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MUNDIARIO

Una (no muy rigurosa) investigación sobre el humor latinoamericano

Una comprensible reacción de un latinoamericano ante una dolorosa afirmación de dos europeos

Una (no muy rigurosa) investigación sobre el humor latinoamericano
Humor-latinoamericano, según Alex Pelayo.
Humor-latinoamericano, según Alex Pelayo.

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Pepe Pelayo

Pepe Pelayo

El autor, PEPE PELAYO, colabora en MUNDIARIO. Es escritor, comediante y estudioso de la teoría y la aplicación del humor cubano-chileno. Se le encuentra en www.pepepelayo.com @mundiario

La idea de hacer un ensayo investigativo se me ocurrió al leer dos libros. El primero, fue El pijama (DOPESA, Barcelona, 1973), del humorista francés Daniel Daninos. En él aparece –en la página 111-, el siguiente comentario del autor: “El sol continuo vuelve el humor más triste que la lluvia. No sólo hay mucho más humor en Inglaterra que en el Perú, sino que el humor de los brasileros o de los mexicanos es infinitamente más trágico que el de los checos y el de los húngaros, que sin embargo, soportan inviernos tan rigurosos como su régimen político”.

El segundo libro fue: Antología de humoristas franceses contemporáneos (Tauros. Madrid, 1958), en cuyo prólogo –página 8-, el señor Miguel Salabert cita la siguiente definición concebida por el humorista también francés Hipólito Taine: “El humor es algo amargo, acre, sombrío, que nace bajo el cielo frío de los países septentrionales y conviene solamente a los espíritus germanos, como la cerveza y el schnaps”.

Cuando leí ambos libros, se me alteró el ego –en latín se conoce como el alter ego-, y escandalizado, enojado y ofendido, concebí entonces la idea de una investigación para demostrar lo contrario a lo que afirman esos caballeros. Por supuesto, evitando caer en una indigna venganza, pero sí –por qué no decirlo- con deseos de saborear un dulce, necesario y vil desquite, en nombre del humor de Latinoamérica. Aunque alerta siempre a no caer en el chovinismo barato, en el nacionalismo caro y mucho menos en la xenofobia en oferta o en liquidación.

Entonces me lancé a probar una hipótesis muy atrevida, pero no por ello osada: el humor latinoamericano, tanto en la élite de creación artística, como en lo catalogado como popular –y a veces populista, populoso o populachero-, está a un superior nivel que el humor de cualquier individuo o pueblo de otros continentes de este Planeta, incluyendo las tierras de esos grandes europeos del pensamiento y la literatura que se equivocan –según mi humilde entender- en esas audaces y absurdas afirmaciones.

Y en eso estoy.

Pero incluso estando todavía lejos de alguna conclusión en mi trabajo, ya puedo asegurar que la mayoría de los europeos nos ven como gente vulgar, ampulosa, retórica, extrovertida, violenta, gritona y cursi. Y para ellos el humor es reflexión, madurez y no tomarse demasiado en serio.

De igual manera puedo afirmar, con mucho temor a equivocarme-, que a pesar de nosotros ser alegres y divertidos, fiesteros y bailadores, en el fondo nos tomamos muy en serio. Demasiado en serio. Y eso es lo que nos perjudica. Somos la viceversa de los europeos, los cuales son de apariencia muy seria, pero en el fondo no se toman en serio.

Eso me lleva a una incierta y débil, pero no por eso enclenque conclusión: en Latinoamérica se goza más la vida (o se intenta, a pesar de las desgracias, o como defensa ante las mismas) que en Europa; pero en el Viejo Continente están dadas las condiciones para que surjan creadores de un humor más inteligente, profundo, que haga pensar más y en América Latina, crece mejor el creador de humor chabacano, fácil, ligero y burlón, bajo el manto de la falta de una buena educación, por ejemplo.

Por supuesto, hay excepciones que confirman la regla en ambos casos.

Y por último, casi llego a puerto con mi hipótesis de que el clima no tiene nada que ver con la creación humorística. El sol o la falta de él, no influye en el humor, por mucho que le duela a los colegas de los libros que leí. Porque si así fuera no existirían en estas tierras los Les Luthiers, Quino, Fontanarrosa, Cantinflas, Ibargüengoitia, Ares, etc. y los esquimales fueran los grandes humoristas del mundo.

¿Sirve de algo mi investigación? ¿A alguien le importa? ¿Cambiará un poquitín aunque sea entender cómo somos y cómo nos ven? ¿Seguirá avanzando en el mundo la extrema derecha? ¿Qué dijo realmente Eienstein? ¿Quién mató al gobernador? ¿Qué Vadis? @mundiario