El Niño pierde fuerza, pero se alcanzan niveles récords en las temperaturas
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha anunciado que El Niño, el fenómeno climático que eleva las temperaturas superficiales del agua en el Pacífico tropical, ha alcanzado su punto máximo en diciembre y ahora se encuentra en una fase de debilitamiento gradual. Aunque su presencia está disminuyendo, su impacto continuará afectando el clima global en los próximos meses, exacerbando el calor generado por los gases de efecto invernadero producidos por las actividades humanas.
Según la OMM, hay un 60% de posibilidades de que el fenómeno persista durante marzo-mayo, seguido de un 80% de probabilidades de condiciones neutrales para abril-junio, lo que significa que no habrá ni El Niño ni La Niña. A pesar de que esta intervención es un fenómeno climático natural que se produce periódicamente, su influencia en las condiciones meteorológicas y las tormentas en diferentes partes del mundo es significativa.
El episodio actual de El Niño comenzó en junio del año pasado y contribuyó al 2023 como el año más cálido registrado hasta la fecha. Sin embargo, la principal causa del calentamiento global sigue siendo los gases de efecto invernadero derivados de la actividad humana. Celeste Saulo, secretaria general de la OMM, enfatizó que, si bien El Niño ha contribuido a las altas temperaturas récord, los gases de efecto invernadero son los principales responsables del calentamiento global.
Las temperaturas superficiales del Pacífico tropical han estado por encima de lo normal durante este episodio del fenómeno, pero el aumento de las temperaturas en otras partes del mundo durante los últimos 10 meses no está directamente relacionado con el mismo. La experta señaló que la temperatura superficial media global en enero de 2024 fue la más alta registrada para ese mes, lo que indica una tendencia preocupante que va más allá de El Niño.
El febrero pasado se perfiló como el febrero más cálido registrado hasta la fecha, superando el récord establecido en 2016 durante otro importante episodio de El Niño. Los datos del servicio de cambio climático de Copernicus muestran que este último febrero fue alrededor de 0,2 grados Celsius más cálido que el de 2016.
Además de elevar las temperaturas globales, El Niño está asociado con un aumento de las precipitaciones y las inundaciones en algunas regiones, así como con condiciones más secas y cálidas en otras partes del mundo. En este episodio, ha exacerbado la sequía en el norte de América del Sur y ha contribuido a condiciones más secas y cálidas en partes del sur de África.
Aunque El Niño se debilite, el impacto continuo del calentamiento global sigue siendo motivo de preocupación para la comunidad científica y los responsables de la formulación de políticas climáticas a nivel mundial. La OMM continuará monitoreando de cerca la evolución del clima y sus efectos en todo el mundo. @mundiario