El Ficcionario recuerda el motivo que desangró a Europa y encolerizó a Hitler

Autorretrato de David Olère siendo trasladado en Auschwitz por un guardia de las SS.
Autorretrato de David Olère siendo trasladado en Auschwitz por un guardia de las SS.

Si quien gobierna un país o comunidad defiende la preeminencia de una raza sobre otras procurará entonces mantenerlas separadas, sin dar ocasión para que entre ellas se mezclen.

El Ficcionario recuerda el motivo que desangró a Europa y encolerizó a Hitler

El Ficcionario se cuestiona la eficacia de los rezos e indaga en algunos aspectos clave de la personalidad de Hitler que permiten comprender la deriva totalitaria y genocida en la que sumió a Europa.

ender. (angl.). Poner fin a la unidad de una cosa rajándola, como el rayo puso al olmo seco y viejo de Machado.

enderrezar. 1. Corregir el sacerdote o el imán la desviación que se apoderó del rezo, con el fin de preservar la ortodoxia. 2. Mediante rezos, conseguir poner derecha una cosa que se había torcido. El biólogo ateo R. Dawkins promovió hace una década un curioso experimento, patrocinado por la Fundación Templeton, con el objeto de probar si la oración mejoraba la salud de los pacientes con problemas de corazón. Las conclusiones del llamado "experimento de la oración" (publicadas en la revista American Heart Journal en abril del 2006) no dejaron lugar a dudas: los pacientes por los que se había estado rezando y aquellos otros por los que no presentaron una evolución similar de su enfermedad, sin que se apreciara mejoría alguna entre los primeros.

endidura. (angl.). Abertura por la que se ve el final de algo.

enebrar. 1. Pasar un enebro por el ojo de una aguja. Como lo anterior parece bastante inverosímil: 2. Pasar un alambre por el tronco de varios enebros hasta formar una ristra. Recordemos, no obstante, que para Jesucristo era más fácil que un camello pasase por el ojo de una aguja que un rico entrase en el Reino de los Cielos. Y si pasa un camello también puede pasar un enebro.

enemixtarse. Hacerse poco amigo de las mezclas. Es lo que, desde la presuposición de la superioridad de su pureza, hacen los racistas. De este modo, si quien gobierna un país o comunidad defiende la preeminencia de una raza sobre otras procurará entonces mantenerlas separadas, sin dar ocasión para que entre ellas se mezclen. Y si se procede al exterminio de la que se considera inferior, entonces el riesgo de que se crucen desaparece por completo.

energuía. Fuerza o poder al que tradicionalmente se atribuía una gran capacidad para provocar la erección del miembro masculino. Actualmente, dicho poder se concentra en la viagra.

enéximo. Se aplica al nexo que ocupa el número "ene" en una serie.

enfhadar. Causar ira o disgusto a las hadas.

enfhangarse. Cubrirse de fango el cobertizo donde se guardan y reparan los aviones.

enfermhería. Dependencia sanitaria en la que, según el testimonio de un superviviente, "en lugar de curarme, me procuraban terrible daño y dolor". En los barracones destinados a enfermerías de los campos de concentración y exterminio construidos por la Alemania  nazi durante la 2ª Guerra Mundial se realizaron dolorosos y crueles experimentos que acabaron con la vida de cientos de miles de personas. Cientos de miles de horrendos crímenes que subvirtieron de golpe la idea de que la medicina está para curar enfermedades y salvar vidas, no para destrozarlas.

enfermiedad. 1. Hipocondría. Tendencia patológica a amedrentarse en exceso a causa de las enfermedades, sobrevalorando obsesivamente los síntomas que uno mismo se atribuye. 2. Alteración leve del funcionamiento de mi organismo cuando reparo en la edad que tengo.

enfhürecer. Encolerizar al Fhürer. Dándole a probar nuevas mezclas.

enganar. Habiendo perdido, decir que se ha ganado.

englandecimiento. 1. Anglicismo típico de la colonia china en España que vendría a significar la acción y efecto de enaltecer a la nación inglesa. 2. Acción de agrandar el glande de un pene. A Hitler le hubiera hecho falta agrandárselo entero, habida cuenta de que, como pone de relieve la investigación de los historiadores Jonathan Mayo y Emma Craigie (El último día de Hitler: minuto a minuto) padecía una anomalía genital que le causó tener un pene "realmente pequeño". Y muy poca energuía.

 

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