José Suárez, la mirada universal de un fotógrafo gallego exiliado

Exposición de José Suárez en la Cidade da Cultura. / Xurxo Lobato
Exposición de José Suárez en la Ciudad de la Cultura. / Xurxo Lobato

Suárez es el fotógrafo gallego más internacional, en cuanto a trayectoria y consideración. Estudió Derecho en Salamanca durante el período republicano y fue amigo de Unamuno.

José Suárez, la mirada universal de un fotógrafo gallego exiliado

Suárez es el fotógrafo gallego más internacional, en cuanto a trayectoria y consideración. Estudió Derecho en Salamanca durante el período republicano y fue amigo de Unamuno.

La cultura gallega -y la española- tenía una asignatura pendiente: reconocer debidamente al fotógrafo José Suárez (Allariz, 1902 - A Guarda, 1974). La Ciudad de la Cultura de Galicia es el lugar elegido para la gran exposición antológica de su obra, comisariada por Xosé Luís Suárez Canal y M. Sendón. Una muestra muy cuidada en el montaje, y en la selección de las imágenes. La Xunta de Galicia editó un libro catálogo, riguroso, con textos de los comisarios, y estudios de Juan Manuel Bonet y Alberto Martín.

Suárez es el fotógrafo gallego más internacional, en cuanto a trayectoria y consideración. Estudió Derecho en Salamanca durante el período republicano y fue amigo de Unamuno: el retrato que le hizo contemplando la planicie castellana es definitivo. También colaboró con el cineasta Carlos Velo.

Antes del exilio realizó su serie clásica Mariñeiros, retratos de las gentes del mar del Morrazo, con encuadres bajo la  influencia de los constructivistas rusos. Una mirada muy personal que define su obra como fotografía de autor. Con este mismo punto de vista retrata la serie Romerías gallegas y el mundo campesino de Allariz. Hay una clara diferencia con otros fotógrafos de su época: Suárez es un fotógrafo con estudios universitarios y con formación y vocación artística. Al corriente de las tendencias artísticas de la época, y vinculado al republicanismo liberal.

El golpe de Estado del general Franco le obliga a exiliarse. Vive en Argentina trabajando como director de fotografía y dirigiendo exitosamente varias películas. En fotografía  trabaja para revistas como Life. Retrata a los gauchos en la Pampa y la nieve de los Andes, su gran pasión, por el esquí. También colabora con Luis Seoane en la revista Galicia emigrante y mantiene amistad con Alberti, Pérez de Ayala, Blanco Amor...

Su estancia de dos años en Japón le marca y le atrae. Trabaja con el director de cine Kurosawa. Vuelve a finales de los 50 a España y retrata de manera genial y singular dos tópicos: La Mancha en busca del Quijote -solo encuentra Sanchos- y el mundo de los toros.

Su obra la realiza en blanco y negro, excepto algunas diapositivas en color de menor interés. Pasa sus últimos días en Ourense y participa en la tertulia de los 'artistiñas'.

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