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MUNDIARIO

Seis laboratorios que trabajan en la vacuna contra la Covid-19 tienen graves antecedentes de malas prácticas

Algunas firmas como Sinopharm, Sinovac, Cansino Biologics, Johnson & Johnson, Pfizer y Astrazeneca, quienes están en la etapa 3 de los ensayos clínicos de sus vacunas contra el virus, fueron denunciadas y recibieron sanciones por no seguir los procedimientos adecuados en, por ejemplo, la comercialización de sus fármacos. 
Seis laboratorios que trabajan en la vacuna contra la Covid-19 tienen graves antecedentes de malas prácticas
La vacuna de Oxford.
La vacuna de Oxford.

Nadie duda de que la premura por tener una vacuna contra la Covid-19 resulta necesaria. La pandemia, desatada en la ciudad de Wuhan, ha provocado 40 millones de infecciones y más de un millón de fallecidos en el mundo. El deseo de tener el antídoto contra el virus, sin embargo, no aleja la tarea de investigar los antecedentes de los laboratorios que trabajan en esta cruzada sanitaria. De hecho, MUNDIARIO ha podido recabar algunos antecedentes de estas firmas.

En Estados Unidos, la Radio Pública Nacional (NPR) informó el año pasado que un tribunal del estado de Oklahoma condenó a la empresa Johnson & Johnson a pagar una multa de 572 millones de dólares por haber desatado una crisis de adicción a los opioides debido a sus medicamentos Duragesic y Nucynta. En la sentencia, publicada en la web del citado portal, se menciona que la firma vendió con engaños ambos fármacos a la población. Como consecuencia de este acto, murieron 6,000 personas. 

En 2009, las firmas Pfizer y Astrazeneca tuvieron que defenderse ante los tribunales de EE UU debido a que promocionaron fármacos sin autorización. La agencia Reuters informó, en su momento, que Pfizer desembolsó la suma de 2,300 millones de dólares al gobierno de Barack Obama por haber distribuido medicamentos como Bextra y Lyrica. En tanto, según Wall Street Journal, apuntó que Astrazeneca pagó 520 millones de dólares por lanzar el fármaco Seroquel, que trata enfermedades como el alzheimer y la depresión, al mercado norteamericano.

Hace tres años el Instituto de Productos Biológicos de Wuhan, donde el laboratorio Sinopharm trabaja en la producción de sus fármacos, fue denunciado porque miles de vacunas triple DPT (difteria, tétanos y tos ferina) en la que habían trabajado no cumplían los suficientes estándares para los humanos. Una prueba de ello es que estos antídotos causaron graves daños, como parálisis y fiebres altas, a miles de bebés en China. El régimen de Xi Jinping aplicó sanciones contra los ejecutivos de esta firma por la mala praxis.

Según una investigación del The New York Times, el actual director ejecutivo de la empresa Sinovac, Weidong Yin, fue condenado por pagar sobornos a las autoridades del Centro de Evaluación de Medicamentos de China para que los ensayos clínicos de una vacuna suya no siga con una serie de procesos. En junio pasado, el diario canadiense Vancouver Sun reseñó que la vacuna de la firma Cansino Biologics contra la Covid-19 provocó cuadros de fiebre elevada en más de cien militares chinos, quienes participaron como voluntarios en sus ensayos. 

En las últimos meses se ha informado de que algunos laboratorios que están en esta carrera global por conseguir la vacuna contra la Covid-19 tuvieron que suspender sus pruebas ante hechos inusuales en sus ensayos clínicos. De hecho, de los mencionados en este reporte, Astrazeneca paralizó sus estudios en septiembre pasado porque un voluntario suyo se enfermó. Lo mismo pasó con Johnson & Johnson hace poco. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha dicho que la vacuna estará en el primer trimestre del 2021. La meta, entonces, aún sigue muy lejana de alcanzarse. @mundiario