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MUNDIARIO

¿La juventud es un mérito hoy?

Ustedes dirán, a la vista de las contradicciones que se producen.

¿La juventud es un mérito hoy?
José Saramago.
José Saramago.

¿La juventud es hoy un mérito? Pues según como se mire: el hecho es que  a los “mayores”, se les aparta a codazos de forma prematura y se desprecia su experiencia, madurez y habilidades, en aras de reducir costes de personal, mediante su sustitución por jóvenes, teóricamente bien preparados, pero sin experiencia, mal retribuidos.

En el ámbito de la política sucede algo parecido. Fijémonos en los cabezas de serie de los principales partidos políticos españoles: Pedro Sánchez (1972), Pablo Iglesias (1978), Albert Rivera (1979), Pablo Casado (1981). En el ámbito internacional el fenómeno se reproduce.

Si observamos sus  currículos, veremos másteres, seminarios y cursos a la carta; en lo físico, bien plantados; ágil comunicación, verbal y corporal; muchas prisas por llegar, con lo cual prometen y prometen – no sé si sabiendo lo que no podrán cumplir-; y experiencia de gestión directa en la “cosa política”, nada. Pero es lo que se lleva en casi todos los ámbitos: fachenda y apariencia.

Lo dijo en su día con mucho gracejo e ironía gallega Mariano Rajoy, en una campaña electoral: “Aquí no se viene a hacer prácticas, al Gobierno se viene aprendido”.

En el ámbito laboral, la sustitución es responsabilidad de sabios ejecutivos y, por lo tanto, sus empresas se beneficiarán, o no, de sus decisiones. Pero en el ámbito de la política, esta clara opción por la juventud, que elimina a los maduros, nos puede afectar de forma decisiva a todos. Habrá que esperar resultados para hacer una evolución definitiva.

Aclaro: una cosa es ser “mayor” y otra muy diferente perpetuarse en los cargos.

En este comportamiento  hay una enorme incongruencia – diría que hasta hipocresía-, pues en 1991 los políticos de todo el mundo proclamaron en la ONU los Derechos de los Mayores, entre los que se encuentra: “compartir sus conocimientos y habilidades con las generaciones más jóvenes.” Sí nos lo recuerdan cada año, con la conmemoración del Día Internacional de los Mayores, pero, como dice el refrán, “pasado el día se acaba la romería”.

Tal vez, como suele ocurrir en todos los órdenes de la vida, en el término medio esté la virtud: un adecuado equilibrio entre madurez y juventud, bajo el principio de saber retirarse a tiempo de unos y capacidad de espera de otros.

Habrá quien piense que esta reflexión es consecuencia de la edad de quien esto escribe: pues puede que tengan razón, o no. Ya saben cómo respondía Saramago a la pregunta: ¿Qué cuantos años tengo? @mundiario