¿La ingobernabilidad que amenaza Andalucía es alguna característica española?

Susana Díaz.
Susana Díaz.

Ingobernabilidad es una palabra característica de los paises meditarráneos, a los que podemos unir Bélgica, pero no un imperativo de la democrácia.

¿La ingobernabilidad que amenaza Andalucía es alguna característica española?

Ingobernabilidad es una palabra característica de los paises mediterráneos, a los que podemos unir Bélgica, pero no un imperativo de la democracia.

 

No existía en las democracias antíguas, ni siquiera en el Senado Romano donde los debates eran duros y las votaciones difíciles pese al sistema de nombramiento de senadores. Ahora parece que es necesario una mayoría absoluta de un partido o comprar la voluntad de algún otro minoritario que sume con algunas concesiones, pero no es así. En los paises donde la elección del presidente es directa o el cabeza de la lista más votada, vemos casos como el de Francia, o ahora del propio Obama en Estados Unidos, donde las cámaras están dominadas por la oposición, significa que para sacar adelante un proyecto necesitan convencer y parlamentar, lo que evidente no podría hacerse  si existiese la disciplina de voto. El sistema proporcional corregido que utilizamos en España parece mucho más democrático porque permite la presencia y la voz en el Parlamento de minorías que de otra forma no estarían representadas, pero la realidad es que el poder lo tienen una persona, o dos que se ponen de acuerdo en las compensaciones, y todos los demás solo les toca obedecer o dar su discurso en una sala vacía. Por otra parte tenemos a Podemos o Ciudadanos que nos han demostrado que para hacerse oír no hace falta tener representación parlamentaria, con tener ideas basta.

El otro sistema, el mayoritario, liga al electo con el votante de una manera directa porque no debe el favor al que hace las listas electorales, por eso no exige disciplina de voto. En España estamos en el medio pero mantenemos la disciplina de voto de todas las Señorías que solo van a votar según las instrucciones recibidas. La realidad es que las mayorías no son necesarias y ahí está Suiza donde teniendo los ciudadanos derecho de veto, carece de sentido, o muchos otros países donde impera la libertad de voto, aunque normalmente con algunas excepciones, mientras que aquí la excepción es que puedan votar en conciencia. Cada vez son más las voces que claman por listas abiertas, libertad de voto, y otras fórmulas que permitan una mayor participación ciudadana, y que se dejen de formar gobiernos al margen de la voluntad popular, expresado en una ley electoral acorde o en segundas vueltas.

Ahora se acercan las elecciones andaluzas y ya estamos echando cuentas y los partidos mirando a las novias con quien casarse. El PSOE solo podría gobernar con Podemos o con el PP, dicen analistas y tertulianos, pero no se les ocurre que se hace necesario un sistema donde lo que determine el gobierno sea la voluntad del ciudadano. Listas abiertas, sistema mayoritario, cabeza de lista más votada, elección directa, segundas vueltas, todo es discutible menos que sea imprescindible la formación de mayorias estables con listas cerradas que garanticen la disciplina de voto. Para eso bastaría que se reúnan a tomar un café los jefes de las formaciones políticas, de las que sumen la mayoría, y tomen las decisiones al igual que en las juntas de accionistas, con los votos que representan cada uno, y al menos sería más económico.

La hora del cambio creo que ha llegado y las promesas ya se quedan cortas. Para Andalucía no llegamos a tiempo pero ¿y para las generales? Probablemente también pero que nos prometan dejar ese feo hábito de la disciplina de voto. El Parlamento no es el ejército donde la disciplina es fundamental, uno manda y los demás obedecen. El Parlamento debe permitir entrar con una idea, cambiarla y salir con otra. Eso es volver a la esencia de la democrácia y el fin del clientelismo.

¿La ingobernabilidad que amenaza Andalucía es alguna característica española?
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