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Moderna anuncia el precio de su potencial vacuna contra el coronavirus

La estrategia de EE UU para recuperar su liderazgo mundial ahora se centra en el elemento clave de la vacuna que podrá volver a normalizar el sistema de vida y la economía global. 
Moderna anuncia el precio de su potencial vacuna contra el coronavirus
Un investigador chequea el inventario de vacunas experimentales para ensayos clínicos contra la Covid-19 / Pexels.
Un investigador chequea el inventario de vacunas experimentales para ensayos clínicos contra la Covid-19 / Pexels.

La mercantilización de una crisis sanitaria no es lo más cercano a la ética científica, y mucho menos en medio de la actual crisis económica mundial que tiene a la humanidad en estado de conmoción. Mientras las grandes potencias se disputan el control de los mercados más rentables del sistema capitalista internacional por la vía de la influencia diplomática y comercial ligada a la tan ansiada vacuna contra el coronavirus, uno de los actores estelares de la comunidad científica que trabaja a contrarreloj en una carrera global por ponerle freno a la Covid-19, ya definió la cifra clave que determinará el rumbo y el nuevo estatus quo dominará en el mundo con el elemento estratégico de la inmunización contra ese patógeno.

Y es que la compañía farmacéutica y biotecnológica estadounidense Moderna, que está a la cabeza en la carrera por comercializar una vacuna contra el coronavirus, anunció este pasado jueves cuál será su precio: entre 25 y 30 dólares por dosis (entre 21 y 25 euros), de forma que el tratamiento, compuesto de dos dosis, oscilaría entre los 50 y los 60 dólares (entre 42 y 51 euros).


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Esto implica que el fármaco posee una composición biogenética cuyo valor de desarrollo, ensamblaje y prueba requiere de un presupuesto estratégico que el propio Gobierno de Estados Unidos ha inyectado en la compañía, esto con el objetivo de acelerar el paso en la carrera que la potencia norteamericana prevé ganarle a Rusia, Reino Unido y China en su pulso por recobrar influencia y expansión global mediante la nueva diplomacia sanitaria que ha configurado esta crisis histórica de la pandemia.

Washington despliega todo su arsenal financiero como si se tratara de un presupuesto destinado a los gastos de defensa. De hecho, esta contingencia es para EE UU una nueva guerra contra un enemigo invisible que, si triunfa, le permitirá llegar a sus acérrimos rivales en el tablero internacional, pues en la medida que expanda el uso y comercialización de su vacuna, captará más mercados, aliados, inversiones y espacios diplomáticos-geopolíticos. Es por ello que el Gobierno estadounidense ha duplicado su aportación, hasta sumar 955 millones de dólares, unos 812 millones de euros, al proyecto de desarrollo de la vacuna ARN-1273, que la de Moderna.

Con esta inyección extra de financiación, Moderna inició el pasado lunes la fase III de su ensayo dirigido por el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU, con lo que se convierte en la primera empresa en la carrera estadounidense por la vacuna contra el Covid-19 que entra en esta etapa avanzada. Además, la Casa Blanca busca agilizar la fase final del ensayo para darle aprobación rápida y así, posiblemente, eclipsar la inminente aprobación que Rusia le dará a su propia patente de la vacuna, la cual prevé oficializar el próximo 10 de agosto, en apenas dos semanas y sin certezas sobre su efectividad en la generación de anticuerpos o grado de protección.

“En esta fase, 30.000 participantes recibirán aleatoriamente una dosis de 100 microgramos del fármaco o una dosis de placebo con el objetivo principal de comprobar si puede prevenir la enfermedad sintomática de Covid-19, además de la prevención de la infección con el virus que la provoca, SARS-CoV-2, y de casos graves”, informó Moderna en un comunicado.

La política detrás de la vacuna contra la Covid-19

Ni un antiviral está exento de ser politizado en un país tan polarizado como Estados Unidos. Una vez iniciada la fase III de sus ensayos clínicos, las conclusiones sobre la efectividad de la vacuna podrían conocerse antes de las elecciones presidenciales norteamericanas, que se celebran el próximo 3 de noviembre. Por esta razón, no se descarta que el desarrollo de la vacuna de Moderna sea un elemento político más controlado por la agenda de la Administración de Donald Trump con el objetivo implícito de alterar la vida nacional y generar un efecto social de aceptación a la gestión del mandatario a través del programa nacional de vacunación que Trump pueda llegar a activar poco antes de las elecciones, lo que le permitiría reagrupar su base de apoyo electoral cuando las encuestas lo ubican un 15% por debajo de su rival y candidato presidencial demócrata Joe Biden.

¿Cuánto deberán gastar los gobiernos para tenerla?

A la espera de que los ensayos confirmen la efectividad del tratamiento, Moderna ha fijado ya el precio de venta de su vacuna para los gobiernos. Cada dosis costará entre 25 y 30 dólares (entre 21 y 25 euros) al ser el monto pormenorizado de cada unidad para su compra en altos volúmenes por la vía del comercio exterior entre los ministerios de Comercio y Salud de cada país que decida hacer negocios con EE UU para obtener esa vacuna contra la Covid-19.

El tratamiento incluye dos dosis, de forma que el precio final se situaría entre los 50 y los 60 dólares (entre 42 y 51 euros). Esto implica que, por ejemplo, si un país de ingresos medios decide comprar un lote de 60 millones de vacunas, deberá pagarle 1.800 millones de dólares a EE UU, que administrará esa transferencia y otorgará sus respectivos dividendos (ganancias) a la farmacéutica Moderna, que estableció un contrato con el Gobierno de Donald Trump.

La estrategia de EE UU hacia Europa

Por su parte, la farmacéutica española Rovi firmó un acuerdo con Moderna mediante el que se encargará de la "potencial fabricación fuera de Estados Unidos del llenado y acabado de viales de la vacuna candidata para el coronavirus de Moderna”. Es así cómo la estrategia geopolítica-comercial de EE UU para llegar al mercado europeo con su vacuna tiene a España como un puente estratégico en el proceso de comercialización y distribución de la ARN-1273 en los países de la eurozona, la Unión Europea y todo el mercado interior europeo.

Los precios fijados por Moderna podrían ser superiores a los estimados para la vacuna que desarrolla el gigante farmacéutico Pfizer.

Sin duda, la vacuna contra el coronavirus se ha convertido en el nuevo elemento estratégico de Estados Unidos y las otras grandes potencias globales, como China, Rusia y Reino Unido, para dominar los valiosos espacios económicos emergentes y potenciales del sistema capitalista internacional, hoy reorganizado y alterado por la desglobalización causada por la pandemia. Ese elemento geopolítico ya tiene un precio importante para EE UU, pero muy costoso y prácticamente inaccesible para los ciudadanos de los países más pobres del mundo, especialmente los de América Latina y el África subsahariana. Entretanto, el virus sigue su curso. @mundiario