Un juez entona, como sentencia condenatoria, el mea culpa
La pieza que el lector podrá enjuiciar hoy gira en torno al valor de la orina como elemento probatorio en las instancias judiciales; pero también habla de contracciones y turbaciones, de editores y mecenas; de cómo las religiones pueden recurrir a la mecanización y, a la inversa, hasta cómo de la mecanización pueden surgir religiones. En definitiva, Significados inéditos de lo profano y lo sagrado.
masacrar 1. (de masacrar + sacra). Asesinar salvajemente a un grupo numeroso de personas en un lugar sagrado, mediante un ritual, como ofrenda a los dioses en evitación de desgracias e imploración de fortunas.
masacrar 2. (de masa + sacra). Sacralizar a la masa, otorgando un carácter divino al mundo profano. Desde el propósito por irradiar lo divino hacia toda criatura, resulta loable masacrar a la gente.
masía. (contracc. de me + asía). Me cogía.
masturbarse. (de más + turbarse). Turbarse alguien de más. Puede que hasta perturbarse. La masturbación es un grado superior de turbación que prolonga e intensifica la alteración o conmoción que rompió la quietud.
material. (de material + mate). Conjunto de ingredientes con los que se elabora el mate. La yerba de mate es el material por antonomasia.
matizar. (de matizar + atizar). Restar importancia al golpe o porrazo que un individuo le ha propinado a otro. Después de recibir el garrotazo, la víctima tuvo que escuchar las matizaciones del agresor.
matrona. (contracc. de me + atrona). Me ensordece.
maullido. (de maullido + aullido). Aullido que emite el gato.
mayor. (de mayo). Se dice del rasgo o atributo propio del mes de mayo.
mazdeísmo. (de Mazda, marca registrada de vehículos + deísmo). Religión de los que, entre los aficionados al automovilismo, adoran —como si fuera un dios— los vehículos de la marca Mazda. Son una minoría descendiente de Zoroastro, por contraposición a las multitudes ferraristas, que profesan una fe rara cuyo símbolo sacro es el cavallino rampante.
mea culpa. Forma vulgar de la expresión latina orina culpa. Sabido es que este fluido corporal elaborado por los riñones contiene información muy importante sobre el estado de salud de cada persona, permitiendo detectar enfermedades o seguir la evolución de ciertos tratamientos. Recientemente, la incorporación de nuevos parámetros al estudio microscópico en el laboratorio ha permitido saber —lo cual será de gran ayuda para facilitar la resolución de los procesos judiciales— que un simple análisis de orina puede manifestar la culpabilidad o inocencia de un reo y hacer que el juez entone, en su caso, como sentencia condenatoria, el mea culpa.
meandro. (de mear + suf. -andro, varón). Cada uno de los recodos que describe el conducto urinario de los varones. Corresponde a los urólogos el cuidado y conservación de los meandros.
mecanizar. (de mecanizar + Meca). Implantar el uso de máquinas en las instalaciones de la gran mezquita de La Meca y sus proximidades, a fin de facilitar el acceso y estancia de los peregrinos. En el Islam, la mecanización ha contribuido al ejercicio masivo de la espiritualidad.
mecenas. (de me + cenas). Respecto de un artista pobre, que vive en la calle, persona que se encarga de que al menos no se acueste por la noche sin haber comido algo. Es propio de un buen mecenas ofrecer un bocadillo o un plato de sopa caliente a su protegido.
mediatizar. (de media + tiza). Dificultar la función de un profesor asignándole tan sólo media tiza al día. Mediatizar las tareas del profesorado sólo puede tener como objetivo obligarle a usar en su trabajo las pantallas digitales.
meditar. (de meditar + editar). Lo que hace un editor cuando piensa si publica o no un libro. Comienzas a interesarte por la meditación cuando envías un manuscrito a las editoriales.
mejillón. (aum. de mejilla). coloq. Mejilla muy grande. Como despedida, le dio beso en el mejillón.
melena. (de melena + Elena). Cabellera larga y suelta de Elena.
melojo. (de miel + ojo). Individuo que tiene los ojos de color miel. No hay cosa más dulce que la mirada de un melojo.
meloso. (de miel + oso). El oso de la miel. Ya Plinio el Viejo, escritor y naturalista del siglo I, dejó constancia de la gran afición de este animal por visitar las colmenas de noche para darse un atracón de miel. El oso goloso entiende, ni más ni menos, que el apicultor ha de ser su mecenas. @mundiario