MUNDIARIO te invita a saber en qué consiste el mejor éxito de tu vida

El éxito no es para los que creen que lo pueden hacer, sino para los que lo hacen / Innoxiuss vía Compfight.
“El éxito no es para los que creen que lo pueden hacer, sino para los que lo hacen” / Innoxiuss vía Compfight.

Pequeña adivinanza: ¿qué es lo primero que eres desde que naces, no deja de sorprenderte durante toda tu vida y es lo último que sigues siendo en el momento en que mueres?

MUNDIARIO te invita a saber en qué consiste el mejor éxito de tu vida

La maestría de la existencia es, sin duda, la asignatura principal de nuestras vidas (asignatura que, dicho sea de paso, debería enseñarse desde la más tierna infancia).

El maestro del existir disfruta de su vida como si se tratase del más poderoso elixir porque, ciertamente, se da una curiosa a la par que original coincidencia (tanto por lo creativo como por su origen) entre los conceptos “existir” y “éxito”. El primero, proviene del latín “existere” (ex –hacia afuera- y sistere –tomar posición-), por lo que “existir” significa “posicionarse hacia afuera”; el segundo, tiene su origen en el latín “exitus” que significa “salida” ¿No parecen compartir la misma esencia “éxito” y “existencia”?.

Esta curiosa “asignatura” del saber ser bien podría trocarse en “De cómo triunfar” ya que acabamos de descubrir que el éxito es una condición inherente al saber existir. Llegados a este punto alguno se preguntará “¿de modo que, soy un triunfador por el hecho de estar aquí?”, mi respuesta: “¡ojo amigo!, que no es lo mismo saber existir que, a secas, existir”. Para que la semilla de éxito, pareja a tu existencia, germine en un triunfo real, de su naturaleza te tendrás que enterar, es decir, para tener éxito hay que saber ser éxito, no basta con conocer que puede estar por ahí.

En su libro “El protocolo en los negocios” José Antonio de Urbina nos da la siguiente fórmula “saber ser + saber estar + saber funcionar= SABER VIVIR”. Coincido plenamente con este ser humano inteligente. En este caso, el orden de los factores si es importante porque para funcionar hay que estar y para estar, primero hay que ser. Más claro en un ejemplo se ve: cuando eres respetuoso, puedes tratar a los demás con respeto y funcionar en una dinámica diaria de respeto.

Obviamente, para “saber ser” hay que saber ser…algo. Pequeña adivinanza para el amigo lector ¿qué es lo primero que eres desde que naces, no deja de sorprenderte durante toda tu vida y es lo último que sigues siendo en el momento en que mueres? La sencillez de la respuesta es tal que es posible que tu mente la haya obviado: eres mismo (Talento Único). Ahí lo tienes: el mejor éxito de tu vida consiste en saber ser mismo. Paradójicamente, para encontrar la mejor “salida” (recuerda, el origen la tino de éxito “exitus” –salida-) tienes que saber mirar dentro, dentro de ti mismo.

Ya Maquiavelo nos daba una pequeña pista en El Príncipe “a todos les es dado ver pero pocos saben tocar”. La mayoría de las personas suelen quedarse en el exterior cuando intentan responder a la crucial pregunta “¿quién soy?” y se fijan en su nombre, apellidos, lugar de residencia, trabajo, ropa… Todos estos aspectos configuran tu identidad, es decir, “quién dices que eres”, lo que proyectas al exterior. Para “llegar a tocar” y saber que estás mirando dentro de verdad, tienes que hacerlo desde tu autenticidad (“quién verdaderamente eres”: tus objetivos, vocación, ilusiones…) Ten en cuenta que la única persona en el mundo a la que jamás podrás engañar eres TÚ mismo.

Una persona auténtica es aquella que tiene plena autoridad sobre sí misma, sabe gobernarse y transmite tanto esa seguridad como ese buen gobierno a sus juicios, actitudes, decisiones y acciones. “Yo soy el dueño de mí mismo, el capitán de mi alma” decía Marco Aurelio, el inteligente filósofo romano que cautivó a Adriano y llegó a convertirse en Emperador. Responsabilidad, autoridad, confianza, seguridad, honestidad, compromiso, respeto… son algunos de los notables hijos de tu autenticidad, por lo que cuanto más auténtico eres, cuanto más te nutras de ti mismo (de tu originalidad personal, de tus orígenes…), más los estás alimentando a ellos y tanta más confianza generarás, más responsable serás y más te distinguirás por tu honestidad.

Ahora, ya lo sabes: para en los negocios y en la vida vencer, lo primero ¡saber ser!

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