Las empresas editoriales españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países

Sede del Instituto Cervantes, en Madrid.
Sede del Instituto Cervantes, en Madrid.
Los hispanos de Estados Unidos constituyen el grupo inmigrante que más mantiene el dominio de su lengua a través de las sucesivas generaciones y el que congrega más hablantes adoptivos.
Las empresas editoriales españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países

Las empresas editoriales españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países, más del 80% en Iberoamérica, lo que demuestra la importancia de la lengua común a la hora de invertir en terceros países, según el Instituto Cervantes. El español es la segunda lengua del mundo por número de hablantes y el segundo idioma de comunicación internacional. MUNDIARIO publica la segunda parte del Anuario ‘El español: una lengua viva. Informe 2012′.

2. El peso económico del español

  • Compartir el español aumenta un 290% el comercio bilateral entre los países hispanohablantes.
  • Las empresas editoriales españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países, más del 80% en Iberoamérica, lo que demuestra la importancia de la lengua común a la hora de invertir en terceros países.
  • Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá) y España suman el 78% del poder de compra de los hispanohablantes.
  • Los hispanos de EE UU son el grupo inmigrante que más mantiene el dominio de su lengua a través de las sucesivas generaciones y el que congrega más hablantes adoptivos.
  • El poder de compra de los hispanos es, desde 2007, el más alto entre los grupos minoritarios de Norteamérica, superando al de los afroamericanos.
  • El número de turistas idiomáticos que llegan a España creció, desde el año 2000 hasta 2007, un 137,6%.
  • La actual imagen del español se asocia a unas mejores perspectivas económicas para los hablantes bilingües que lo dominan.

2.1 La importancia económica de las lenguas

«El enemigo del español no es el inglés, sino la pobreza». Esta afirmación, acuñada por Antonio Muñoz Molina en su discurso inaugural del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, se ha convertido en todo un símbolo del fuerte vínculo existente entre lengua y economía.

Desde una perspectiva económica, la lengua es un componente esencial del capital humano y social de una comunidad11 . De hecho, se estima que un 15% del producto interior bruto (PIB) de un Estado está vinculado a la lengua12 . Por eso, desde una perspectiva económica, el peso y potencial de un idioma está íntimamente relacionado con los índices macroeconómicos de los países en los que es lengua oficial.

En el caso del español, no se puede dejar de lado el PIB correspondiente a la comunidad hispana de Estados Unidos, que, en 2006, era de 798.000 millones de dólares, según las cifras del Selig Center for Economic Growth. Este dato es conservador si tenemos en cuenta que atribuye a la comunidad hispana de Estados Unidos tan solo un 5,9% del PIB norteamericano. En una estimación alternativa realizada por Juan Carlos Jiménez, que incluye factores como los 10 millones de hispanos que había en ese momento no regularizados, esta cifra superaría el billón de dólares (1.031.000 millones de dólares), lo que supondría el 7,7% del PIB de Estados Unidos13.

Tomando esta última cifra como referencia, el «PIB del español» se situaría en los 4,5 billones (millones de millones) de dólares en el mundo. Dos tercios de ese PIB vinculado al español se generan entre dos grandes áreas. Por un lado, Norteamérica (México, Estados Unidos y Canadá), y por otro, la Unión Europea. Entre estas dos regiones suman el 78% del poder de compra de los hablantes de español en el mundo, mientras que los más de 200 millones de hispanohablantes de Hispanoamérica alcanzan el 22% del total. Si se tiene en cuenta que, en 2006, el PIB mundial fue de 48,5 billones, se puede concluir que la contribución del conjunto de hispanohablantes al PIB mundial es del 9,2%14 .

2.2 ¿Cómo se valora el peso económico de una lengua?

Los economistas han distinguido al menos tres funciones económicas de la lengua: la lengua como mercado; la lengua como soporte de la comunicación y de la creación; y la lengua como idioma para el comercio15 .

2.2.1 La lengua como mercado

La lengua como mercado se refiere a la enseñanza del idioma y a las actividades mercantiles asociadas a ella, como los servicios lingüísticos, la enseñanza del español para extranjeros, las ediciones para la enseñanza del español y las tecnologías de la lengua (desarrollo de herramientas y recursos informáticos relacionados con la lengua española).

Turismo idiomático

El sector turístico cifra en 462,5 millones de euros los ingresos del turismo idiomático en España en 2007. Los 237.600 estudiantes que llegaron a España en ese año destinaron 176,5 millones a los cursos de español, de los que el 86% fue a parar a centros privados de idiomas y el porcentaje restante a las universidades. El número de turistas idiomáticos que llegan a España ha crecido desde el año 2000 hasta 2007 un 137,6%16 .

2.2.2 La lengua como soporte de la comunicación y la creación

La lengua como soporte de la comunicación y la creación es un elemento central del sector cultural, que ha cobrado una gran importancia en la economía internacional con el crecimiento de las industrias culturales: la literatura, el teatro, el cine, la música, los medios de comunicación, la producción científica e intelectual y la educación.

El sector editorial

La edición es un sector económico en el que la lengua constituye la materia prima. España produce tantos títulos editoriales al año como el conjunto de países hispanoamericanos y su sector editorial ocupa el cuarto puesto en el mundo. Es un sector que factura una parte sustancial de sus ventas anuales en los mercados exteriores, con Francia muy destacada como destino europeo y México entre los iberoamericanos17.

La internacionalización de las editoriales por la vía de la inversión directa se ha revelado como una forma superior de proyectarse hacia el exterior, supliendo, en parte, los intercambios comerciales y las exportaciones editoriales. Las empresas editoriales españolas tienen 162 filiales en el mundo repartidas en 28 países, más del 80% en Iberoamérica, lo que demuestra la importancia de la lengua común a la hora de invertir en terceros países18 .

2.2.3 La lengua como idioma para el comercio

La lengua y la cultura, en relación con el comercio, facilitan las inversiones internacionales. Este factor reduce los costes de transacción (formación, información y negociación) y acorta la distancia psicológica entre los agentes económicos.

2.3 Los factores determinantes del poder económico de una lengua

La importancia económica de una lengua se mide teniendo en cuenta diferentes factores, como su número de hablantes, su extensión geográfica, el número de países en los que tiene rango de oficial, el índice de desarrollo humano de sus hablantes (que combina nivel educativo, esperanza de vida y renta per cápita), la capacidad comercial de los países donde esa lengua es oficial, su tradición literaria o científica, o su papel en la diplomacia multilateral. Actualmente, el inglés destaca en todos estos criterios. El número de hablantes, la capacidad de compra de sus hablantes y el carácter internacional de una lengua son los tres factores fundamentales que, según Juan Carlos Jiménez, marcan la potencia económica de un idioma frente a otros19 .

El español se encuentra entre las cinco primeras lenguas del mundo en número de hablantes, en número de países donde es oficial y en extensión geográfica20 . El valor de pertenecer a un mismo grupo lingüístico aumenta con el número de hablantes, ya que las posibilidades de transacciones e intercambios se multiplican. Por tanto, la demografía es el primer factor sobre el que se asienta la potencia económica de un idioma.

El segundo factor que debe tenerse en cuenta es la renta per cápita de esos hablantes, porque la capacidad de compra de quien habla es la que multiplica los intercambios y las transacciones mutuas.

El tercer factor, el carácter internacional, se mide atendiendo a factores como su influencia en el comercio internacional y la cantidad de personas que estudian el idioma. Un estudio de Jiménez y Narbona sobre la lengua como determinante esencial del comercio bilateral concluye que la lengua común supone un factor multiplicativo del comercio entre los países que la comparten de un 190%. Entre los 51 países considerados, 11 tienen el español como lengua oficial21.

Compartir el español aumenta el comercio bilateral en cerca de un 290% y compartir el inglés en un 240%. Ambos casos están muy por encima de lo que supone la variable genérica «lengua común», lo que indica la importancia comercial de ambas lenguas. El idioma común es una variable más importante para explicar el comercio bilateral entre los países de habla hispana que entre los anglosajones22.

El Atlas de la lengua española en el mundo destaca algunas características del español como lengua internacional que podrían explicar el porqué de esta conclusión: es un idioma homogéneo; es una lengua geográficamente compacta: la mayor parte de los países hispanohablantes ocupa territorios contiguos; el territorio hispánico ofrece un índice de comunicatividad muy alto; tiene carácter oficial y vehicular en 21 países del mundo; es una lengua en expansión; es lengua de una cultura internacional.

2.4 Economía de la comunidad hispanohablante de Estados Unidos

La comunidad hispana en Estados Unidos presenta una vitalidad demográfica extraordinaria y geográficamente concentrada en la primera potencia económica mundial. Es virtualmente la decimoquinta economía del mundo y la segunda, tras España, dentro del dominio hispánico23 . El poder de compra de los hispanos es, desde 2007, el más alto entre los grupos minoritarios de Estados Unidos, superando al de los afroamericanos y situándose en 2011 en 1,1 billones de dólares24. Además, su evolución es mucho más rápida que la de afroamericanos y asiáticos. En 2008 su poder adquisitivo era el 8,9% del país, y en 2013 alcanzarán los 1,4 billones de dólares. En estados como Nuevo México, su poder de compra alcanza el 30,9% y en estados de gran peso económico y político, como Texas, California y Florida, se sitúa entre el 15,4% y el 20,1% del total25 (Gráfico 6 ycuadro 7).

El director del Selig Center, Jeffrey M. Humphreys, apunta además que los patrones de consumo de los hispanos ayudan a determinar el éxito o el fracaso de muchos productos y servicios orientados a los jóvenes. La razón está en las características de ese mercado hispano emergente, que cada vez cobra mayor importancia.

La población hispana es más joven que la media estadounidense. En 2006, el 33,8% eran menores de 18 años, frente al 21,3% de los blancos no hispanos. Más de la mitad del crecimiento de población de Estados Unidos entre 2000 y 2010 (27,3 millones) se debe al aumento de la comunidad hispana (15,2 millones)26. Además, el crecimiento de las compañías hispanas entre 1997 y 2002 fue de un 31%, frente al 10% de crecimiento medio de las compañías norteamericanas y el nivel de estudios de los hispanohablantes está en claro y continuado ascenso. Todos estos factores hacen que el mercado hispano en Estados Unidos sea cada vez más importante, gracias a su tendencia a acceder a la clase media de la primera economía del mundo27.

Los hispanos son, además, el grupo inmigrante que más mantiene el dominio de su lengua a través de las sucesivas generaciones y el que congrega más hablantes adoptivos28. En los medios audiovisuales y de comunicación, muchas empresas tienen su seña de identidad y de marketing en el español. Los hispanos estadounidenses destacan por el acceso y el uso de Internet, un rasgo más de su dinamismo económico que no escapa a las empresas. Tanto la banca como las entidades de crédito llevan a cabo estrategias orientadas a atraer lo que consideran un segmento importante del mercado.

Finalmente, Humberto López Morales ha señalado que en Estados Unidos existe una fuerte demanda de fuerza laboral usuaria de la lengua española y que el hecho de expresarse en español reviste una gran importancia económica, lo que contribuye a difundir una imagen del español ligada a la prosperidad económica. Ya en 1996 se comprobó que los hispanos de Miami que eran capaces de manejar el español y el inglés recibían sueldos con 7.000 dólares más al año que los monolingües en una u otra lengua de mayores ingresos29.

Notas:

  • (11) Francisco Moreno Fernández y Jaime Otero Roth (2007), op. cit.
  • (12) Ángel Martín Municio et al. (2003), El valor económico de la lengua española.
  • (13) Juan Carlos Jiménez y Aránzazu Narbona (2011), El español en los flujos económicos internacionales.
  • (14) Juan Carlos Jiménez (2009), «El poder de compra del español en el mundo».
  • (15) José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez (2007), Economía del español. Una introducción.
  • (16) Instituto de Turismo de España (2008), Turismo idiomático. Octubre de 2008. Información disponible en: http://www.tourspain.es/
  • (17) Juan Carlos Jiménez y Aránzazu Narbona (2011), op. cit.
  • (18) José Luis García Delgado, José Antonio Alonso y Juan Carlos Jiménez (2007), op. cit.
  • (19) Juan Carlos Jiménez (2009), op. cit.
  • (20) Francisco Moreno Fernández y Jaime Otero Roth (2007), op. cit.
  • (21) Juan Carlos Jiménez (2009), op. cit.
  • (22) Juan Carlos Jiménez y Aránzazu Narbona (2011), op. cit.
  • (23) Juan Carlos Jiménez (2009), op. cit.
  • (24) Selig Center for Economic Growth (2012), The Multicultural Economy.
  • (25) Selig Center for Economic Growth (2008), The Multicultural Economy.
  • (26) Sharon R. Ennis, Merarys Ríos-Vargas y Nora G. Albert (2011), The Hispanic Population: 2010. Census Briefs.
  • (27) Selig Center for Economic Growth (2008), op. cit.
  • (28) Roberto Ramírez (2005), Nosotros: Hispanos en los EE. UU. Informes especiales del Censo 2000.
  • (29) Humberto López Morales (2003), Los cubanos de Miami. Lengua y sociedad.

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