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Mohamed El Amrani, ejemplo de multiculturalidad en los mass media de Cataluña

La escritora Yolanda Aldón habla con Mohamed El Amrani para MUNDIARIO."Veo Marruecos como un país que, poco a poco, pero en una dirección decidida, camina hacia el progreso", dice El Amrani.
Mohamed El Amrani, ejemplo de multiculturalidad en los mass media de Cataluña
Mohamed El Amrani.
Mohamed El Amrani.

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Yolanda Aldón

Yolanda Aldón

La autora, YOLANDA ALDÓN, periodista y escritora, colabora en MUNDIARIO. Ejerce como responsable de Comunicación de la ACE. Es Ciudadana Honoraria de Chauen (Marruecos). @mundiario

Mohamed El Amrani es un joven nacido en Chaouen. Girona sería a partir de sus tres años su lugar de residencia.  Desde muy joven, Mohamed ya apuntaba dotes para la comunicación, pero fue gracias al Premio de Literatura Nacional en Catalunya, por su novela, “La flor de la vida”, donde trataba la enfermedad del cáncer, lo que le llevó a sus trece años a conducir programas juveniles de TV. Con solo quince, ya dirigía un programa de TV local de Roses (Costa Brava), llegando a ser un programa de televisión de referencia juvenil en el territorio.

Paralelamente  trabajaba en periódicos y revistas, haciendo artículos y columnas de opinión, reportajes, etc.  Con 17 años creó la Associacion Xarxa de Convivencia (Red de Convivencia), una entidad que ha revolucionado en Cataluña la forma de entender el mundo del asociacionismo juvenil centrado en la convivencia y la cohesión social. Un proyecto ambicioso y que ha movilizado a muchísima gente, llegando a hacer proyectos de lo más sorprendentes, y contando  hasta la fecha con más de 100 voluntarios y más de 200 socios, por lo que es punto de referencia para otras muchas ciudades.  Mohamed El Amrani obtuvo además el Premio Emprendedor Social por la Universidad Europea de Madrid, premio entregado por la Infanta Doña Elena. Asimismo, ha participado en conferencias de interés sobre la comunicación y los mass media como el de  TEDxYouthMadrid (Comunicar para transformar). Trabaja en Empordà Televisió.

- ¿Quién es Mohamed El Amrani?

-  Nací el 7 de octubre de 1992 en un pueblo rural y humilde a pocos kilómetros de Chef Chaouen. Llegué de Marruecos con 3 años, ya que mis padres se vinieron para trabajar a Roses (Girona). Toda mi formación ha sido en Cataluña, y siempre influenciado por mis orígenes. Una gran ventaja, creo, ya que me ha ayudado a entender el mundo desde diversas perspectivas. Una gran riqueza humana, que me sirve de inspiración. Tengo siempre en cuenta que: “nunca debo olvidar de dónde vengo, para saber hacia dónde voy.”

- ¿Tus proyectos realizados?

- Desde muy joven he trabajado en el ámbito de la comunicación y la implicación y acción social. Siempre he creído que esa faceta comunicativa va muy ligada a remover conciencias... la de despertar la ambición para ayudar a los otros! Así que he trabajado en multitud de revistas y publicaciones escritas (Setmanari l'Empordà, Revista de Roses, Revista Secunderia...) y también he trabajado en televisión, como reportero y encargado de programación, además de colaborador de medios nacionales como analista de actualidad.

- ¿Cómo ves Marruecos hoy?

- Actualmente veo Marruecos como un país que, poco a poco, pero en una dirección decidida camina hacia el progreso, entre todos. Existe una concienciación colectiva para lograr un mejor entorno y eso es importante. Un pensamiento común positivo, pero a la vez realista. Los mismos marroquíes que residen en el extranjero, tienen esa misma obligación de asumir el reto de contribuir en la misma causa, de aportar lo mejor que tengamos de nosotros mismos, para trabajar en esa línea, con lo que sepa hacer cada uno. Tenemos que lograr crear ese puente que una esos dos mundos.

- ¿Cuáles crees que son los estereotipos de la imagen de Marruecos vista por los españoles y viceversa?

- Los estereotipos forman parte de los fenómenos sociales, y eso es difícil de cambiar. Y eso tiene una cura muy simple: viajar, conocer, descubrir, experimentar... muchas veces sacamos conclusiones a partir de lo que nos cuentan o lo que hayamos oído. Y no tiene que ser así. Tenemos que dar el paso, dejar de planear y despegar la mente. Atrevernos a conocer por nuestros propios medios, y que nuestra opinión nazca de una visión realista propia.