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El Ficcionario está en Japón a por uvas: las más caras del mundo

Desde hace 10 años, en el  mercado de abastos de Kanazawa (Japón) se puja por adquirir el racimo perfecto de una variedad autóctona de uva de mesa denominada Ruby roman. Su precio puede alcanzar los 10.000 euros.

El Ficcionario está en Japón a por uvas: las más caras del mundo
Uvas selectas de la variedad "Ruby roman". / RR SS
Uvas selectas de la variedad "Ruby roman". / RR SS

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Luis Calero

Luis Calero

El autor, LUIS CALERO, es colaborador de MUNDIARIO, donde mantiene la sección El Ficcionario Ortográfico. Es licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Universidad de Salamanca. Profesor de filosofía, ha publicado Catecismo pedagógico (Ed. Aguaclara, 1999), Ficcionario (Ed. Aguaclara, 2006) y Absurdo literal (Ed. Neopàtria, 2015). @mundiario

"Estar a por uvas" es una expresión que alude al hecho de mirar para otro lado con el fin de evitar una realidad incómoda, desasosegante o dolorosa. Un mecanismo de defensa por el que nuestro psiquismo alivia la tensión y el sufrimiento mental que le provoca la consideración de la realidad en toda su crudeza. Y en este tantas veces necesario desconectar de la realidad para no enterarse, algunos miran hacia El Corte Inglés; la mayoría hacia el mercadillo del barrio, y el Ficcionario, excepcionalmente, viaja hasta Japón para ver si puede traerse de allí las doce uvas.   

sustitucción. Reemplazo de un traje de Emidio Tucci por otro, en la sección de ropa masculina de El Corte Inglés. Por cierto, ¿alguien le pone cara al tal Emidio Tucci? Su nombre suena a diseñador italiano afincado en Madrid, pero nadie le ha visto el pelo, ni siquiera aquellos a los que viste.

sustítulo. 1. En una película rodada en alguna lengua extranjera, transcripción de la versión hablada que aparece en la parte inferior de la pantalla cuando el trasfondo son escenas de miedo y fuertes sobresaltos. 2. Título que asusta.

sustración. Hurto cometido en Tracia, una región del sureste de Europa que se extiende por las actuales Grecia, Bulgaria y Turquía. Al ser diferentes sus códigos penales, una misma sustración puede verse castigada con distintas sanciones.

sútil. Dícese del utensilio o herramienta que es fino y delicado. La combinación de utilidad y sutileza se llama sutilidad.

suvasta. Procedimiento de venta por el que se adjudican los frutos de la vid al que más dinero ofrece por ellos. De entre todos los que se celebran, sin duda el más insólito es el de la suvasta del mercado de abastos de Kanazawa (Japón), capital de la prefectura de Ishikawa, donde se cultiva y comercializa en exclusividad desde hace 10 años una variedad de uva de mesa denominada Ruby roman, caracterizada por su dulzura, intenso color rojizo y gran tamaño. Cada temporada, los agricultores japoneses venden alrededor de 16.000 manojos de esta escasa y preciada mercancía. Las reglas de comercialización son muy estrictas: cada uno de los racimos debe contar con un mínimo de granos, y cada uno de ellos debe cumplir una serie de características relativas al tamaño, contenido de azúcar (al menos del 18%), bajo nivel de acidez, lisura de la piel, etc. En julio de 2016, por un racimo compuesto por 30 uvas (cada una de las cuales pesaba aproximadamente 20 gr) se pagó la friolera de 9.840 euros. Echando cuentas, 300 euros por uva. Aunque el precio sea desorbitado, cabe recordar que en Japón es habitual pagar cantidades muy elevadas por la fruta de gran calidad. Y tratándose, como es el caso, de variedades exclusivas las cifras pueden alcanzar cotas insospechadas. Algo que también ocurre con el melón Yubari king, una variedad híbrida de sabor dulce y ligeramente picante, cuyo cultivo en un suelo rico en ceniza volcánica con un complejo sistema de riego sólo está autorizado a 150 agricultores. Se venden en parejas y por ellos ha llegado a pagarse hasta 18.000 euros. En definitiva, como no se hartan de repetir en España mis buenos amigos Maricén Molina y David B. López Lluch a propósito de la granada mollar, de la alcachofa, de las cerezas o del vino, se trata de buscar un modelo alternativo de explotación en el que las características específicas del terreno, del clima y de los métodos de cultivo aparezcan inconfundiblemente singularizados en el producto, de manera que cada zona produzca lo que otras nunca podrán ofrecer.

subersivo. A juicio de los taxistas tradicionales, modo de comportarse de los conductores de Uber, en su orquestada pretensión de desestabilizar el sector y destruirlo tal y como está concebido.

suvestimar. En una determinada consideración afectiva de las letras, estimar a las uves por debajo de las bes.

suvida. Tramo empinado de su existencia, antes de alcanzar la cumbre, cuando otros ya estamos en el de la imparable bajada. Bajada que, paradójicamente, cada vez se hace más cuesta arriba.

suwalterno. Se dice de Walter, cuando está a las órdenes de otra persona. Mi recuerdo en este punto es para Walter Sczcerbiak, un antiguo jugador de baloncesto de nacionalidad estadounidense, extraordinario anotador, que llegó al Real Madrid en el verano de 1973 de la mano del laureado Pedro Ferrándiz. Ya en su debut, ante el Barça, firmó 47 puntos para una victoria final apabullante (125-65). Y todavía hoy mantiene el récord de anotación en un partido: 65 puntos frente al Breogán de Lugo, en lo que también supuso otro récord de máxima diferencia entre los dos contendientes (140-48). Aquel día, 8 de febrero de 1976, Walter logró 25 de 27 en tiros de campo y 15 de 17 en tiros libres. Sólo por esa hazaña merecería ser recordado como uno de los extranjeros más ilustres del equipo, junto a los también inolvidables Clifford Luyk y Wayne Brabender.

suyacer. En el momento de mantener relaciones sexuales, estar un hombre debajo no de otra, sino de la mujer suya (si es que todavía se puede hablar sin que necesariamente se interpreten en términos de dominio y posesión las relaciones entre un hombre y su mujer).

tabike. (angl.). Pared en la que se han instalado unos ganchos o soportes para colgar bicicletas.

Tahilandia. País asiático cuya industria nacional de referencia consiste en convertir en hilos las fibras textiles. Lástima que en la mayoría de las fábricas las autoridades permitan hacerlo en condiciones de esclavitud. Mientras tanto aquí, sin querer enterarnos de ello, cada mercadillo compramos a granel la ropa así producida. La Navidad se aproxima y un año más estamos a por uvas. Hace falta algún Velázquez que lo denuncie, quizá pintando Las thailanderas. @mundiario