Las mujeres brillan por su ausencia en la XII edición del foro de alta cocina Madrid Fusión

Mesa en la Fiesta del Marisco de O Grove con platos preparados para su consumo
Platos preparados para su consumo.

La cocina parece femenina cuando se trata de cocinar el menú familiar de todos los días, pero cuando se convierte en un show entonces las mujeres desaparecen del mapa.

Las mujeres brillan por su ausencia en la XII edición del foro de alta cocina Madrid Fusión

La cocina parece femenina cuando se trata de cocinar el menú familiar de todos los días, pero cuando se convierte en un show entonces las mujeres desaparecen del mapa.

 

Desde que el mundo es mundo, el espacio de las mujeres ha sido el de los fogones. Hemos crecido entre los cacharros de la cocina y, desde que tenemos uso de razón, madres y abuelas nos van enseñando a movernos entre sartenes y potas.

Sin embargo basta con que la cocina se ponga de moda y genere negocio  y espectáculo para que, sin prisa pero sin pausa, se nos prive también de ese protagonismo.

La semana pasada tuvo lugar en la capital de España  uno de los eventos gastronómicos de mayor prestigio  del país, Madrid Fusión.  Un encuentro de varios días con talleres, premios y conferencias con ponentes de todos los rincones del mundo. Les doy algunos datos para situarnos: entre el 27 y el 29 de enero pasaron por el XII Congreso Gastronómico 3.500 visitantes diarios,  han estado  presentes más de 15 países.  Más de 150 periodistas extranjeros han cubierto el  evento  y han participado más de 100 chefs.

Leo perpleja en uno de los diarios de mayor difusión nacional un amplio reportaje sobre esta XII edición. Me resulta difícil encontrar un artículo, un sustantivo o un adjetivo que me indique la presencia de una mujer. Entre todos los nombres de chefs citados no encuentro ninguno femenino, salvo uno: Verónica.  La chica es la primera en llegar a las 8 de la mañana y la última en marchar a casa, porque debe esperar a que todos acaben sus sofisticados platos para poder comenzar con su trabajo: el de limpiar lo que han ensuciado los chefs. Es la única mujer citada en el reportaje de una página completa.

Cuando voy a ver el programa compruebo que de los 57 ponentes, cocineros reconocidos, sólo hay dos mujeres. Vaya, o sea que ahí donde siempre hemos reinado, nuestro espacio por definición y naturaleza, ahora sólo representamos un 3,5%.

Continúo con mis comprobaciones y voy a mirar el listado de los finalistas a algunos de los numerosos premios  otorgados.  En el Premio al Bocadillo de Autor hay 6 finalistas: todos son hombres, en el de Cocinero Revelación 6 candidatos nominados, ninguna mujer. Más aún: desde el 2003 hasta la fecha estos premios nunca ha llegado a las manos de una cocinera.

Llama la atención que la cocina sea femenina cuando se trata de cocinar el menú familiar de todos los días, de lavar los cacharros día sí y día también, pero cuando se convierte en un espectáculo, en un show bizz bajo los focos de las televisiones y fotógrafos, entonces las mujeres desaparecen del mapa. Ahí no estamos, pasamos a ser casi invisibles.

Nadie dice que exista una mano negra y que esto sea un acto premeditado, no. Pero deberíamos reflexionar sobre las causas de esta evidente arbitrariedad. ¿Acaso no hay más mujeres chefs? ¿Qué es lo que impide que lleguen a estos foros y ganen estos reconocimientos?

 La sempiterna cantinela del “es que no hay“ por lo menos a mí no me convence.

Las mujeres brillan por su ausencia en la XII edición del foro de alta cocina Madrid Fusión
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