Las marcas farmacéuticas atesoran garantía de calidad y fiabilidad en el paciente

Farmacia
La marca es un activo importante que actúa como elemento identificativo de calidad y confianza para el paciente y su protección garantiza una continuidad en la I+D de nuevos principios activos.

La marca de un medicamento es un activo importante para las compañías farmacéuticas y también es un elemento valioso para el resto de agentes del sistema sanitario. 

Las marcas farmacéuticas atesoran garantía de calidad y fiabilidad en el paciente

La existencia de una marca bien posicionada en un mercado suele asociarse a la existencia de barreras a la entrada en dicho mercado. En este sentido, el gasto en publicidad de las empresas que operan en un mercado suele ser el indicador con el que se mide el tamaño de este tipo de barrera a la entrada.

El mercado de los medicamentos constituye un caso muy particular en este ámbito, ya que la existencia de patentes de productos farmacéuticos hace que en el periodo de vigencia de la patente no pueda haber competencia en el mismo producto. De este modo, mientras la patente está en vigor, la marca no puede tener la consideración de barrera a la entrada, puesto que es la propia existencia de una patente el elemento que impide la entrada de competidores directos en dicho mercado.

Es cuando la patente expira cuando una determinada marca farmacéutica podría tener la consideración de barrera a la entrada para potenciales competidores (fabricantes de medicamentos genéricos). En este sentido, se ha acusado a las compañías farmacéuticas de incrementar la promoción de su marca en los periodos inmediatamente anteriores a la expiración de la patente, con el fin de defender sus ventas ante una potencial entrada masiva de genéricos que reduzca la cuota de mercado del laboratorio innovador.

La marca de un medicamento es un activo importante para las compañías farmacéuticas y también es un elemento valioso para el resto de agentes del sistema sanitario. La marca cumple una función vital para las compañías farmacéuticas ya que es su principal medio para relacionar el prestigio ganado por un determinado medicamento a lo largo del tiempo, con el laboratorio que lo descubrió y que lo fabrica. Pero la marca no sólo ayuda a las compañías farmacéuticas, también supone una garantía de calidad y fiabilidad y genera confianza en los agentes del sistema sanitario, sirviendo de nexo de unión entre ellos, facilitando la labor de los proveedores de servicios de salud y mejorando el tratamiento de los pacientes, especialmente de determinadas categorías de pacientes como enfermos crónicos, polimedicados, personas de edad avanzada, etc.

La marca de un medicamento es prescrita por el médico, dispensada por el farmacéutico y reconocida por el paciente de forma inequívoca. En los medicamentos, el carácter identificador de la marca tiene innegables elementos sanitarios, como la más fácil adherencia al tratamiento o la minimización de errores en la administración, por citar sólo dos ejemplos.

La marca farmacéutica tiene una importancia cada vez mayor para las compañías farmacéuticas, no sólo en el caso de medicamentos publicitarios sino también en el caso de medicamentos de prescripción. Así, la marca es el único elemento identificativo de un medicamento que permanecerá sin cambios durante toda su vida, ya que el resto de elementos (envase, embalaje, etc) pueden cambiar. La marca se convierte, por tanto, en un elemento que permitirá la retención de los pacientes más allá del momento de expiración de la patente. Aunque las marcas constituyen un elemento de alta importancia para las compañías farmacéuticas, éstas tienen muchas más restricciones que cualquier otro tipo de empresas a la hora de elegir la marca de sus productos.

Marcas farmacéuticas y prescripción por principio activo

Teniendo en cuenta la legislación española vigente, un médico tiene que prescribir a un paciente por principio activo, la prescripción no indica la marca concreta del medicamento que el farmacéutico debe dispensar al paciente, sino la denominación común internacional del principio activo que contiene el medicamento requerido por el paciente.

El fomento de la prescripción por principio activo trata de negar cualquier tipo de valor a las marcas farmacéuticas, partiendo de la premisa de que medicamentos con el mismo principio activo son medicamentos ‘idénticos’, pero que la realidad, la opinión de los pacientes te demuestra absolutamente lo contrario.

La prescripción por principio activo pretende desactivar el prestigio que ha acumulado una determinada marca farmacéutica a lo largo del tiempo, prestigio que está fuertemente asociado a una marca que ha logrado generar en el consumidor una confianza basada en el compromiso del laboratorio por mantener un grado óptimo de calidad en sus productos.

Por otra parte, según la legislación española, ante una prescripción por principio activo, el farmacéutico está obligado a dispensar el medicamento más barato y, en caso de igualdad de precio menor, el medicamento genérico. Esta disposición supone en la práctica una clara discriminación hacia los medicamentos originales, que no podrán competir en igualdad de condiciones con los medicamentos genéricos, al menos en lo que a precio se refiere.

¿Por qué, a igualdad de precios, se discrimina al medicamento original (o ‘de marca’) frente al medicamento genérico?

Se puede argumentar que de esta manera se promueve la aparición de genéricos de bajo precio, pero también es cierto que con esta práctica se discrimina precisamente a la empresa que en su momento realizó una importante inversión en el descubrimiento de un medicamento que mejorase el tratamiento de una enfermedad.

No tiene ningún sentido discriminar a las marcas farmacéuticas frente a otro tipo de productos u otras modalidades de prescripción. Por ello, es preciso reconocer el derecho de los laboratorios a proteger un activo muy importante tanto para ellos como para el resto de participantes en el sistema sanitario.

 

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