La India alcanzará su punto máximo de contagios por Covid-19 entre el 3 y el 5 de mayo

Quema de muertos por Covid-19 en la India. / Imagen TV
Quema de muertos por Covid-19 en la India. / Imagen TV
Narenda Modi, presidente de la India en enero de 2021: "hemos controlado de forma efectiva" el coronavirus y evitado al mundo "una tragedia mayor".
La India alcanzará su punto máximo de contagios por Covid-19 entre el 3 y el 5 de mayo

Falta de liderazgo y acaparamiento del poder parecen ir de la mano con el incremento de contagios de la Covid-19 en diferentes países del planeta. Cuando un político decide emprender una cruzada en solitario contra el virus, desoyendo a la ciencia y arrogándose todo el poder político al estilo totalitario, el SARS-CoV-2 decide mostrar todo su poderío como si de un bailaor se tratase, primero absorbiendo el rasgueo de la guitarra al que se le unen las palmas, luego el cante y finalmente llega el golpe inspirador y el bailaor se arranca con todo su ser.

Tenemos múltiples ejemplos: el EE UU que lideró Donald Trump vivió los peores datos de contagio mientras él se negaba a usar mascarilla; Jair Bolsonaro en Brasil es un ejemplo de negación del impacto del virus mientras sus compatriotas mueren a miles; en España, Pedro Sánchez, protagonizó el pasado año uno de los liderazgos más errados hasta que los contagios explotaron en la cara de los gobernantes y el Presidente impuso un confinamiento domiciliario de casi 2 meses; el país que lidera Alberto Fernández, Argentina, ha sido calificado como el tercer país que peor maneja la pandemia, etc. Narendra Modi, primer ministro indio, se suma a la lista de políticos aparentemente orgullosos a los que se les acusa de primar sus intereses políticos y sociales al cuidado y protección de los ciudadanos. Tanto es así que Modi, quien asumió el cargo en 2014, se enfrenta ahora a su mayor crisis, mayor incluso que la Ley de Ciudadanía de diciembre de 2019 que enfrentó a la sociedad en las calles. Modi es criticado ahora por no haber tomado medidas antes para frenar la propagación y por permitir que millones de personas asistieran a festivales religiosos y mítines políticos abarrotados en cinco estados durante marzo y abril.

Si bien, iniciado el año, la India parecía hacer bien las cosas, como así lo indicó el propio político nacionalista hindú en su participación virtual en el Foro Económico Mundial del pasado enero de 2021. La India, donde viven unos 1.300 millones de personas o casi un 18 % de la población mundial, "ha controlado de forma efectiva" el coronavirus y evitado al mundo "una tragedia mayor", afirmaba. Incluso se registraba una bajada de contagios diarios que Modi explicaba en el Foro se debía a la "mayor campaña de vacunación contra la covid del mundo", que "en la primera fase incluye la vacunación de nuestros treinta millones de trabajadores sanitarios".

Narendra Modi, presidente de la India, recibiendo su segunda dosis de la vacuna el pasado 8 de abril. / TW @narendramodi

Narendra Modi, presidente de la India, recibiendo su segunda dosis de la vacuna el pasado 8 de abril. / TW @narendramodi

Tanto optimismo por parte de Modi pareció relajar las medidas de confinamiento impuestas por el mismo en 2020 cuando con un margen de 4 horas, cerro el país durante más de 2 meses a partir de marzo del pasado año. Como consecuencia de dicho confinamiento el producto interior bruto del país se contrajo un 24% en el segundo trimestre de 2020 comparado con el año anterior, la mayor contracción trimestral desde que se tienen registros. Cientos de millones de indios perdieron sus empleos y el golpe ha sacudido todos los sectores de la economía del país, con la única salvedad del sector agrícola. Los daños son tan amplios y tan profundos que varios estudios económicos pronostican que la India no logrará recuperar niveles similares a los de 2019 hasta al menos finales de 2023, y que el empleo no se recuperará hasta dentro de más de un lustro, publicaba El Confidencial el pasado octubre de 2020. Mes en el que la curva de contagios comenzó a dispararse tras el confinamiento. Quienes conocen el país afirman que el hacinamiento en el que viven en los numerosos barrios chabolistas (slums) hizo poco probable el distanciamiento físico y que, tras el confinamiento, muchos trabajadores que quedaron atrapados en la grandes urbes, comenzaron a regresar a sus lugares de origen tras perder sus trabajos, extendiendo así el virus.

A todo ello se suma, como hemos indicado, ese multitudinario festival Kumbh Mela que se permitió realizar a principios del mes de abril y que reunió a un aproximado de 2 millones de personas al mismo tiempo en el río Ganges. “Hay un gobierno nacionalista hindú que no se atreve a ir contra los líderes religiosos pues han dejado la mano ancha y han celebrado este festival, el Kumbh Mela, que se hace una vez cada 12 años y lo han permitido este año lo cual es curiosísimo”, afirmaba el escrito y especialista en la India Javier Moro en el programa Horizonte.

En dicho programa, Jaume Sanllorente, fundador y director general de Sonrisas de Bombay en India, relataba la situación en estos momentos, tras los meses de euforia en los que la India era puesta por su presidente como ejemplo mundial: "La situación con la Covid-19 en la India está siendo catastrófica. Llevo más de 17 años viviendo aquí y yo lo calificaría de crisis humanitaria. Jamás he visto algo así. La gente agolpada en las puertas de los hospitales, en muchos casos muriendo. Hay tres pacientes por cama en los hospitales y el sistema sanitario está totalmente colapsado. Llevamos días con más de 350.000 casos y los 3.000 muertos diarios".

Un sistema sanitario con escasa inversión pública (oficialmente la India invierte el 1,25% de su PIB en sanidad, mientras, por ejemplo, España invierte el 6,4%; Francia el 9,4%; EE UU el 14,4%; Argentina el 6,6%; Burkina Faso el 2,9%; Singapur el 2,1%; Sudáfrica el 3,5%, etc.) y con un mayoritario sector privado que ha llegado al límite de su capacidad y recursos, donde el oxígeno, ese bien tan preciado para los enfermos de la Covid-19, se ha agotado y las bombonas se venden ya en el mercado negro a precios muy superiores de lo estándar.

Arundhati Roy, escritora india, relataba desde su punto de vista, la situación actual el pasado 2 de mayo en el diario El País: “Los hospitales se han quedado sin camas. La gente muere en los pasillos de los hospitales, en las calles y en sus casas. En los crematorios de Delhi ya no hay leña. El departamento de parques de la ciudad ha tenido que conceder un permiso especial para que se talen sus árboles. Los parques y los aparcamientos se utilizan como crematorios. El oxígeno es el bien más preciado en el nuevo y siniestro mercado de valores indio. Los más destacados políticos, periodistas y abogados – la élite india – inundan Twitter con peticiones de camas de hospital y bombonas de oxígeno. […] En esta ola de la pandemia, son los jóvenes los que están cayendo, los que llenan las unidades de intensivos. Y cuando mueren los jóvenes, los mayores perdemos un poco las ganas de vivir. […] Mis amigos y yo hemos decidido llamarnos a diario para comprobar que seguimos vivos”.

La India, un país solidario que ahora necesita ayuda

La India que lidera Modi, comenzó en enero de 2021 una campaña diplomática para proporcionar de manera subsidiada vacunas contra el coronavirus de fabricación propia a países próximos como Bangladesh, Mauricio, Bután, Maldivas, Seychelles, Sri Lanka, Birmania o Nepal, a los que ha proporcionado hasta ahora 5,5 millones de dosis, según información del ministerio de Exteriores indio en una rueda de prensa. 4 meses después, el plan nacional de vacunación en la India que debía arrancar el pasado sábado 2 de mayo para personas entre los 18 y los 44 años no pudo aplicarse correctamente  porque varios estados informaron de que no tenían suficientes dosis para empezar a vacunar a las personas de dicha franja de edad. A pesar de ser el mayor productor mundial de vacunas, el país carece de ellas y ha suspendido temporalmente todas las exportaciones de AstraZeneca para satisfacer la demanda interna. Ahora es la India la que necesita ayuda internacional que ya ha comenzado a llegar. Países de todo el mundo han enviado una avalancha de suministros médicos de emergencia al país. Hasta el jueves, 40 naciones habían enviado cargamentos de ayuda. El primero de varios aviones procedentes de EE UU que transportaban bombonas de oxígeno, máscaras y pruebas de diagnóstico rápido llegó a Delhi el viernes, informa BBC Mundo. También un avión militar alemán con 120 respiradores llegó a la India el sábado, mientras que Reino Unido ha enviado cientos de piezas de equipo médico.

¿Un nuevo confinamiento?

Muchos opinan que ya es tarde para eso y parece que el propio gobierno rechaza esta opción. Narendra Modi indicó que tomar esa medida será el “último recurso”. A pesar de ello al menos 11 estados han impuesto algún tipo de restricciones para tratar de detener las infecciones, según indica Reuters. Mientras, las carreras electorales siguen su curso. El ejemplo lo tuvimos este pasado fin de semana en Bengala Occidental, donde se celebraron elecciones al parlamento regional que el partido de Modi perdió. Las próximas elecciones generales se celebrarán en 2024 y para los analistas políticos, esta derrota regional augura una pérdida de poder del partido Partido Bharatiya Janata (BJP) del primer ministro indio, Narendra Modi. Aunque también hubo comicios en Tamil Nadu, Assam, Kerala y en el territorio federal de Puducherry que se saldaron con victoria del BJP de Modi en Assam, logrando mantener el poder, aunque ha perdido apoyo electoral. En Kerala se ha impuesto una coalición de izquierda y en Tamil Nadu ha ganado el partido regionalista Dravida Munnetra Kazagham.

Y así, entre festivales y elecciones, el 10% de los indios ha recibido una dosis de vacunación, y en torno al 1,5% ha recibido las dos inyecciones requeridas; los casos de coronavirus en India pueden alcanzar su punto máximo entre el 3 y el 5 de mayo, según un modelo matemático de un equipo de científicos que asesora al gobierno, ya han muerto 219.000 indios desde el inicio de la pandemia por la Covid-19 y se han contagiado cerca de 20 millones de personas en un país de 1.300 millones de habitantes, el 18% de la población mundial.

Algo positivo que sabemos ya de mano de Ravi Gupta, profesor del Departamento de Medicina de Microbiología Clínica de la Universidad de Cambridge y nombrado una de las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time, es que análisis preliminares de un estudio actual "da buenas razones para creer que la expansión de la vacunación en la India contribuirá al control de la transmisión, así como a los efectos severos del Covid-19". @opinionadas en @mundiario

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