La autoridad sanitaria global dice que es “inviable” cerrar las fronteras en medio de la pandemia

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El director de Emergencias Sanitarias de la OMS, el epidemiólogo irlandés Michael Ryan / Reuters.
Con esta declaración, podría originarse una matriz de opinión internacional en la cual el discurso sobre la gestión de la pandemia cambie radicalmente hacia un enfoque pro-economía.
La autoridad sanitaria global dice que es “inviable” cerrar las fronteras en medio de la pandemia

El mundo se sigue aislando entre sí y las divisiones ya no son políticas, sino territoriales, sanitarias y humanitarias. Todo esto en medio de una pandemia que se ha convertido en la peor crisis del siglo XXI; un accidente biológico que el azar de la naturaleza y de la línea del tiempo han arrojado a la acelerada dinámica del sistema de vida humano, hoy en lento funcionamiento y ralentizado por este evento devastador de la economía, la vida social y el ritmo normal de la civilización moderna.

Precisamente, aparte del tema humanitario, el impacto económico que esta crisis multidimensional ha desencadenado en el planeta es la nueva pandemia que la comunidad internacional deberá afrontar cuando cese la del coronavirus; una pandemia de deuda, recesión, desempleo y pobreza. Esa tormenta perfecta de involución no hace sino agravarse con el proteccionismo actual de los países de Europa, que no actúan bajo el sesgo nacionalista de, por ejemplo, Estados Unidos, sino bajo el instinto de conservación y protección.


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Es por ello que varias naciones de la Unión Europea han decidido cerrar sus fronteras en los últimos, especialmente a los viajeros provenientes de España, pues el país ibérico se posiciona como el posible nuevo epicentro de una temida segunda ola de contagios en Europa, donde los rebrotes de coronavirus han surgido en regiones españolas como Cataluña, Galicia e Islas Canarias y Baleares debido a la desescalada que el Gobierno de Pedro Sánchez activó e hizo reavivar la vida social y económico en los ámbitos del ocio, que benefician al sector comercial (restaurantes, bares, discotecas, hoteles, playas), el eslabón más golpeado de la cadena tras el colapso del consumo y la demanda durante el confinamiento que España tuvo cuando llegó a su punto crítico como el segundo país con más casos de Covid-19 a nivel mundial en marzo y abril.

Ante este contexto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dijo este pasado lunes que mantener los cierres entre fronteras es “inviable” para enfrentar la actual pandemia del coronavirus.

Esto implica que la máxima autoridad sanitaria global, encargada de gestionar el sistema epidemiológico de control sobre la actual pandemia, sugiere el despliegue y la flexibilización en cadena de las fronteras de los países del mundo justo en medio de la ola de contagios y crisis sanitaria que busca erradicar. Se trata de una contradicción entre las propias autoridades del organismo, pues el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha sido enfático en afirmar que no puede darse un retorno absoluto a la vieja normalidad y al ritmo dinámico de la vida social debido a que la pandemia no ha acabado, alertando de que lo peor del coronavirus ni siquiera ha llegado.

Por el contrario, el director de Emergencias Sanitarias de la OMS, Michael Ryan (la mano derecha y principal asesor del director), advirtió durante una conferencia que mantener las fronteras internacionales cerradas "no es necesariamente una estrategia viable", pues asegura que “será prácticamente imposible para las naciones mantener bloqueado sus zonas fronterizas en un futuro cercano”.

Si bien Ryan apela al realismo como un elemento más de esta complejo estado global de cosas, no es correcto que la OMS, como principal canalizado y asesor mundial de los Gobiernos ante la lucha contra este enemigo invisible por la supervivencia de la humanidad, incite a la reapertura de las cadenas comerciales y la dinámica comercial de la globalización cuando estos procesos, junto con el turismo, fueron los que esparcieron el coronavirus por todo el planeta después de que se originó el brote en la ciudad de Wuhan, en China, a finales de diciembre de 2019.

"Las economías deben reabrir, la gente debe trabajar, el comercio debe reanudarse" admitió el funcionario de la OMS.

Con esta declaración, podría originarse una matriz de opinión internacional en la cual el discurso sobre la gestión de la pandemia cambie radicalmente hacia un enfoque pro-economía en lugar de la administración sanitaria, médica y epidemiológica de la crisis por encima de la reactivación de la vida económica y los subsistemas del capitalismo.

Ryan reconoce que “cada Estado debe tener en cuenta de manera individual cuáles son los riesgos que deberán asumir al reabrir sus fronteras”.

Es así cómo la OMS deja al libre albedrío y a la responsabilidad política de cada país y su Gobierno la compleja decisión en el dilema entre la economía y la humanidad misma, que tiene una evidente respuesta basada en la sensatez, pero cuya lógica racional es tergiversada por la lógica del sistema capitalista que han impuesto las grandes potencias mundiales a lo largo de la última década. 

"Es muy difícil contar con una política que convenga a todos. Si soy una pequeña nación sin casos de Covid-19, un solo caso (importado) puede significar un desastre. En un país donde la incidencia de la enfermedad es importante, cerrar las fronteras puede no significar una diferencia", resaltó.

Por lo tanto, las naciones deben enfrentarse a la inminente selección de los parámetros de bioseguridad mediante los cuales podría reabrir y reconstruir sus sistemas económicos para evitar que el shock de la pandemia genere un desgaste irreversible del tejido social por el desempleo, la pobreza y la austeridad de dinero como método de subsistencia diaria en las franjas poblacionales del mundo donde la vida es más hostil. @mundiario

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