Pablo Costas, capitán del Cobija, en Madrid: "Mi libertad no me la roba ningún fascista"

Pablo Costas Villar, marinero español, en rueda de prensa en su llegada a Madrid. Twitter @PlataformaEMT
Pablo Costas Villar, marinero español, en rueda de prensa en su llegada a Madrid. / Twitter @PlataformaEMT
El capitán llegó a la capital de España tras estar retenido durante once meses a bordo del buque, atracado en el puerto de Al Mukalla, Yemen.
Pablo Costas, capitán del Cobija, en Madrid: "Mi libertad no me la roba ningún fascista"

Cansado. Deteriorada su salud a ojos vista. Pero entero, firme y contundente. Pablo Costas Villar, marinero de la villa de Bueu, en la Galicia pescadora, no se anduvo por las ramas en su regreso a España: "Yo no soy ningún delincuente. Siempre he trabajado legalmente. Y doy la cara. Otros hablan de presuntos casos de ilegalidad". Estos no han podido demostrar, al menos hasta ahora, que el marinero capitaneaba un buque que ejercía la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

Contra esta pesca mantiene una especie de cruzada Australia como país y la organización medioamientalista Sea Sepherd como colaboradora necesaria. A ambos se refería el viernes en Madrid el capitán del Cobija cuando afirmaba que la sociedad -entre esta su familia, sus vecinos de Bueu y los periodistas- había sabido "detectar las injusticia y el abuso que se ha cometido conmigo".

Refiriéndose a sus convecinos de la villa pontevedresa de Bueu, a los que se va a dirigir a las 13:30 de este sábado en la plaza existente frente al edificio del ayuntamiento, y a los habitantes de la comarca de O Morrazo, con una fuerte presencia de trabajadores del mar. Pablo Costas destacó su "especial sensibilidad, para saber que se está cometiendo una injusticia. Hemos navegado y todavía lo hacemos en buena medida por todos los mares del mundo. Y, sin necesidad de entender de política, detectamos que hay miedo y alarma porque lo que a mí me ha pasado, le puede pasar a cualquiera del pueblo, de la familia".

Y un objetivo: demostrar que Australia ha presionado a Yemen, haciendo creer a lo que queda de este país, que los del Cobija son pescadores ilegales. "Australia encargó a Yemen un trabajito que fue fácil de llevar a cabo en un país donde la Ley y el Estado están desaparecidos. Les fue fácil". Costas Villar intentó acudir a las representaciones consulares de España en la zona "y me encontré con la complicidad de estos con los promotores de este secuestro. Tal vez por compromisos".

A pesar de ello, el que fue capitán del Cobija hasta la semana pasada quiere ver en la sociedad la parte positiva de este tormento padecido en los últimos once meses: "Yo no soy ningún delincuente. Siempre he trabajado legalmente. Y doy la cara mientras otros hablan de presuntos casos de ilegalidad en la pesca que realizamos". 

Su sentimiento solidario y agradecido es para con la sociedad, que siempre respondió en positivo en la comarca de O Morrazo: "Hemos pasado muchas calamidades. Nos abandonaron en Yemen, donde no hay Estado ni sistema judicial. Estábamos desprotegidos. Nos dejaron para que nos arregláramos como pudiéramos en nuestro propio barco".

Ni siquiera han podido utilizar la planta potabilizadora de agua, con lo cual la que precisaban para beber o elaborar la comida ha sido, en los últimos días, aquella que debían utilizar en los servicios de los váteres, previamente hervida en al menos tres ocasiones y con té y azúcar añadidos en buenas dosis cuando pretendían refrescar sus gargantas. Las temperaturas en el barco alcanzaban los 45 grados y en este calor medraban los mosquitos y las ratas. Un barco no es nada sin su maquinaria, de la que depende para todo. Incluso para permanecer atracado a puerto: "Nosotros no teníamos máquina. Fue un calvario. Y los instigadores de todo esto, contentos. Querían prolongar la situación hasta que uno de nosotros falleciera. Mejor, si era yo mismo. Querían castigar a un español dotado de su libreta de navegación y los conocimientos necesarios para realizar una pesca en condiciones. A mí no me robaron mi libertad, para nada. Sí mi salud. Pero mi libertad no me la roba ningún fascista".

A pesar de todos los problemas inherentes a la guerra civil que vive Yemen desde hace 7 años, el Gobierno español reconoce ese país, del que retiró no obstante la representación diplomática, ejercida esta en la actualidad desde tres consulados en Riad, Omán y Egipto. A pesar de este reconocimiento, señala Pablo Costas "no ha habido más que injusticia con mi persona. El culpable es Australia, que presionó, diciéndole al Gobierno yemení que de una u otra manera, tenían que castigarnos". @mundiario 

Así te hemos contado en MUNDIARIO el caso de Pablo Costas Villar

 

Pablo Costas, capitán del Cobija, en Madrid: "Mi libertad no me la roba ningún fascista"
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