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Los emplazamientos que deja la jornada de protesta del 8-M

Los parlamentos y los gobiernos deberán acometer cambios legales y asegurar, con recursos humanos y materiales suficientes, el cumplimiento cabal de las normativas vigentes.

Los emplazamientos que deja la jornada de protesta del 8-M
La protesta del 8-M en Compostela.
La protesta del 8-M en Compostela.

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Suso Veiga

Suso Veiga

Profesor de la Facultad de Económicas de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Portavoz económico del BNG en el Parlamento de Galicia entre 1993 y 2005. Asesor del Gabinete de la Vicepresidencia de la Xunta de Galicia desde setiembre de 2005 hasta abril de 2009. Columnista político de MUNDIARIO.

Ni los sectores políticos y mediáticos que quisieron neutralizar -incluso recurriendo a la caricatura- la convocatoria del 8-M fueron capaces de negar el espectacular éxito conseguido por las organizaciones feministas promotoras de tal jornada. Las manifestaciones registradas en Galicia, por ejemplo, tuvieron un volumen de asistencia que no se conocía desde los años 2002 y 2003 (catástrofe del Prestige y guerra de Irak). Con una diferencia muy relevante: en aquellos episodios movilizadores existían unas causas inmediatas y coyunturales que explicaban la masividad de las respuestas mientras que ahora estamos ante un salto cualitativo en la trayectoria de un movimiento que lleva más de cuatro décadas organizando iniciativas en defensa de los derechos de las mujeres.

La respuesta de este 8 de Marzo deja varios emplazamientos para el futuro. Los parlamentos y los gobiernos deberán acometer cambios legales y asegurar, con recursos humanos y materiales suficientes, el cumplimiento cabal de las normativas vigentes. Veremos si el PP y Ciudadanos siguen con el discurso basado en la descalificación (“feminismo sectario, elitista, anticapitalista...”) o reculan parcialmente por miedo a los efectos electorales de esa estrategia beligerante. Los directivos empresariales se enfrentan, también, a un dilema importante en los próximos tiempos:seguir mirando para otro lado ante la brecha salarial o asumir que el objetivo de la igualdad no puede estar subordinado al incremento continuado en la cuenta de resultados de sus entidades. Y lo que se vivió estos días en las calles, en los centros de trabajo y, seguramente, en muchos hogares, certifica un mensaje explícito para el universo masculino:no será posible un horizonte igualitario si no hay cambios sustanciales en el rol que venimos jugando los hombres en las relaciones con las mujeres. La dificultad de ese cambio no puede aplazar “sine die” la realización de una agenda de tareas que caminen en ese objetivo.

Además de todo el anterior, esta jornada singular sirvió para cuestionar ciertas valoraciones unilaterales formuladas al hilo del conflicto político existente en Cataluña. Las tendencias involucionistas detectadas en una buena parte de las élites políticas y mediáticas no fueron capaces de anular las reservas transformadoras existentes en muchos sectores sociales que habitan fuera del territorio catalán. Mas allá de las diferencias que afectan a los sentimientos de pertenencia nacional, no sería verosímil imaginar la respuesta que conocimos el pasado día 8 si el tejido social hubiese estado decisivamente atrapado por el clima creado desde muchas tribunas políticas y columnas de opinión. @mundiario