La mirada lasciva de los exorcistas

La lucha feminista en la calle. / @nrdgranada
La lucha feminista en la calle. / @nrdgranada

El feminismo radical se ensaña contra el varón como si fuera un exorcista mientras oculta las auténticas miserias del país en una economía de guerra.

 

La mirada lasciva de los exorcistas

Qué malo es aburrirse. Y qué malo es gobernar con aburridos cuando se tiene vértigo. Vértigo es lo que deben de tener los aburridos del gobierno que se empeñan en frivolizar la acción gubernamental. Todo vale para justificar un sueldo público. 

A las garzonadas y cuponadas de los últimos tiempos se le suma ahora la ocurrencia de perseguir las miradas lascivas e impúdicas de los varones en ojos de ciertas licurgas en el Congreso. ¿Qué será lo siguiente, legislar los sueños, las emociones, la respiración en espacios públicos? Una libertad más recortada, esta vez en nombre de la igualdad, mientras ocultan las verdaderas miserias del país en la economía de guerra. 

En una supuesta defensa de los derechos de la mujer, idean un protocolo para que esas “miraditas” pueden ser criminalizadas. Anteriormente, se metieron contra los piropos y ahora le toca el turno a las miradas y a esos ojitos del varón mutante a exorcista por naturaleza propia. Para ello embrutecen la convivencia y el sentido común, mientras esta condición no abunda precisamente entre sus filas.  

Si los legisladores no respetan la tolerancia y la transigencia, quiénes son estos sujetos de tanta ira con sostén para legislar una moralidad que ellos mismos incumplen. Como prospere la iniciativa del llamado progresismo feminista radical, en adelante según qué miradas dejarán de pertenecer al ámbito  de la libertad más elemental, forzando de alguna manera la ceguera en una parte de la sociedad.

“Echar ojitos” será pues a su manera punible. Mirar a un compañero en la empresa según cómo también. ¿Y cómo lo harán? ¿Bastará la versión subjetiva de la “víctima”, contratarán a vigilantes jurados? Si es así, yo me acuso: de haber echado miradas, ojitos y piropos, sobre todo mentales, alguna vez incluso  hasta impúdicamente. Cuando legislen leer el pensamiento indolente acumularé otro delito. Quién no ha pecado alguna vez de lascivo: a la hija de la vecina, al guardia civil que te para en la carretera, o al funcionario detrás de una ventanilla que te responde: “Vuelva mañana”. 

Que haya legisladores que se levanten por la mañana con esta penúltima ocurrencia debajo del camisón porque así “los hombres verán sus privilegios amenazados”, es cuando menos de una galantería inusitada. España tenía por lo visto una asignatura pendiente con la óptica y el curso de la historia y menos mal que se va a saldar pronto.

Todo ello como si fuera un privilegio sólo de los varones echar miradas insinuadoras, objetoras, amenazadoras, sexy, intimidatorias, sumisas, plebeyas, serviciales o sibilinas. Menos mal que gracias a su gracia están demostrando que militar en el partido -a punto de desaparecer-  es “un acto de amor”. Nada más que añadir su señoría.

Por un acto de amor en defensa de la igualdad oftalmológica traspasamos las leyes de la gravedad. Rayamos la incongruencia y ahondamos la intolerancia de género. Cuando en verdad la igualdad se gana en la cuna, en el seno familiar, en el vecindario y en la escuela. Hemos tenido que esperar a que lleguen estos figuras del feminismo ultra para asnarizar el comportamiento masculino y controlar todas esas sospechosas miraditas, con y sin lentes focales.

Uno se pregunta si tanta inquina por parte de su principal antiacosadora del verbo poder, obedece a un  acto reflejo a los ojitos de su churri, o al acoso sufrido antes de ser señora de. Seguramente como algunos y algunes han debido de recibir tantos silbidos, gestos y pensamientos impíos antes de dar el braguetazo ministerial, que se han sentido  en deuda con España para expulsar a tanto exorcista óptico por ahí suelto. 

 Por razones parecidas, los talibanes también legislan allende estos mares para sobreproteger a sus mujeres ocultándolas bajo un velo, un burka, chador o niqab. Ahora nuestras feministas ultraortodoxas con asiento azul en el Congreso desempolvan  los  ritos vudús contra el varón malo pasando por alto que ya en tiempos de la República democrática española, esa que tanto anhelan aunque sea de hace casi cien años, nuestras mujeres  también iban vestidas como ahora en Afganistán con un atuendo similar oscuro de lo más consuetudinario para protegerlas de las miradas de los Ibéricos. Aquello no era opresión. Lo de hoy en esta España libre sí parece ser. 

Para muchos garzones, hay que rememorar la República, porque después de tanta Dictadura pasada, en Democracia se somete presuntamente a la mujer y se profana sus derechos a no ser miradas ni contempladas con aires sicalípticos. Olvidan que el piropo era una expresión del halago en forma de verso que con el tiempo se fue simplificando  a un simple fraseo de palabras adulatorias y lisonjeras, hasta llegar a hoy, con la evolución de la gestualización,  a la  intimidadora práctica de “echar ojitos”. 

No veo sin embargo que arremetan con la misma vehemencia feminista contra los machirulos de partido que enchufan a sus parejas y éstas abusen de designar cargitos de confianza -con discriminación positiva- a toda una legión con antecedentes penales a pesar que lo prohiba el código de conducta interno. Eso debe ser lo que entienden por nueva igualdad.

Pero para ojitos, los ojos que se nos puso a muchos con los indultos. Eso sí que fueron miradas lascivas. Esperen a que decreten lo propio al fugado más buscado por la Interpol pero sin derecho a extradición  a esta España tan respetada como es Puigdemenont. Eso con seguridad será de orgasmo boreal garantizado. Cuentan por ahí que ya preparan todo un argumentario donde se volcarán con la sintaxis, las perífrasis verbales y los sinécdoques ópticos que nos pondrán a todos los ojos morados.


LA MIRADA INDIFERENTE ES UN ADIÓS

Poner énfasis en las miradas lascivas, el lenguaje inclusivo que viola las reglas elementales de la RAE, así como ya puestos, en el cursillo de adiestramiento para los propietarios de perros, el consejo de participación infantil, la baja laboral por menstruación, la ley trans etc todo ello está muy bien si hiciéramos los deberes más urgentes, como son todas las reformas estructurales que nunca llegan para encarar el siglo de la revolución ecodigital y que cambiará - sin ánimo de ofender- por sí solo los paradigmas de tanta memez ministerial a escala industrial. Por cierto, estas cosas ocurren porque la oposición no está a la altura, es incapaz de movilizar a la gente y hasta pecan de tragar con todo exhortando al cambio de gobierno para borrar éste y otros muchos despropósitos semejantes que no hicieron cuando pudieron.

“Ay, amor, tu mirada indiferente es un continuo adiós”. Esa podría ser la esencia de tanta dialéctica vaporosa. Tanta mirada a miradas indiferentes puede ser el anticipo de una despedida. Poner empeño en baños de vaho  que no empañan el curso de la historia del país sino en rellenar ríos de tinta para ocultar la multiesclerósica crisis en la actual economía de guerra incapaz de maniobrar, es un recurso recurrente al que nos tuvieron acostumbrados otros tiempos y otros regímenes del telón de acero. 

Parece que no escarmentamos con nuestro propio régimen, porque lo emulamos con un trueque de decorado descarado. Lo malo es la recompensa anunciada de incrementar las asignaciones presupuestarias a varias de esas carteras, supongo que para enfilar con progresía el machismo de la inteligencia artificial, de la robótica o del cambio climático y encarar un consumo más sostenible de la paralingüística masculina. 

Intuyo que de tanto abusar del buen gobierno con el empoderamiento del feminismo ultra, más de uno se está volviendo antiadherente de la causa simplemente por llevar la contraria, o por hacerse aún más exorcista.  @mundiario

 

 

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