Cada vez más mujeres son discriminadas laboralmente por ser atractivas

Una mujer en su puesto de trabajo.
Una mujer en su puesto de trabajo.

Están documentados casos en varios países, incluso en los más desarrollados, y también hay estudios científicos que así lo certifican, según explica esta abogada colaboradora de MUNDIARIO.

Cada vez más mujeres son discriminadas laboralmente por ser atractivas

En Costa Rica normalmente los medios de comunicación realizan entrevistas a los inspectores de tránsito en cumplimiento de sus funciones, sin embargo recientemente el director del Ministerio de Obras Públicas y Transportes le ha pedido a la oficial Hazel Tencio, una atractiva mujer cuya apariencia cautiva a  muchos conductores, que se abstenga  de conversar con los medios, por “un tema de imagen de la institución”.

Yerthy Montes, una periodista chilena –anterior concursante de belleza– posee una diplomatura en gestión de negocios y en marketing de comunicaciones, ha sido gerente de un laboratorio y ejercido varias jefaturas; al ir a una entrevista laboral el entrevistador le dio la noticia de que no la podían contratar "por ser muy bonita", y esto -obviamente- le resta seriedad a la empresa.

La puertorriqueña Debraleeh Lorenzana, recientemente entabló en Nueva York una demanda al Citibank, cuando sus jefes le dijeron que no se podían concentrar en el trabajo porque su hermosa apariencia era demasiado perturbadora y por ello le pidieron que no volviera a ponerse faldas, ni zapatos altos.

Contexto machista

Los casos anteriores denotan la clara situación en la que viven muchas mujeres bajo un contexto machista, donde se condena la belleza femenina haciéndola incompatible con la inteligencia, el profesionalismo, y la seriedad; donde no importa su preparación, experiencia ni capacidad para desarrollar un puesto; entre otras porque si es guapa alguno se creerá que es tonta, vacía y superficial.

Estamos ante un contexto donde la mujer debe esforzarse  por que sus atributos físicos pasen lo más  desapercibidos posible para que los hombres que  no manejan su apetito sexual no vean estimulados sus deseos; por el contrario, escuchen sus palabras, respeten su trabajo y alaben su intelecto más allá  del tamaño de sus pechos o de la curvatura de su sentadera.

Y al decir guapa o atractiva, entiéndase que no es preciso ser una concursante de belleza o una sex symbol, por el simple hecho  de que una dama se maquille,  arregle su cabello y use una blusa de botones y ya puede ser víctima de este fenómeno tan burdo como tosco.

Los estudios

En un reciente estudio publicado en el Journal of Social Psychology se concluye que a las mujeres lindas se les encasilla por su apariencia en puestos como enfermera, demostradora, estilista, etc. pero en los puestos que reflejan poder o autoridad y mayor esfuerzo intelectual suelen dejárselos a los hombres, tales como puestos directivos, ingenierías, etcétera. ¿Por qué?  "Hay empleos donde ser físicamente atractiva llega a ser una discapacidad para una mujer, sin importar su currículo", indica la investigadora de Denver Business School Stephanie Johnson. La abogada Deborah Rhode, autora del libro The beauty bias (El sesgo de la belleza), describe como la penalización que sufren las mujeres por ser bonitas o muy atractivas porque, "se cree que les falta inteligencia para desempeñar trabajos exigentes".

Pero lo realmente alarmante es que  ese tipo de tratos y exclusiones  por una apariencia física, no solamente provienen de los hombres;  es un comportamiento que también viene de otras mujeres. En efecto, la conducta se relaciona con "un recelo hacia competidoras atractivas o más jóvenes en el lugar de trabajo",  generándose tensión e inquietud entre las mujeres por la presencia de otra fémina con ciertos atributos, lo que influye en posibles contrataciones. Así lo corrobora un estudio de la Universidad Ben-Gurión del Néguev, en Israel.

En otro estudio publicado en el Journal of Experimental and Social Psychology resulta que cuando una persona es evaluada para un cargo por alguien del mismo sexo el bono de la belleza, es decir, la ventaja de ser lindo, se pierde tal vez porque ven a sus congéneres bellos como rivales que hay que evitar a toda costa.

María Ximena Álvarez, una administradora de empresas que desde muy joven se ha destacado por su atractivo físico, menciona que "si es un hombre que admira la belleza y busca algo comercial, me va bien, pero también puede suceder que piense que por ser bonita soy bruta o que crea que una mujer como yo le puede traer problemas. Y si es mujer, puede sentir envidia". Luego de esas experiencias, le da miedo arreglarse para una entrevista de trabajo porque sabe que su apariencia puede ser un arma de doble filo.

¿Qué se puede hacer?
Famosos poetas han resaltado en sus obras lo maravillosa y placentera que puede resultar la belleza femenina, pero los tiempos han cambiado y lo que antes era un regalo de la naturaleza hoy día es un castigo a la hora de querer destacar en el mundo laboral.  Muchas mujeres experimentan día a día esta lucha constante por demostrar que no son tan solo una fachada atractiva, que son pensantes, inteligentes, capaces de generar algo más que morbo libidinoso, también pueden generar múltiples sinapsis en su interlocutor.
No se puede reducir este artículo a culpar a los hombres, a las mujeres, a la sociedad; es mejor creer que  algún día  los estereotipos se quebrarán, que el desarrollo profesional vencerá sobre la apariencia externa,  y que en algún día no muy lejano se escriban poemas a una musa que además de ser hermosa, destacaba por ser realmente brillante y competente.

 

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