La larga historia de Iria Flavia, hoy Padrón, en A Coruña

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Iria.

Sobre la procedencia del nombre, Iria, para muchos historiadores es una palabra de raíz indoeuro­pea, del celta "ir" que significa agua. Según Manuel Murguía Iria significa "tierra laborable”.

La larga historia de Iria Flavia, hoy Padrón, en A Coruña

Iria era un importante puerto interior, donde no fue necesario realizar grandes obras. A su alrededor primero se instalaron los celtas, luego llegan los fenicios a comerciar, los romanos a transportar hacia Roma el oro del río Sil, el Apóstol viene a predicar, más tarde sus discípulos traen su cuerpo a enterrar (predicación y enterramiento, leyendas), después llegan las invasiones de los bárbaros, los vándalos, suevos y visigodos, por último vienen los árabes y los vikingos. Es la larga historia de Iria.

1) El historiador Schulten, manifiesta que Iria es un nombre pre céltico, Ligur. En su opinión Iria fue fundada por los íberos quienes vivían alrededor de un gran lago en viviendas  primitivas lacustres, construidas sobre estacas. El arqueólogo López Ferreiro también apunta la existencia de asentamientos íberos en la zona. El valle estaba ocupado por el lago, cubriendo casi totalmente el terreno conocido por Iria, desde las faldas de los actuales montes San Gregorio y Meda, hasta las tierras de Dodro. En el lago confluían las aguas acarreadas por los ríos Ulla y Sar. El tiempo transcurre y los siglos pasan, las aguas se retiran, el lago desaparece, de la tierra improductiva surge un vergel.

2) Los celtas. Entran en Galicia alrededor del año 600 a.d.C. debido al empuje de otras razas. Es un pueblo Indoeuropeo procedente de Europa Central. Los celtas introducen en Galicia el uso del hierro y la cultura de los castros. Los celtas cultivaban lino, cereales para fabricar cerveza, con las bellotas tostadas producen pan, pescan, cuidan ganado caballar y lanar y fabrican cerámica. En la citania realizan la metalurgia del hierro, estaño, bronce y oro. Practican la reli­gión panteísta, basada en la creencia de que Dios es el universo, adoran a más de cien dioses como el río, el monte, el árbol, las piedras. El análisis de los asentamientos primitivos en el área de Iria, ha permitido localizar la existencia de trece castros celtas prerromanos, alrededor de los altos próximos a su puerto para proteger la zona.

3) Los fenicios. Los primeros navegantes en acercarse a estas costas fueron los fenicios. Plinio, Herodoto y Ptolomeo escriben acerca de las islas Casitérides, diez islas productoras de estaño. Iria era uno de los depósitos de estaño cerca de las islas. Los fenicios comercian con el puerto de Iria, entre otras cosas traen sal y vino, del puerto sus naves parten con estaño, cobre y oro.

4) Leyenda. Al Apóstol Santiago le corresponde predicar en el Finisterrae, fin de la tierra hasta entonces conocida, el Apóstol era pescador y estaba acostumbrado a navegar. Emprende el viaje desde Jaiffa hasta Tiro y Gadir, Cadiz, en nave fenicia, desde allí por mar llega al puerto de Iria. Iria es tierra pagana con templo dedicado a la diosa Isis, el Apóstol predica el Reino de Dios durante siete años en las rocas del monte Santiaguiño. En Hechos de los Apóstoles (12,2) continúa el relato de la vida del Apóstol, el rey Herodes Agripa I ordena su encarcelación acusado de agitador, la sentencia le condena a morir decapitado. Según la tradición Atanasio y Teodoro embalsaman el cuerpo y con algunos objetos del Apóstol parten hacia Jaiffa. Los discípulos cruzan el Mediterráneo a bordo de "a barca da pedra", no era una barca de piedra sino dedicada a transpor­tar piedra, mineral de estaño. Bordean la costa y entran por la desembocadura del Ulla hasta el puerto de Iria. La barca es amarrada al "pe­drón".

5) Los romanos. Los primeros escritos referentes a Iria corresponden a geógrafos e historiadores griegos y latinos. El año 61 a.d.C. llegan los primeros romanos a estas costas, Dión Casio relata la arribada de Julio Cesar al puerto de Brigan­tia, La Coruña. Iría tenía un importante asentamiento de población y es probable que Julio Cesar le impusiese al puerto alguna condición estipendaria. El año 24 a.d.C. llega Augusto al Finisterre para someter a las levantiscas tribus del Norte. Iria aparece citada en el libro anónimo de Ravena como una mansión militar en el itinerario de Antonino Pio. Por Iria pasaba la calzada XIX construida por el emperador Claudio (41-54) desde Braga a Lugo, y el tramo de la calzada XX "per loca marítima" construida por Vespasiano desde Caldas a Brigantia y Lugo. Partía de Roma y daba la vuelta a todo el Imperio por la costa. Pomponio Mela geógrafo gaditano, escribe acerca de la existencia de un "monumento dedicado a Augusto, situado en el puerto exterior de Iria junto a la desembocadura del río Sar en el Ulla". Cita Pomponio -"Sars, juxta turrem Augusti, titulo memorabi­lem."-el pedestal lo pode­mos admirar bajo el altar mayor de la iglesia de Padrón. En el año 79, el emperador Tito Flavio Vespasiano concede a Iria el "Ius Latii", mediante el cual sus habitantes pueden obtener la ciudadanía romana si ocupan cargos públicos, es posible que Vespasiano concediese a Iria el título de "municipium", ciudad romana, por ello los irienses, agradecidos, añadie­ron al nombre de la ciudad el apelativo de su familia "Flavia". La extensión de Iria era de una legua de largo por media de ancho, alrededor de cinco kms. por 2.5, desde el cementerio de Adina al puerto. Fue una época de esplendor para Iria Flavia, ciudad protegi­da por Augusto, con importante puerto en el área, bien comu­nicada con la península y Roma por calzadas, y sede de organismos militares. Plinio escribe -"las ostras de Iria Flavia, en la ría de Arosa, llaman la atención por su tamaño"-, había una casa de recreo llamada "paradysus" actual Paraíso y casa de baños en "bali­nea", Baliña cerca de Lestrove. En el siglo II el emperador Trajano antiguo general de Itálica, Hispania, ordena construir en Iria el "Pons Cessuris".

6) Prisciliano. En los años de la dominación romana aparecen pocos persona­jes destacados nacidos en Gallaecia, uno de ellos fue Prisci­lia­no, nacido en Iria Flavia alrededor del año 350, en una familia acomodada de la zona. Alrededor del año 380, Prisciliano regresa a Iria Flavia, convertido en asceta pone en práctica las enseñanzas recibidas, lleva una vida retirada, contemplativa, de ayuno y oración. En Galicia crece su fama de místico y sus enseñanzas le hacen ganar muchos adeptos, pronto es nombrado obispo de Ávila. Prisciliano predica acerca de la conducta de los hombres de su época, pone en duda el comportamiento de los obispos de su tiempo, critica el modo de vida alejado de la religión y las faltas a los pecados capitales. Los obispos Hydacio, Higinio e Ithacio le responden con algunas calumnias, tratan de desprestigiar a Prisciliano achacán­dole el ejercicio de determinadas prácticas paganas, llevan el caso hasta el emperador Máximo quien ordena su encarcelación en Tréveris, Alemania el año 385, los opositores son más fuertes y en un extraño juicio Prisciliano es condenado y luego ejecutado. Sus discípulos trasladan por mar su cuerpo hasta Galicia y le entierran en lugar desconocido, el sepulcro no ha sido encontrado. Las enseñanzas predicadas por Prisciliano arraigaron en Galicia, siguieron vigentes en sus discípulos y se mantuvieron por espacio de ciento cincuenta años. (Algunos aducen que quien está enterrado en Compostela es Prisciliano. Las dos leyendas tienen puntos en común).

7) Los suevos. Es una raza germánica perteneciente a los llamados "Bárbaros del Norte". Llegan a Galicia en el año 411 procedentes de la zona comprendida entre los ríos Elba y Rhin. Entraron treinta mil guerreros, pocos pero muy preparados al mando del rey Hermerico, disponiéndose a pactar con los celtas gallegos la cesión de tierras y el pago de impuestos. En las discrepancias y disputas existentes, utilizan como mediadores a los obispos, en esta labor destaca el obispo de Iria Flavia. Los independientes celtas siguieron peleando en los castros durante todo el reinado de los suevos en Galicia, la nobleza sueva se debilitó sobre todo por la defensa de la religión arriana contra el cristianismo. Los suevos poco a poco van integrándose en las costumbres de los celtas gallegos y así se produce la conversión de los reyes Requiario y Carriarico al catolicismo. El año 561 al rey Teodomiro (559-570) asiste en Braga al I Concilio de Galicia, junto al obispo de Iria Flavia Andrés, en el concilio se fija la organización política de Galicia. Según el Cronicón Iriense su sucesor el rey Miro (570-583), concede al obispo de Iria, Andrés, el Territorio de Faro, así llamada entonces La Coruña. El año 585 el rey visigodo Leovigildo derrota al suevo Endeca, se proclama rey de los suevos e incorpora a Galicia como una provincia de los visigodos. El reino visigodo termina con la derrota ante los árabes el año 711. El 713 don Pelayo es rey asturiano.

8) La Inventio, leyenda. El relato del descubrimiento en tierras de Iria Flavia de los restos de Santiago Apóstol y sus discípulos, recibe el nombre de Inventio. La narración figuraba en un documento del año 865 hoy desaparecido pero transcrito en el Cronicón Irien­se. En el año 813 el eremita Pelagio oficia el culto divino a los moradores de San Fiz de Solovío, cerca de A Maía. En noches sucesivas observa unas luminarias sobre un alto roble, al acer­carse por curiosidad, escucha cánticos espirituales. Pelagio pone en conocimiento, de estos extraños sucesos, al obispo de Iria Flavia, a donde pertenece el lugar, Teodomiro, quien  acude acompañado de sus sacerdotes para comprobar los hechos, ordena cortar la espesumbre hasta llegar a un edificio en ruinas, en una cueva encuentra un enterramiento romano del siglo I, el obispo atribuye la tumba al Apóstol Santiago y sus discípulos. Alfonso II el Casto, rey asturiano recibe la comunicación del hallazgo, se pone en marcha hacia Liberum Donum, Libredón y sobre el sepulcro ordena construir una iglesia, también se informa al emperador Carlomagno y al Papa León III, a través de una bula el Papa informa del descubrimiento a la humanidad.

9) Los árabes. En el año 716 Abdelaziz, hijo de Muza conquista Galicia. Las tierras de Iria Flavia, comprendidas entre los ríos Tambre y Miño no reciben la visita de los árabes y continúan con su posición anterior, estado independiente gobernado por un obispo. De las sedes peninsulares en poder de los árabes son expul­sados veintiocho obispos quienes buscan refugio en Iria Flavia, la sede iriense les concede iglesias para su sostenimiento y al producirse su muerte, son enterrados en la iglesia de Iria. Almanzor era "hadjib" o primer ministro de Hixen II en Córdoba, realiza su cuarenta y ocho "gazwa" o razzia contra las tierra de Iria Flavia y Compostela. Los árabes salen con sus embarcaciones, "alfaimas", del puerto de Al garb, al Sur de Portugal hacia Oporto donde desembarcan dirigiéndose a su objetivo por las tierras del río Miño y del Ulla. El 7 de Agosto entran en Iria Flavia, Almanzor arrasa e incendia la zona, una verde y fértil campiña paraje santo de los cristianos. La razzia realizada destruyó e incendió los templos de Santa María y Santa Eulalia en Iria Flavia, y su puerto.

 10) Los vikingos. Los vikingos conocen la existencia de Galicia, a quien llaman Jakobsland tierra de Iacob, a través de los relatos de los peregrinos llegados a Compostela, a la vuelta contaban las grandes riquezas existentes en la ciudad. Las primeras expediciones contra Galicia son en la costa de Lugo y después hasta Tuy, contra Iria Flavia realizan varios ataques. En el año 860 efectúan la primera expedición contra las tierras de Iria, cien naves al mando de Hastings, entran por la ría de Arosa y saquean el puerto de Iria. La segunda invasión es el año 968, la más grande, ocho mil hombres llegan a las costas gallegas al mando de Gunderedo, Harald Batland entra por la ría de Arosa, el obispo de Iria Sisnando II les sale al encuentro en Fornelos de Montes cerca de Catoira, una flecha alcanza al obispo y muere, los vikingos saquean Iria aunque no logran entrar en Compostela, el conde gallego Gonzalo Suarez les derrota y mata a Gunderedo. El rey Alfonso V el Noble (999-1027) con el fin de defen­der la ría de Arosa, Iria y Compostela del ataque de los vikin­gos, ordena construir las Torres del Oeste en la orilla iz­quierda del Ulla. La última invasión contra Iria tiene lugar el año 1.032, los vikingos pasan varios años saqueando la ría de Arosa hasta que son derrotados por el obispo de Iria don Cresconio. Poste­riormen­te Olaf Haraldson y el pueblo vikingo se convierten al catolicis­mo cesando las operaciones de saqueo contra las costas europeas.

11) Los obispos de la sede de Iria Flavia. A través de la tradición conocemos los primeros datos acerca de la Iglesia de Iria. El año 67 se construye una iglesia en Iria. El año 300 el obispo de Iria Lucrecio, impulsa la nueva catedral en la orilla del río Sar. El año 445 Agatio, obispo de Iria es enterra­do en la catedral. Hasta aquí la tradición. Los primeros escritos referentes a la sede de Iria Flavia, figuran en el Cronicón Iriense. El Croni­cón refleja los hechos más importantes sucedidos en la prelatu­ra desde el año 561 hasta el año 1095 en que la silla episcopal se traslada a Compostela, por la forma de defender los intereses de la sede debió ser redactado por un canónigo de la propia Iria.

12) Cuando Iria Flavia decae, se desarrolla su barrio de pescadores con el nombre de Padrón, pronto empiezan las visitas de los peregrinos. Hoy Iria Flavia es una parroquia del municipio de Padrón.

La larga historia de Iria Flavia, hoy Padrón, en A Coruña
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