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MUNDIARIO

Kalandraka publica Nube con forma de nube, un poemario infantil de Cecilia Pisos

El ejercicio poético de Cecilia Pisos se caracteriza por una revisión de los cuentos clásicos, los juegos infantiles y esas adivinanzas que configuran la memoria del pasado.

Kalandraka publica Nube con forma de nube, un poemario infantil de Cecilia Pisos
Portada del libro./ Kalandraka
Portada del libro./ Kalandraka

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Manuel García Pérez

Manuel García Pérez

El autor, MANUEL GARCÍA PÉREZ, es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia y licenciado en Antropología por la UNED. Premio Nacional Fin de Carrera, fue coordinador del área de Sociedad y Cultura de MUNDIARIO, donde actualmente es columnista y crítico literario. Docente, investigador y escritor de narrativa juvenil, su última obra es el poemario Luz de los escombros. @mundiario

Cuando uno se acerca a una obra como Nube con forma de nube, tiene la impresión de estar ante una obra para niños que, sin embargo, el lector adulto disfruta también por lo hipnótico de su versatilidad literaria y por unos referentes que lo reconducen al pasado, a una memoria inacabada, la memoria de la propia infancia.

Kalandraka publica estos poemas de Cecilia Pisos que indagan en la literatura como dibujo, como espontánea expresión de la niñez, como una impresión de unos recuerdos que se mezclan con la propia fantasía de la autora, un mundo mironiano donde las palabras interactúan con los dibujos de Diego Bianqui quien, usando un cromatismo básico de azul, rojo y blanco, construye el caligrama de los versos de Pisos.

Nubes, pájaros, música y árbol son esos elementos  sobre los que los poemas se elevan como sensaciones, visiones lúcidas y chocantes donde lo irracional predomina como base de un código donde las nubes son todo: animales, niños, sueños, nubes también.

A diferencia de otros poemarios infantiles, subyace aquí la necesidad de buscar un sentido literario a lo que presuntamente se destina a un lector infantil. Retruécanos, aliteraciones, paralelismos e hipérbatos nutren una poesía que no se aleja de esas ensoñaciones surrealistas de Cocteau o Apollinaire.

El propio título del poemario reconoce esa capacidad creativa del lenguaje como juego, como juego para transformar la realidad a su antojo. Enhorabuena a Cecilia Pisos por este trabajo que es un manifiesto contra la apatía, un magnífico acto de irreverencia contra la lógica de la lengua.