Los neoyorquinos celebraron la 50ª edición del desfile de Halloween
A pesar de la gran tensión de los últimos tiempos, Nueva York festejó a lo grande su fiesta anual en el Greenwich Village.
Para alivio y alegría de todos aquí, la Sexta Avenida de Manhattan volvió a llenarse de fiesta. Últimamente las manifestaciones que llenaban las calles de la ciudad han estado cargadas de tensión, desde el juicio al ex-presidente y actual candidato Donald Trump, hasta las protestas por la guerra de Ucrania y más recientemente con masivas marchas por los atentados perpetrados por Hamas contra Israel y luego a favor de la paz en Palestina.
En ese ambiente tan cargado, había mucha expectativa en Nueva York por lo que podría suceder el 31 de octubre en el sur de Manhattan, para la quincuagésima edición del desfile anual donde el único requisito para participar es venir disfrazado.
La policía de la ciudad desplegó más de 2.000 oficiales para garantizar que todo sucediera con normalidad, y efectivamente así sucedió.
El ánimo era absolutamente festivo, con los tradicionales esqueletos y disfraces que generan sonrisas o meten un poco de miedo. El tema de este año era “Inside Out/Upside Down”, algo así como “de adentro hacia afuera y de arriba hacia abajo” que alude que todo queda dado vuelta en la nueva normalidad después de la tremenda pandemia que aún no está totalmente superada sobre todo desde el punto de vista económico pero ya hay muchos síntomas positivos, por ejemplo recién hace unos días se acaba de volver a los niveles pre-pandemia de la utilización del servicio de metro, y la mayoría de las empresas que aún mantienen un régimen de trabajo remoto de tres días por semana están presionando para volver con normalidad a las oficinas, aunque en muchos casos se han implementado políticas flexibles para permitir que los empleados trabajen desde su casa algunos días.
Después de un período tan largo de emergencia sanitaria y los agobios económicos que produjo, y con las preocupaciones crecientes de los problemas mundiales en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, sumados a la tensión política de las próximas elecciones, la gran mayoría de la gente necesitaba un día de alegría y descompresión, y Halloween desde luego era el momento apropiado para eso.
Funcionó perfectamente, y se vio en el clima festivo y relajado donde miles de personas esperaron en fila pacientemente para luego caminar, bailar y divertirse con la creatividad de los disfraces. Hubo incluso mucho menos referencias a temas conflictivos que en ocasiones anteriores, aunque no faltó algún disfraz de Trump con traje de presidiario ni grupos de "homosexuales contra las armas”, pero en tono realmente divertido y no buscando enfrentamientos.
Esta edición decidió honrar a Laurie Anderson como Gran Mariscal y a su difunto marido Lou Reed como Gran Mariscal póstumo. La artista de 76 años participó poniendo música desde una carroza. Antes habían desfilado los tradicionales esqueletos gigantes que suelen abrir el evento, y también un nutrido grupo de músicos mexicanos vestidos con los tradicionales trajes del día de los muertos, que coincide en estas fechas.