SE LO LANZA) ¡Al fin sólo para ti, como siempre has querido!

Nora: ¡Pero, mi amor, mi cielo, mi vida, te juro que...!

(TORVALDO, SIN ESCUCHARLA, VA HACIA LA PUERTA Y LA ABRE. SALE Y DA UN PORTAZO SIMBÓLICO, EXAGERADO, DESCOMUNAL…CON EL PORTAZO LA ESCENOGRAFÍA SE DERRUMBA. CAE EL TELÓN, PERO PRECIPITÁNDOSE AL SUELO.

Después de la función me fui corriendo al aeropuerto. Parece que me contagié, porque sentí tremendas ganas de suicidarme.