La vida es un camino y ningún niño debería abandonarlo sin vivir intensamente

Un momento de la actuación de Iraila
Iraila, en el plató de La Voz Kids. / Telecinco

Hay programas de televisión que deberían de existir como plataforma continua para conocer a todos los niños que merecen una oportunidad. La Voz Kids es un buen ejemplo.

La vida es un camino y ningún niño debería abandonarlo sin vivir intensamente

Hay programas de televisión que deberían de existir como plataforma continua para conocer a todos los niños que merecen una oportunidad. La Voz Kids es un buen ejemplo.

No suelo ver la tele. Realmente no hay nada que llame mi atención. No hay ningúna serie o programa que me enganche, ni debate que sostenga mi interés más de dos minutos, es un bucle de información trillada que siento que no me llega, que no me llena.

Pero hay un programa de niños, me refiero al concurso de Tele 5 La Voz Kids, que me gustó porque siempre es emocionante ver como el arte, como la emoción por conseguir un sueño mueve el motor de tantas almas que luchan cada día por hacer, por vivir lo que les apasiona. Contemplar como muchos desde su anonimato, desde muy pequeñitos han apostado por lo que sienten en su interior y tiran de ello, tiran con toda la fuerza, con todo el amor que envuelve lo que llega a ser y conformar su mundo. Su maravilloso mundo.

Un programa que debería de existir pero como plataforma continua para conocer a todos los que merecen una oportunidad, enfocado en promocionar a tantos grandes talentos que dejamos que se esfumen y no como concurso por esa tonta idea de tener un ganador.

Me enteré por las redes sociales de que una de las niñas había fallecido, que había estado luchando contra un maldito y despiadado cáncer. Una niña preciosa con una voz maravillosa. Una niña con una gran sensibilidad, una pequeña muy grande.

Estas cosas te hacen frenar en seco, hacen que nos paremos un momento dentro de la tormenta personal de cada uno y pensar en lo que realmente merece la pena; en que cantar merece la pena, en que hay espacios televisivos que merecerían la pena, porque en este caso, en este en concreto, se ha cumplido un sueño. El sueño de alguien que se ha ido muy pronto, pero en el que ha sido muy feliz por lo que sé.

La vida es un camino, ningún niño debería abandonarlo sin vivir intensamente, sin vivir uno largo, con todo lo que pueda encontrar en él y convertirlo en lo que desee con la magia que llevamos dentro en algo mejor. Ningún padre debería despedir a un hijo. Quiero hoy pensar que existe un cielo, una continuidad azul, muy azul, inmensa e ilimitada donde han recibido a Iraila con los honores propios de una estrella, los que merece un alma llena de emoción.

La vida es un camino y ningún niño debería abandonarlo sin vivir intensamente
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