La evasión de ella

Clip de 'El guardaespaldas'.
Conservo recuerdos nítidos como clips de cine de situaciones muy duras, en las que, a pesar de que había genitales, yo no sabía lo que estaba pasando... / Relató literario.

Lo primero es que nunca me aceptó como parte de la familia, sino como un juguete regalado. Ante las condiciones ilegales de mi adopción, ella fue educada en ese engaño, en tanto en cuanto todas las tretas eran consentidas. Pero ella sabía de mi historia mientras que yo creía que era mi hermana mayor y sus atroces mandatos, consentidos por mamá, eran pues inevitables, pero, eso sí, óbice de travesuras.

Me doy cuenta ahora de que el humor es un arma poderosa: pendiendo de la melancolía al sarcasmo, mis bromas tenían éxito y ganaban sus risas. Como yo no sabía lo que era la maldad, salí adelante- eso creía- a pesar de sus abusos.

Conservo recuerdos nítidos como clips de cine de situaciones muy duras, en las que, a pesar de que había genitales, yo no sabía lo que estaba pasando... Creo que he sido sonámbula toda la vida, puesto que en ocasiones amanecía repleta de moratones, previsiblemente por las palizas de mi hermanastra, que es- intenta ser- un opuesto a mí, muy distante de aquellas camas gemelas.

Teniendo en cuenta que dejaron de darme miedo los tacos en la edad adulta, es de reconocer la facilidad con la cual podía someterme. Pasé muchos miedos y abismos hasta alcanzar esta consciencia (con la cual me distancio de lo mundano), pero he de decir que la inocencia que antes (antes del correccional) me hizo dejarme llevar, era también un gran poder que filtraba todo lo perverso.

Porque acogí "el mal" después de haber sido detenida por las atoridades sanitarias, ¡con el cual conseguí pelear durante años de pesadillas!

Pero volvamos a las argucias de mi hermanastra (aunque aquella vez fue quien hizo una llamada...): ella me insultaba a la cara cuando me presentaba a sus amigas, ellas no me dejaban hablar y me atosigaban na vez a la semana (escondiendo la fascinación). Desde que fui presa del tratamiento y relegada a la familia (la cual se apropió de mi rencor y cortó relaciones) a mis dieciocho años, se encargó de arrasar mi pasado con difamaciones y tráfico de influencias, robándome hasta mis canciones. Y yo, debilitada, le contaba mis confidencias como si fuese responsable, como en aquella infancia de gloria le contaba mis lindos sueños...

Sé que siente adoración por mí, al igual que odio aférrimo. Es tan rápida en sus reacciones que parece una tosca base de datos, cuando yo invento palabras nuevas. Nuestros juegos y vida en común jamás olvidaremos, pero sigo encerrada en mi jaula esperando su visita...

Ella cree que debe ser la beneficiaria de todo merecimiento por ser la hija de derecho, y estima lo normal que me caigan vejaciones públicas que muchas veces ella planeó inspirada en las inseguridades que le expresé honesta.

Además, hay algo ahora: el sexo, que era antes incestuoso, se interpone en las circunstancias, en un mundo dominado por los placeres... De modo que, si nunca tuve amor, fui objeto de deseo: me desea de un modo tan obsesivo que procura y persigue a todos los hombres de mi vida... @mundiario