La mitológica enciclopedia ilustrada

Ulises cegando a Polifemo, de Pellegrino Tibaldi (c. 1551). / Palacio Poggi, Bolonia, Italia

Lejos de los propósitos de Diderot y d’Alembert, la Enciclopedia bien puede considerarse hoy una obra mitológica más que de ciencia y razón.

Estos Significados inéditos proyectan sombras sobre la luz e irradian luz sobre algunas sombras; violentan la palabra silenciada y se complacen con la exaltación del canto; oscurecen la razón con monstruosos cíclopes y alumbran con tenues candiles la oscuridad. Es el momento de ver cómo todo esto encaja.

encajar. (de encajar + caja). Meter una caja dentro de otra de la manera más ajustada posible. Cuesta encajar porque —como en las famosas matrioskas rusas— el continente es a la vez contenido.

encalar. (de cala). 1. Arribar a una ensenada pequeña y permanecer, por motivos no deseados, atrapado en ella. 2. Adornar una estancia con calas.

encallar. (de en- + callar). Dicho de una palabra: dar en boca cerrada, no pudiendo salir al exterior. Utilizada como herramienta de confesión, la tortura es un modo habitual de desencallar.

encamar. (de cama). Amueblar un edificio residencial con las camas necesarias. Dos operarios de la tienda de muebles, bajo la orden y el consentimiento del jefe, se fueron a encamar a un hotel.

encandilar. (de en- + candil). Llenar un aposento de candiles. Vencimos la oscuridad de la noche porque, cuando se fue la luz, nos encandiló la estancia el dueño del albergue.

encantar. (de encantar + cantar). Hacer que alguien se sienta extraordinariamente complacido con un canto.

encapricharse. (de encapricharse + del lat. caper, capri, macho cabrío). Enamorarse ocasional y superficialmente de un capricornio.

encargar. (de encargar + cargar). Encomendar a alguien que ponga sobre un animal o dentro de un vehículo un conjunto de mercancías para transportarlas.

encarnación. (de Encarna + nación). La nación de Encarna.

encasillar. (de encasillar + silla). En el comedor o salón de la casa, colocar a las personas asignándoles un sitio fijo para sentarse.

encasquillar. (de encasquillar + quilla). Hacer que un barco quede atascado al clavarse su quilla en la arena. Lo peor que le puede suceder a la Armada es que se le encasquillen sus buques.

encastar. (de casto, -a). Hacer que las personas se desprendan de toda sensualidad y libido, hasta llegar a abstenerse por completo de cualquier goce sexual. La Iglesia encasta a sus sacerdotes mediante el voto expreso de renuncia a los placeres del cuerpo y la entrega a un modelo espiritual de existencia. Cosa distinta es cómo puedan comportarse individualmente a la hora de lidiar con los feligreses y feligresas.

encerrona. (de encerrona + cerro). Situación preparada de antemano en la que se abandona a una persona en un cerro para obligarla luego a que baje a la realidad.

enchufar. (de en- + chufa). Llenar a alguien de chufa. Si se trata de enchufar a alguien, Valencia es el lugar donde mayor probabilidad se tiene de conseguirlo, pues allí es donde más se cultiva tan singular tubérculo, origen de la refrescante horchata.

enciclopedia. (de enciclopedia + cíclope). Libro que narra las aventuras de los cíclopes. Quien quiera saber sobre los cíclopes de la mitología griega —desde Brontes, Estéropes y Arges, pertenecientes a la primera generación, hasta Polifemo y Telemo, de la segunda—, habrá de acudir a la enciclopedia. De este modo conoceremos, por ejemplo, cómo para escapar de la cueva del terrorífico Polifemo y vengar a sus compañeros, después de emborracharle con vino, Ulises le clavó una estaca en su único ojo dejándole ciego. Lejos de los propósitos ilustrados de Diderot y de d’Alembert, consistentes en superar las infundadas creencias tradicionales reuniendo y divulgando los distintos conocimientos acumulados hasta el s. XVIII por obra de la ciencia y la razón, la Enciclopedia bien puede considerarse aquí una obra mitológica sobre gigantes con un solo ojo.

encolerizar. (de en- + cole + erizar). Poner los pelos de punta algún hecho espeluznante que acaece en el colegio. Después de que los alumnos se armaran con palos para escapar de la cárcel-aula en la que se veían retenidos, protegidos los ojos, el maestro no tuvo más remedio que raparse el cabello para evitar encolerizarse cada día. Nos preguntamos si no tuvo algo que ver la lectura de la enciclopedia.

encono. (de encono + cono). Rencor muy arraigado entre los escolares hacia cierta figura geométrica generada por un triángulo rectángulo al girar sobre uno de sus catetos. Pero el encono —como los catetos— también se vence con luz y conocimiento. @mundiario