La luna escucha muy atenta nuestros problemas y hace las noches menos duras

La luna.
La luna.

¡Oh, querida luna!, que escuchas serena y me miras con tus miradas más puras. Atenta a mi alegría y a mi pena, haces que me olvide de mi tormento.

La luna escucha muy atenta nuestros problemas y hace las noches menos duras

Todas las noches, querida luna,

me siento junto a mi ventana

para contarte mis venturas.

¡Oh, querida luna!,

que escuchas serena

y me miras con tus miradas más puras.

Atenta a mi alegría y a mi pena

haces que me olvide de mi tormento que tanto me envenena

y me alivias, de veras.

¡Oh, querida luna!,

que escuchas serena

y me miras con tus miradas más puras.

De ti haces mi cuna

y mi vida ya no es vana

más tus brillos me hacen curas.

¡Oh, querida luna!,

que escuchas serena

y me miras con tus miradas más puras.

Un sosiego de ti emana

me envuelve, me hace sana

y tú nunca lo enmascaras.

¡Oh, querida luna!,

que escuchas serena

y me miras con tus miradas más puras.

Contigo hablo sin cadena

y lo hago de buena gana

y tú nunca muestras tu poder ni tus anchuras.

¡Oh, querida luna!,

que escuchas serena

y me miras con tus miradas más puras.

Adiós, querida luna

me despido hasta mañana

tú haces que mis noches no sean tan duras.

La luna escucha muy atenta nuestros problemas y hace las noches menos duras
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