Al menos 10 muertos y más de 60 heridos ha dejado la explosión de un coche bomba en la escuela de la policía de Bogotá

Explosión en la escuela de policías de Bogotá. RR SS.
Explosión en la escuela de policías de Bogotá. / RR SS.

El ataque ha sido clasificado como terrorismo y se encuentra en plena fase de investigación por parte de las autoridades colombianas. Este tipo de actos violentos no se veían en el país latinoamericano desde hace años.

Al menos 10 muertos y más de 60 heridos ha dejado la explosión de un coche bomba en la escuela de la policía de Bogotá

Un coche bomba ha explotado en la Escuela de Policía General Santander de Bogotá, dejando la suma de, al menos, 10 muertos y más de 60 heridos. El atentado, calificado como un acto terrorista, fue confirmado pocos minutos después por el alcalde de la ciudad, Enrique Peñalosa, y se produjo en el interior de la escuela donde se entrenan los cadetes. Las autoridades colombianas ya han dado inicio a una investigación para identificar a los involucrados en el ataque que se registró en horas de la mañana y que por ahora no ha sido reivindicado por ningún grupo.

Este demencial acto terrorista no quedará impune. Los colombianos nunca nos hemos sometido al terrorismo, siempre lo hemos derrotado. Esta no será la excepción. No nos doblegarán”, fueron las primeras palabras del presidente Iván Duque, que se trasladó desde el departamento del Chocó, donde encabezaba un consejo de seguridad. El mandatario se reunió en la escuela de cadetes con la vicepresidenta, el ministro de Defensa, el procurador y altos cargos policiales para iniciar con la investigación del atentado. “Hago un llamado a los colombianos para que nos unamos en contra de los violentos. Ni un paso atrás frente a quienes atacan miserablemente a la sociedad”, dijo el presidente, que también aseguró que actuarán “con toda la firmeza y con toda la prudencia”.

 

Según el fiscal de la nación, Néstor Humberto Martínez, el autor material del crimen fue José Aldemar Rojas Rodríguez, que ingresó a la escuela de cadetes a las 9.30 de la mañana este jueves dentro de un Nissan Patrol gris del 1993 con placa LAF565. El vehículo habría pasado la revisión técnica el pasado 27 de julio en la ciudad de Arauca, muy cerca de la frontera con Venezuela. En dicha zona siguen operando grupos armados, entre los que se encuentra el Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Una testigo, la inspectora Fanny Contreras, relató a Canal 1 que “un carro entró a la fuerza”, por un control de seguridad secundario. “Explotó luego de esto, fue muy fuerte. La camioneta entró abruptamente”, aseguró. Llama la atención que la modalidad de un atentado suicida no es una práctica muy conocida en América Latina, y mucho menos en Colombia.

Otro testigo aseguró a Caracol Radio, que el vehículo aceleró antes de que un perro detectara la bomba y se estrelló contra las instalaciones. “La camioneta llegó a la Escuela General Santander, llegó a la guardia, estacionó para ingresar y mientras que hacían el registro el perro detectó el explosivo. Apenas se ve el tipo descubierto, arrancó con la camioneta, la pasó por encima del policía de la guardia, lo mató, los otros tres policías arrancaron detrás de él y él se chocó contra el alojamiento y explotó la camioneta”, relató el testigo.

 

Las autoridades intentan determinar qué grupo podría tener la capacidad y estructura para perpetrar un crimen de dicho calibre contra la Policía colombiana. Por un lado está el ELN, que continua activo aunque en los últimos años ha sido ligado al narcotráfico. Por el otro, están los disidentes de la FARC, aquellos que rechazaron el acuerdo de paz alcanzado en 2016 por el expresidente Juan Manuel Santos.

Los dirigentes de la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, el partido que nació de los herederos de la FARC, se desvíncula de los hechos señalando que el “atentado en la Escuela General Santander es una provocación contra la salida política al conflicto. Busca cerrar posibilidades de acuerdo con el ELN, deslegitimar las movilizaciones sociales y favorecer a sectores guerreristas. Nuestra solidaridad con familiares de policías”, expresó el excomandante Pastor Alape.

El último ataque con explosivos que registró el país fue en junio del 2017, en el Centro Comercial Andino, donde fallecieron tres mujeres. @mundiario

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