Masivo consumo de vídeos donde las mujeres son torturadas y tiroteadas

Danielle Tunstall.
Danielle Tunstall.

¿Qué clase de perversa estrategia opera en nuestro cerebro para que se consuman estos vídeos basados en el asesinato y en la tortura hacia mujeres?, se plantea este autor.

Masivo consumo de vídeos donde las mujeres son torturadas y tiroteadas

¿Qué clase de perversa estrategia opera en nuestro cerebro para que se consuman estos vídeos basados en el asesinato y en la tortura hacia mujeres?, se plantea este autor.

 

Entro en Youtube y accedo por diversos enlaces a unos vídeos donde unas superheroínas son torturadas con golpes en el estómago. Pincho en otra ventana y compruebo que las reproducciones de películas snuff se cuentan por millares. Busco otras referencias asociadas y descubro fragmentos de telefilmes donde algunas modelos y actrices son tiroteadas, simulando muertes convulsas, con chorros de sangre que manchan paredes y espejos.

El debate no es, en este momento, por qué existen dominios con esta clase de contenidos, sino qué clase de estrategia opera en nuestro cerebro para que, finalmente, se produzcan este tipo de vídeos, esta criba de contenidos basados en el asesinato y en golpes hacia las mujeres, qué perversas fantasías se desarrollan en una mente para que alguien decida montar películas de esta clase y subirlas a la web.

Lo que me fascina es la elucubración, el preludio, el punto de partida que conduce a su consumo febril. No sé cuál es el siguiente paso. Seguramente no hay nada más detrás de estas simulaciones de muerte y torturas. Seguramente un asesino no dejaría pruebas tan evidentes de sus oscuras intenciones, de sus actuaciones futuras, de sus traumáticos sueños que desembocan en este sangriento masoquismo.

Quizá no haya más que una perversión sexual, una parafilia, que encuentra placer, mucho placer, en la contemplación del daño y la tortura. La Internet se ha convertido en ese espacio de sublimación para dar rienda suelta a aquellos pensamientos que nuestra moral judeocristiana reprime. Qué obtienen, además de pasta, los actores y actrices de tercera que montan estos propios vídeos basados exclusivamente en esta provocadora insinuación de muerte.

Me preocupan las miles de descargas y que existan internautas que una y otra vez reproducen estos vídeos para excitarse en sus solaces momentos de onanismo. Como si la insatisfacción de sus vidas les llevara a buscar en esa severa simulación de la violencia y del crimen, un espacio recóndito en que refugiarse para que sus fantasías más atroces sean una realidad mediática compartida por tantos y tantos seres humanos. 

 

Masivo consumo de vídeos donde las mujeres son torturadas y tiroteadas
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