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MUNDIARIO

Francisco Verdú Pons, el único consejero de 86 que no aceptó la tarjeta black de Bankia

Por su parte, Arantxa Martín, Patricia Iserte, Nuria Diego y Jesús Gordillo, son cuatro asesores del Ayuntamiento de Valencia que al contrario que los demás miembros del grupo popular (49) dijeron ‘no’ al pitufeo del llamado ahora Caso Taula. Hay quien dice ‘no’ a la corrupción, hay esperanza.

Francisco Verdú Pons, el único consejero de 86 que no aceptó la tarjeta black de Bankia
Francisco Verdú Pons y Rodrigo Rato. / EP
Francisco Verdú Pons y Rodrigo Rato. / EP

Una vez escuché fascinada a Iñaki Gabilondo hablar de un libro titulado “Héroes de los dos bandos” que recogía anécdotas de la guerra civil española recopiladas por el periodista Fernando Berlín y que lejos de ahondar en lo más o menos ruín del ser humano te reconciliaban con él; Iñaki hablaba de esas historias de vecinos de ambos bandos que se ayudaron, familias que tenían ocultos en los devanes o sótanos a otras familias vecinas que si caían en manos del enemigo que tocara –según en que bando territorial estuviere, golpista o de la resistencia- y cómo superando diferencia ideológicas ponían por delante la solidaridad con el prójimo, poniendo incluso en peligro sus propias vidas.

Esas son las historias que llaman mi atención siempre, el que sobresale para bien, los que desmarcan del borreguismo, los que no se dejan llevar por la barbarie, los que se cuestionan, los que se oponen por principios a lo que está mal, los que se aferran al bien para hacer lo correcto incluso a costa de ponerse en peligro en un mundo dominado por la deshumanización, la corrupción, el revanchismo y la sinvergüencería imperante.

Es por ello que desde que se descubrió, bueno, salió a la luz el tema de las tarjetas black mi atención la llamó un hombre, acompaño este artículo con una foto de él junto al inefable y “milagro español” Rodrigo Rato, fíjense en él, se llama Francisco Verdú Pons, y era consejero delegado de Bankia.

Paco Verdú nació en 1955 en Alcoy en el seno de una familia humilde, estudió con beca Económicas licenciándose con matrícula de honor y comenzó a trabajar como bancario en varias entidades financieras durante treinta años hasta que fue “fichado” tras la fusión de las cajas de ahorro en Bankia. Según testificó ante el juez fue en Orebro de 2012 cuando Rodrigo Rato le ofrece la tarjeta black en un sobre, y que él rechazó, la tarjeta nunca salío del sobre, acabó en un cajón, fue el único consejero de 86 que nunca activó la tarjeta y frente al juez declaró y así consta en autos : “ No la acepté porque me parecía una mala praxis, y así se lo dije. Nunca había visto algo así en los treinta años de carrera; nunca usaría una tarjeta que no exigiera una justificación”. Obviamente y como podrán comprender, es el testigo más importante de la Fiscalía, y la prueba de que un ‘no’ supone a veces la constatación del ‘sí’ condenatorio.

Nos estamos acostumbrando a ver a acusados por temas de corrupción declarar insistentemente que ellos no sabían, que ellos no sospechaban, que ellos no tenían ni idea. Hombres y mujeres en puestos de responsabilidad, política o financiera, a los que se les presupone una inteligencia, cultura y preparación excepcional, convertirse en auténticos ignorantes, desconocedores de la corrupción, prevaricación, malversación, blanqueo de capitales y en definitiva choriceo vario patrio. También he tenido que escuchar a tertulianos por televisión decir que "¿cómo vas a rechazar una tarjeta con gastos ilimitados y sin justificar?". Más que causar sorpresa molesta la generalización, porque no todos somos iguales ni participamos de ese mundo en el que parece que todo vale, ni compartimos la visión de que todo tiene un precio, y todo se compra o vende en el mercadeo de voluntades (asunción hasta el tuétano y la moral personal del modelo neoliberal), pues hay quien dice en un momento ‘no’ y eso les ayuda a vivir mejor cada día, mirándose en el espejo y a sus hijos sin desviar la mirada.

Pero no puedo terminar esta reflexión con ustedes sin hablar de Arantxa Martín, Patricia Iserte, Nuria Diego y Jesús Gordillo. ¿Quiénes son? son cuatro asesores del Ayuntamiento de Valencia que al contrario que los demás miembros del grupo popular (49) dijeron ‘no’ al pitufeo del llamado ahora Caso Taula (técnica para blanquear capitales consistente en usar a muchos individuos para hacer pequeñas transferencias a distintas cuentas bancarias de personas físicas o jurídicas); son cuatro personas que cuando se les plantea donar mil euros en el banco al Partido Popular y que éstos les serían devueltos en billetes de 500, dijeron ‘no’. Por supuesto tuvieron que aguantar el rechazo de los demás que dijeron ‘sí’, burlas similares a las que soportó Paco Verdú, y hasta según han declarado, amenazas de despido, todo por decir NO. Aquella mañana del 23 de marzo de 2015 que se enfrentaron a los mandos de arriba y se alejaron de la manada anteponiendo la ética a las costumbres corruptas sellaron la animadversión del poderoso corrupto y los acólitos pasivos que participaron en la trama de blanqueo y financiación irregular del PP valenciano, pero se ganaron por supuesto, no estar ahora investigados y sobretodo el respeto a sí mismos y de la gente. El mío desde luego.

Pero, ¿por  qué les hablo de los vecinos de la guerra civil que frente a la barbarie y la confrontación optaron por la solidaridad, humanidad y hermandad, de consejeros de Banca con ética y de trabajadores que se enfrentaron al poder aún a riesgo de ser despedidos por decir ‘no’, por no participar de algo que estaba mal? Porque en este mundo en el que miremos por donde miremos emergen casos de corrupción, donde parece que hemos perdido las normas más elementales de decencia, honorabilidad, de principios éticos, siempre hay luces en la oscuridad, siempre hay personas cuya forma de actuar te reconcilia con el mundo, y en que aferrándome a su ejemplo me digo a mí misma que no todo está perdido. No llevan capas de colores como los héroes y heroínas de los cómics, pero salvan almas para quienes sepan valorar su coraje al enfrentarse a su manera a lo que está mal. Siempre digo que en la educación a los hijos, “dales un buen ejemplo, y no necesitarás dar órdenes”, estoy segura de que todos ello, Paco, Patricia, Jesús, Nuria, Arantxa, y los héroes y heroínas anónimos de la guerra civil que salvaron a sus vecinos de caer en el bando enemigo les han dado una lección de vida a sus hijos inolvidable sembrando nobleza en su interior, y que ellos y ellas con su ejemplo, contribuirán a hacer este mundo un poquito mejor, así quiero creerlo. Me permito a veces ser una romántica, en defensa propia. Júzguenme con piedad.

Ah, se me olvidaba decirles que Francisco Verdú además de economista y bancario, es poeta, ha publicado seis libros de poesía en valenciano.

Hay una frase que suelo escuchar decir cuando las cosas van mal, “malos tiempos para la lírica”, siempre lo escucho, pero ¿saben lo que pienso? Que nunca es del todo cierto.