Al menos 28 heridos en un atropello contra una manifestación sindical en Múnich
Un coche embistió a varias personas este jueves durante una manifestación sindical en Múnich, dejando un saldo de 28 heridos, entre ellos menores de edad y varios en estado grave. La policía detuvo al presunto responsable, un solicitante de asilo afgano de 24 años con antecedentes, lo que ha desatado una intensa polémica en el país, especialmente en el marco de las elecciones legislativas del 23 de febrero y el debate sobre inmigración.
El atropello ocurrió a las 10:30 a.m. durante una concentración del sindicato Verdi, el principal representante del sector servicios en Alemania. La manifestación, que reunía a cientos de personas, avanzaba por el centro de la ciudad cuando un Mini Cooper se acercó por la parte trasera de la marcha y aceleró repentinamente.
Testigos presenciales, como una periodista del diario Süddeutsche Zeitung, describieron una escena caótica con múltiples heridos esparcidos en el suelo tras el impacto. La policía logró detener al conductor en el lugar de los hechos y confirmó que el sospechoso es un ciudadano afgano cuya solicitud de asilo fue rechazada en 2016, aunque había recibido permiso de residencia temporal.
El canciller Olaf Scholz ha expresado su firme condena ante el reciente ataque, subrayando la necesidad de que el responsable "sea castigado y abandone el país".
Las autoridades han confirmado que no hay indicios de la participación de más personas en el incidente, desmintiendo así rumores que circulan en redes sociales, y han instado a la población a evitar especulaciones.
El presidente del Estado Libre de Baviera, Markus Soder de la Unión Socialcristiana (CSU), se pronunció inmediatamente en el lugar del ataque y declaró que “se sospecha que se trata de un atentado”. Sus palabras reflejan la creciente preocupación sobre la seguridad en Alemania tras una serie de ataques en lugares públicos, algunos de ellos perpetrados con vehículos contra multitudes.
Soder enfatizó que este suceso es una nueva prueba de que “algo tiene que cambiar en Alemania”, exigiendo medidas más estrictas para evitar que el país continúe “yendo de ataque en ataque”. Sus declaraciones se suman a un debate que cobra fuerza en la campaña electoral, donde la inmigración y el derecho de asilo se han convertido en temas clave.
Este incidente se produce a poco más de una semana de las elecciones legislativas, donde los temas de seguridad y política migratoria están dominando el discurso público. La derecha moderada, representada por la CDU/CSU, ha intensificado su postura sobre el endurecimiento de las leyes de inmigración y asilo, argumentando que esta medida es fundamental para frenar el auge de la extrema derecha en Alemania.
El candidato conservador Friedrich Merz, favorito en las encuestas para suceder a Scholz, ha insistido en que se deben adoptar políticas más estrictas contra los solicitantes de asilo. El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD), que ocupa el segundo lugar en los sondeos, también ha capitalizado estos eventos para reforzar su retórica antiinmigración.
Según datos oficiales, actualmente hay 419.410 afganos viviendo en Alemania. El atacante de Múnich, nacido en Kabul en 2001, había llegado al país en 2016 como solicitante de asilo, pero su petición fue rechazada. A pesar de ello, recibió un permiso especial que evitó su deportación, una política que la derecha alemana ha criticado duramente.
Este ataque no es un hecho aislado. En los últimos meses, Alemania ha sido escenario de varios atentados cometidos por extranjeros, lo que ha intensificado el debate político sobre la inmigración y la seguridad.
• El 20 de diciembre de 2024, un hombre atropelló a la multitud en un mercado navideño en Magdeburgo, matando a seis personas e hiriendo a más de 200.
• En de enero de 2025 un solicitante de asilo afgano apuñaló a varias personas en un parque, matando a un niño marroquí de dos años y a un adulto en Aschaffenburg.
Estos sucesos han sido utilizados por los partidos conservadores y de extrema derecha para exigir medidas más estrictas en la regulación del asilo y la deportación de delincuentes extranjeros.
El atentado ocurrió en vísperas del inicio de la Conferencia de Seguridad de Múnich, un evento en el que se reunirán líderes internacionales para discutir asuntos globales. Como resultado, la ciudad ha sido blindada con un fuerte operativo de seguridad, ante el temor de nuevos ataques.
La policía ha reforzado la vigilancia en zonas clave, mientras que el Gobierno alemán enfrenta una creciente presión para endurecer su legislación en materia de inmigración. @mundiario