Menos economía y más poesía, en el homenaje al pintor Urbano Lugrís

Cabeza de la manifestación surrealista a su paso por la rúa Real de A Coruña. / Mundiario
Cabeza de la manifestación surrealista a su paso por la rúa Real de A Coruña. / Mundiario

A Coruña celebró su V Día Lugrís. Una iniciativa del colectivo In nave civitas que recorrió, en manifestación, el centro de la ciudad gritando consignas como: ¡Menos derrotismo; más surrealismo!.

Menos economía y más poesía, en el homenaje al pintor Urbano Lugrís

A Coruña celebró su V Día Lugrís. Una iniciativa del colectivo In nave civitas que recorrió, en manifestación, el centro de la ciudad gritando consignas como: ¡Menos derrotismo; más surrealismo!.

Por la rúa Real de A Coruña discurrió, en la tarde del pasado sábado día 20, una peculiar manifestación. Las luminarias de los comercios desplegaban toda su deslumbrante potencia de Navidad. Y la clientela salía desconcertada a la puerta de los locales, llamada por los sonidos de una docena de buguinas  —las enormes conchas de caracola de mar— y unas extrañas consignas. Gritábamos: “¡El sol puede brillar cualquier noche!”. Y luego: “¡Siempre a barlovento; nunca a sotavento”. Y un poco más adelante: “¡Menos derrotismo; más surrealismo!”. Y ya entrando en la plaza de María Pita, delante del ayuntamiento: “¡Menos economía; más poesía!”.

Se me acercó un hombre: —¿Esto qué es?, ¿Una manifestación de los de Alcoa? [la fábrica coruñesa de Aluminio que sufre la amenaza del cierre] —No, señor. Es una manifestación surrealista. Rendimos homenaje al pintor coruñés Urbano Lugrís, que murió un 23 de diciembre de hace 41 años.  —Ah, es eso!, dijo. Y se quedó medio pasmado mientras seguía observando la extraña agrupación humana que le desfilaba delante.

Era el V Día Lugrís en el que tuve la suerte de participar. Invitado por la asociación “In nave civitas”, esta celebración recorre las calles coruñesas que fueron más amenas al enorme pintor surrealista. En medio del recorrido entramos, como no, en el Café Vecchio, donde una gigantesca obra de Lugrís asombra y dignifica el lugar. Una pieza que, después de años de deterioro, lucha ahora por ser reconocida como Bien de Interés cultural, gracias al trabajo de la asociación O Mural.

Xurxo Souto, uno de los artífices de este movimiento de protesta creativa, surrealisa y oceánica, explicaba a los clientes del Vecchio —que se relajaban en su ocio de tarde de sábado— el significado del mural y el significado también de nuestra marcha. Mientras, Moncho de Orzán, con el acordeón y luego con la gaita, dirigía su “Rapsodia Lugrís” que entonaba a coro el grupo manifestante: “Urbano Lugrís, / quen pintou no mar / soños dun país”.

En 2008 tuve la oportunidad de editar un libro de Lugrís. El único libro de Lugrís. La obra que él había querido publicar en vida, pero que no había llegado a completar. Se titula Balada de los martes del norte y reúne poemas, cuentos y ensayos, en gallego y castellano, recopilados y estudiados por la profesora Olivia Rodríguez-Tudela.  El libro fue también uno de los protagonistas —junto con el recital de Manuel Rivas, Serafín Mourelle y Xosé Iglesias— de esta quinta edición del Día Lugrís.

El combate por la cultura, por el surrealismo y por la libertad oceánica no tendrá fin. Pues, como exclamó Xurxo Souto: “¡E de remate, que continúe!”.

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