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¿Por qué no se le da la misma importancia al arte que a los números?

¿Por qué parece que ser artista es ser ciudadano de otro grado, y por qué en un país regido por el dinero está mal visto dejarte llevar por tus verdaderas pasiones, crear y aprender por ti mismo?

¿Por qué no se le da la misma importancia al arte que a los números?
Arte en la calle. / Andrea Vidal
Arte en la calle. / Andrea Vidal

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Andrea Vidal

Andrea Vidal

Titulada en Arte Dramático. Fotógrafa de la agencia Fashion Weeks Catalunya. Escribe en MUNDIARIO y para el blog de moda Tú en Palma y yo en Barcelona, y colabora en la revista LookBook 360.

¿Por qué parece que ser artista es ser ciudadano de otro grado, y por qué en un país regido por el dinero está mal visto dejarte llevar por tus verdaderas pasiones, crear y aprender por ti mismo?

 

Dicen que me equivoqué al escoger mi profesión, lo dicen además, convencidos de ello. "¿Por qué no habrás estudiado una carrera profesional? Arquitectura, Ingeniería, Farmacia, Enfermería... algo relacionado con la sanidad, o que sé yo, algo productivo, se buscan personas que salven el mundo, y los actores solo salvan el mundo en las películas.", me comentan a veces.

Mi madre es enfermera, mi padre es policía. Cada cual salvando el mundo a su manera. Y yo... yo. ¿A quién salvaría yo?  O peor aún, siendo artista ¿Quién me salvaría a mí?

Nunca he sido capaz de mirar cómo me extraían sangre en un análisis, ni de verme ofreciendo seguridad a mi pueblo. Yo me he refugiado siempre en la belleza, en las cosas bonitas que me ha ofrecido la vida y las personas que me rodean. Bailar, correr, y emocionarme mientras la lluvia me empapaba y no había más sonido que el de esas gotas al caer. Dibujar con pasión, una sonrisa a tiempo, esa canción que suena en la radio llena de recuerdos, un mensaje inesperado. Tomar fotografías al reflejo de un beso en un charco. El olor a mar. La suavidad de un pétalo de Rosa. Sentir el calor de un abrazo y el frío de los golpes de la vida. La satisfacción de un aplauso y la emoción de un escenario. Sacar sonrisas, y captarlas con mi cámara. No sabía que quería ser de mayor, porque ser feliz no estaba catalogado dentro de una profesión común, sino de un estilo de vida convertido en profesión.

Así que decidí cambiar las tardes libres por ensayos, sacarme el carnet de coche por pagar una escuela de arte dramático, cenar fuera cada fin de semana por comer en casa, pasar todas las tardes en un parque con amigos por repetir escenas de teatro con mis compañeros, muchas horas de esfuerzo, compromiso, trabajo no pagadas a cambio de satisfacción, esperanza, superación. Una vida estable por una vida en cierto modo nómada. 

Y a duras penas me acompañan los amigos que un día jugaron a salvar el mundo junto a mí, Batman, y Dragon Ball; aunque la mayoría de ellos ya están casados, tienen un hijo, un coche, y un trabajo estable.

 
Obra de Andrea Design.

 

Dicen que los artistas somos unos 'muertos de hambre' y quizás sí, quizás lo somos. Pero con ilusión, esperanza, motivaciones y muchas ganas de luchar por nuestros sueños.  No es fácil dedicarte a ellos, pero desde luego es increíble. Quizás eso es lo que nos mantiene vivos, qué paradoja. 

En mi debut en MUNDIARIO, para terminar quisiera añadir un fragmento del texto que escribió Rubén Tejerina en el cual da respuesta a todas esas personas que consideran que los artistas son unos mMuertos de hambre e invita a reflexionar sobre si el mundo tal y como lo conocemos sería igual sin la huella que dejaron Paco de Lucía o Michael Jackson, Walt Disney,  Leonardo Da Vinci, Neruda, Mozart, y un largo etcétera de artistas que dedicaron su vida a la creación y la difusión del arte, así como sus obras.

"¿En serio alguien está convencido que todo sería igual sin las bulerías, el impresionismo, el fado, los cuentos, el ballet, las pinturas rupestres, el teatro Kabuki, el manga, el jazz, los sonetos, el cine negro, el gregoriano, el dadaísmo, los comics, los boleros, el teatro isabelino, la ciencia-ficción, el tango, los frescos egipcios, el hip-hop, la opera, el claqué, el videoarte, la danza africana, las elegías, los dibujos animados, las chirigotas de Cádiz, la novela histórica, los grafitis, el góspel, los haikus…?

Piénsenlo. Y si después de pensarlo su cabeza no les da ninguna conclusión, acudan al corazón y a ver qué pasa."

Es un tema que me angustia no exteriorizar, siendo consciente de la desvalorización del arte en este país en comparación al resto. Por qué no se le da la misma importancia al arte que a los números, por qué parece que ser artista es ser ciudadano de otro grado, y por qué en un país regido por el dinero, está mal visto dejarte llevar por tus verdaderas pasiones, manifesarte, expresarte, crear y aprender por ti mismo. Pero nos digan lo que nos digan, nosotros somos dueños de nosotros mismos y elegimos la vida digna que queremos vivir. Y eso es lo que nos salva.

Llegados a este punto, que se pare el mundo, que yo me salvo.