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María Jesús Álava Reyes explica Las tres claves de la felicidad en su nuevo libro

Muchas personas no son conscientes de que su vida y su felicidad dependen de la capacidad que tengan para perdonarse, para quererse y para coger las riendas de su vida.

María Jesús Álava Reyes explica Las tres claves de la felicidad en su nuevo libro
María Jesús Álava Reyes junto a la portada de su libro. / Mundiario
María Jesús Álava Reyes junto a la portada de su libro. / Mundiario

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Redacción

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 La mayoría de las personas no son conscientes de que su vida y su felicidad dependen, en gran media, de la capacidad que tengan para perdonarse, para quererse y para coger las riendas de su vida.

 

El libro Las tres claves de la felicidad, de María Jesús Álava Reyes, se presenta este viernes 27 en A Coruña, de la mano de la periodista Fernanda Tabarés, a las 20 horas. Previamente se celebrará una presentación a la prensa en la sala del centro sociocultural de la Fundación Novacaixagalicia, a las 12,30 horas. Tres son las claves de la felicidad que la autora nos revela en estas páginas en las que nos anima a mirar la vida de frente, sin miedos: "Perdónate bien, quiérete mejor y coge las riendas de tu vida".

- ¿Por qué es tan importante aprender a perdonarnos?

- El perdón a nosotros mismos nos proporcionará el equilibrio que tanto necesitamos, y el perdón a los demás nos liberará de la tensión y del desgaste que provoca el resentimiento. Aprender a perdonarnos es aprender a vivir. La vida sin perdón es el fracaso del ser humano. Perdonarnos nos hace más seguros. El fracaso llega cuando no somos capaces de perdonarnos por aquellas cosas que podríamos haber hecho mejor. Si nos perdonarnos por las decisiones que tomamos en el pasado y dejamos de sentirnos culpables por las difíciles situaciones que vivimos en el presente, tendremos fuerzas para rectificar hoy lo que hicimos ayer. El pasado no lo podemos cambiar, pero el presente sí que depende de nuestra voluntad. Asimismo, perdonarnos nos hace más humanos. Hoy, erróneamente, mucha gente piensa que solo triunfan los insensibles y los egoístas, y, por ello, han decidido anestesiar sus emociones. Perdonarnos mejora nuestra autoestima. El perdón nos devuelve la paz y la tranquilidad. Debemos ser indulgentes con nuestros errores; especialmente, cuando no ha habido maldad ni egoísmo, cuando no hemos querido engañar ni abusar de nadie, cuando inmediatamente hemos reaccionado y hemos intentado reparar el daño causado.

- ¿Cuándo debemos perdonarnos?

- Debemos perdonarnos cuando nos hemos equivocado porque somos humanos, cuando hemos cometido errores que nos habría gustado evitar, y cuando nos arrepentimos, sinceramente, por el dolor que hayamos podido causar. Cuando tengamos dudas sobre si merecemos perdonarnos, la clave será cambiar el tiempo verbal. No se trata de juzgar lo que hicimos ayer, sino la actitud que tenemos hoy. Perdonarnos "de verdad" implicará compromiso y necesidad de reparación, y nos ayudará el hecho de que intentemos subsanar, en la medida de lo posible, los daños que provocamos con nuestras acciones o nuestros errores.

- ¿Debemos perdonarnos siempre, o solo si nos perdonan los demás?

- El perdón auténtico es interno, personal e intransferible. Si nos sentimos culpables de determinados hechos, por mucho que nos perdonen los demás, hasta que no nos perdonemos nosotros mismos su perdón no nos servirá. Perdonarnos no significa que no asumamos nuestra responsabilidad; perdonarnos es un derecho que siempre nos podemos ganar: ¡De nosotros dependerá que lo consigamos!

- ¿Cuáles son los perdones más difíciles?

- Sin duda, nos resulta mucho más difícil perdonarnos cuando hemos fallado a nuestros seres más queridos: padres, pareja, hijos... También nos cuesta perdonarnos cuando nos sentimos inseguros y no hemos cubierto las expectativas de los demás, o cuando nos hemos dejado engañar y hemos perdido nuestra dignidad. Las "buenas personas" tienden a juzgarse con excesivo rigor y les cuesta perdonarse a sí mismas por aquello por lo que no dudarían un segundo en perdonar a los demás.

- ¿Cómo perdonarnos en los momentos más vulnerables?

- Algunas personas se sienten culpables por enfermar, y no poder atender como desearían a sus seres queridos. Otro momento en que nos encontramos vulnerables es cuando sentimos que hemos fracasado y nos hemos defraudado a nosotros mismos. Una persona segura es aquella que admite sus fallos, que intenta aprender de ellos y que no se considera fracasada por haberse equivocado. También nos cuesta perdonarnos en situaciones de extrema presión, como la convivencia cuando ya no hay amor pero aún no se ha producido la separación. Cuando el amor ha terminado en un miembro de la pareja no podemos forzar unos sentimientos que ya no existen.

- ¿Qué es lo que los demás no nos perdonan?

- Desde la psicología, sabemos que una de las emociones que más debilitan y que más daño pueden hacer es la envidia; la envidia es una reacción y una vivencia poco noble, pero desgraciadamente muy extendida, que genera una insatisfacción permanente en quien la siente, y que se halla en el origen de muchas conductas y actitudes ruines y deshonestas. Las personas envidiosas no son felices, nunca estén satisfechas, y, a pesar de lo mucho que tengan, siempre anhelan lo que les falta, lo que no pueden comprar, lo que jamás serán capaces de sentir; pero no nos equivoquemos: son peligrosas; por eso conviene tenerlas lejos, no otorgarles ninguna confianza y mostrarnos indiferentes ante sus provocaciones y sus miserias. Hay gente que no te perdona que triunfes, que tengas tu propia forma de ser, que defiendas un estilo diferente de trabajar, que no "transijas como los demás, y que no te comportes como un cordero dentro del rebaño. Otra emoción muy complicada son los celos. Hay personas que no perdonan que otros disfruten y caigan bien.

- ¿Cuáles son las tres claves que nos ayudarán a encontrar la felicidad?

- La primera es "perdonarnos el pasado". Muchos adultos viven aún condicionados por situaciones que experimentaron hace muchos años. En numerosos casos no son conscientes de ello, pero el origen de su debilidad puede remontarse a hechos lejanos en el tiempo, pero presentes en sus emociones. Hoy nos cuesta mucho perdonarnos porque, en algún momento de nuestro desarrollo, no nos enseñaron que detrás de un error casi siempre hay una posibilidad de rectificación, que la equivocación puede ayudarnos a ver el aprendizaje que estaba oculto, y que es la confianza la que genera seguridad, mientras que el miedo nos arrastra a la debilidad y al fracaso. La segunda clave es asumir nuestro presente. No sentirnos culpables por la conflictividad de las personas más cercanas, incluidos nuestros hijos. Muchas personas se sienten responsables de lo que ocurre a su alrededor, y muchos padres sufren y se sienten muy culpables; culpables de lo que hacen sus hijos o de lo que omiten; culpables de la agresividad con que se comportan o de la falta de control que manifiestan; culpables cuando fracasan en los estudios o ante la carencia de esfuerzo y motivación que muestran. Es posible que algunas personas piensen que los hijos son el fiel reflejo de sus padres, pero esta creencia, por muy extendida que esté, no es exacta, ni se corresponde siempre con la realidad. Los padres influyen en sus hijos, pero no son enteramente responsables de cómo evolucionen. Los chicos que están confundidos y presentan conductas de riesgo no necesitan padres culpables; lo que precisan son progenitores seguros, valientes, llenos de energía y de confianza, que les faciliten el análisis de sus equivocaciones y les ayuden a encontrar el equilibrio emocional que hace tiempo perdieron. Y los padres que se sienten al límite y quieren ayudar a sus hijos, previamente, deberán perdonarse por todo aquello por lo que injustamente se sienten culpables. La tercera clave es "ser nuestros mejores amigos, querernos bien y perdonarnos mejor". Recordemos que las únicas personas que estaremos siempre a nuestro lado -en el sentido literal de la palabra-, somos nosotros mismos. Por ello, resulta crucial que nos queramos bien. Desde la psicología, sabemos que podemos aprender a querernos bien, y si lo hacemos, estaremos más cerca de alcanzar la felicidad que anhelamos. La fórmula para ser nuestros mejores amigos es perdonarnos por nuestros fallos y querernos por nuestros esfuerzos.

Fernanda Tabarés, presentadora del libro.

 

Más de treinta y cinco años de experiencia avalan la labor de Mª Jesús Álavaquien nos ayuda en esta obra a tomar las riendas de nuestra vida. La autora, que será presentada en A Coruña, por la popular periodista Fernanda Tabarés, es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid, experta en Psicoterapia por la Federación Europea de Asociaciones de Psicólogos (EFPA), especialista en Psicodiagnóstico por el Hospital Gregorio Marañón, máster en Psicología Pedagógica, máster en Dirección de Recursos Humanos y especialista en Coaching Ejecutivo.

Ha sido elegida como una de las Top 100 Mujeres Líderes en España 2012, ocupando la primera posición en la categoría de Pensadoras y Expertas. Ha trabajado durante más de 30 años en las áreas de Psicología Clínica, Educativa y de Empresa y ha ocupado diversos puestos de responsabilidad en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el Ministerio de Fomento y en Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena).

En la actualidad es socia-directora de Apertia-Consulting, una empresa de consultoría que está poniendo en práctica un nuevo modelo de gestión del cambio y del desarrollo personal y profesional, por medio de un equipo de experimentados profesionales (ingenieros, economistas, periodistas, abogados, psicólogos..) y de una contrastada metodología.También dirige el Centro de Psicología Álava Reyes, donde trabajan 30 profesionales de la psicología y de la psiquiatría.

A nivel divulgativo ha escrito numerosos libros, publicados en España, Portugal y Argentina. Entre los más conocidos están La inutilidad del sufrimiento, con más de 300.000 ejemplares, o su último libro, La buena educación, junto a Susana Aldecoa (2013).