Internet, un mundo ya insustituible que enckerra peligros insospechados

Sala de ordenadores de la Universidad de Navarra.
Sala de ordenadores de la Universidad de Navarra.

La presencia de internet con sus redes y aplicaciones no se ha incorporado a nuestro mundo para "sumar" sino para "sustituir" en un proceso irreversible que no siempre sabemos controlar.

Internet, un mundo ya insustituible que enckerra peligros insospechados

Lo vemos cada día, los niños desde los 12 o 14 años, y muchos antes, se mueven libremente en las redes cayendo en manos de desaprensivos que los utilizan en casos de pederastia o animándoles al suicidio como el caso de la red Ballena Azul, o tantas otras webs que se dedican a delinquir. La media de utilización del smartphone en estos jóvenes adolescentes es de cinco horas  diarias y comienzan a florecer clínicas de desintoxicación para gente que se ha hecho adicta y no controla sus acciones. Estos son hechos cuyo resultado a medio o largo plazo desconocemos y que nos preocupan mucho porque las redes se están utilizando ya para temas de componente sexual, para hacer bullying y cosas que han pasado a ser el juego de las generaciones presentes pero para los que tratamos de encontrar solución actuando sobre las personas desde su más tierna infancia, y sobre los educadores que no estén enganchados.

Mas impotentes nos vemos aún con el proceso productivo. Los ordenadores conectados en red se han hecho imprescindibles y ya no acompañan la labor de los empleados, los han sustituido hasta el punto de que no hay vuelta atrás, ellos mandan al mejor estilo de "2001, Odisea del Espacio", Estas redes son utilizadas por nuevos delincuentes para inventar virus y antivirus (estos siempre después), y hackear ordenadores ajenos como hemos visto ayer con 57.000 incidentes en 74 países. El motivo era pedir un chantaje, un rescate de archivos infectados, a cambio de 300€ cada uno, una cifra que ni siquiera es delito pero que suma millones de euros cada mes porque es una práctica habitual con la que convivimos. Si un equipo de malhechores quiese parar la producción mundial probablemente podrían hacerlo. Los escrúpulos no les acompañan como hemos podido comprobar con sus interferencias nada menos que en los hospitales ingleses.

Este mundo de internet y redes imprescindibles y potencialmente peligrosas, está lleno de "followers", pero con el "te sigo si tu me sigues" se va difuminando el liderazgo, y con él, el rumbo, hasta el punto de no saber a donde vamos. No sabemos si hay timonel pero en cualquier caso oculta el rostro. Puede ser un árabe rico que compra medios de difusión, por ejemplo El País o La SER, o un lobby judío que hace películas, un oligopolio multinacional, o incluso un contubernio de brokers que apuestan a futuros. Ver como líderes del mundo a Merkel o Trump en exclusiva, parece cuando menos ingenuo. No sabemos con exactitud quien es el flautista de Hamelín actual, pero seguro que nos lleva al barranco. Quizás este devenir que los políticos no saben parar y que la calle impulsa alocadamente en su desazón, sea aprovechado por populistas ignorantes incapaces de ver el peligro y preparase para el futuro. Es como una película donde el mundo se acaba en medio de grandes catástrofes y ellos se dedican a robar un supermercado.

Como vemos y palpamos en el ambiente, el mundo avanza a gran velocidad sin vuelta atrás. Trae ventajas y posibilidades impensables. Los descubrimientos que ayudan a la humanidad son diarios, pero este ritmo necesita pilotos experimentados y con buenas artes. Los tiempos de poner remiendos se acabaron, ahora es necesario anticiparse a los acontecimientos y unir todas las fuerzas con sentido de estado arrinconando al que no quiera participar en el consenso del que tanto se habla, pero no un consenso para repartirse el poder y cubrir las vergüenzas, un consenso para afrontar los peligros de esta era, preparar las fuerzas de choque, esa policía cibernética dotada con las mejores mentes y medios materiales, y dotarlas de presupuesto. No esperemos a que alguien sin escrúpulos entre en nuestros sistemas más peligrosos. Queremos que nuestros políticos dejen de jugar a preservar su control de jueces y fiscales, sus leyes electorales, sus corruptos, sus aforamientos  y miren al futuro sin ver rojos ni azules, sino seres humanos. Logremos que la visión orwelliana de "1984" se queda en pura ficción y surja la sociedad que todos deseamos.

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