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MUNDIARIO

¿Qué implica la aprobación de Rusia a la primera vacuna terminada contra la Covid-19 en el mundo?

La humanidad ya ha entrado en una nueva fase de la carrera científica mundial que busca frenar su regresión y la recesión de la economía global. La vacuna rusa podría empezar a ser producida masivamente en octubre.
¿Qué implica la aprobación de Rusia a la primera vacuna terminada contra la Covid-19 en el mundo?
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto a una dosis experimental de la vacuna que ha aprobado este martes 10 de agosto / Telemundo.
El presidente de Rusia, Vladimir Putin, junto a una dosis experimental de la vacuna que ha aprobado este martes 10 de agosto / Telemundo.

La carrera científica y geopolítica mundial rumbo al hallazgo del elemento que podría frenar la peor crisis que la humanidad ha vivido en el siglo XXI, ha entrado en una fase cumbre con la nueva movida que la tercera potencia global ha dado en un atrevido paso que ni siquiera los dos países más poderosos del mundo, Estados Unidos y China se han atrevido a dar, ni siquiera el Reino Unido. La nueva arma por el dominio del sistema mundo no es el comercio internacional ni la tecnología. 2020 es un año único en la historia posmoderna, pues esa nueva arma es una vacuna.

Y es que el presidente de Rusia, Vladimir Putin, anunció este martes que su país registró una vacuna contra el coronavirus desarrollada por el Instituto Gamaleya, con sede en Moscú, dijo esta mañana el presidente en la televisión estatal rusa.

Esto implica que el antiviral contra la Covid-19 ya es el recurso más valioso por el cual la comunidad internacional trabaja incansablemente con el objetivo de iniciar un proceso de inmunización a la mayoría de la población mundial, empezando por los 3.800 millones de personas que fueron sometidas al confinamiento debido a la expansión de la pandemia para luego llegar al 80% o 90% de la humanidad a finales de 2021 o incluso mediados de 2022.

En una transmisión en vivo por teleconferencia con los ministros de su gabinete, Putin dijo que la vacuna ha pasado por todos los controles necesarios.

Sin embargo, el Gobierno ruso se ha mostrado hermético en torno al proceso de investigación y ensayos de esa vacuna, sobre la cual no se ha conocido mayor detalle que el de su supuesta generación de anticuerpos, confirmada por la comunidad científica de Rusia, pero cuestionada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha dejado claro en reiteradas ocasiones que no aprobará ninguna vacuna que no sea evaluada en todas las fases protocolares necesarias en la comprobación de su seguridad y su efectividad de inmunización.

El mandatario reveló que una de sus hijas se había vacunado y que tenía una temperatura un poco más alta, pero que “ahora se siente mejor”. Esto denota que un posible efecto secundario de esa vacuna sería la fiebre, aunque no está claro si genera otros efectos colaterales que el Gobierno ruso se rehúse a admitir.

Las dudas sobre la vacuna rusa

La tan sonada vacuna de Rusia ha generado alerta en la comunidad científica internacional, que cuestiona la efectividad de un fármaco cuya composición genética no es garantía de que la humanidad adquirirá un nuevo elemento orgánico de inmunidad, protección y anticuerpos en los organismos de cada habitante del planeta.

Según reseñó la cadena CNN, funcionarios gubernamentales rusos aseguraron que los cruciales ensayos de Fase 3 se llevarían a cabo “después del registro estatal de la vacuna”.

Esto demuestra que la agenda geopolítica de Moscú lo ha llevado a ejecutar el proceso con varias omisiones protocolares sin realizar los ensayos antes de darle legalidad a esa vacuna para su distribución dentro del país. 

El detalle radica en que Rusia no ha publicado datos científicos sobre sus pruebas de vacunas, lo que demuestra una notoria tendencia geoestratégica y geopolítica de del Gobierno del Kremlin para influir en los mercados y en los gobiernos periféricos de las regiones más precarias del mundo que están conectadas con las cadenas de suministro del sistema capitalista global, en el que la potencia rusa forma parte junto a los vastos circuitos comerciales, diplomáticos y militares de Estados Unidos y China en sus respectivas áreas de influencia en América, Asia y el Océano Pacífico.

Los críticos y miembros de la comunidad científica dicen que el impulso del país por una vacuna se produce en medio de la presión política del Kremlin, que desea mostrar a Rusia como una fuerza científica mundial.

La estrategia mundial de Rusia con su vacuna anti-Covid

La vacuna rusa se llama Sputnik-V (en honor al satélite Sputnik 1 que la antigua Unión Soviética lanzó en 1958 en medio de la carrera espacial con Estados Unidos) y su ensayo final en fase 3 iniciará este miércoles, 12 de agosto. Además, podría comenzar a ser fabricada de forma masiva en octubre, un mes clave en el cual la economía mundial podría entrar en una fase de mayor consumo, lo que Rusia tratará de aprovechar para crear un nuevo mercado que capte la demanda externa global enfocada en su vacuna por la magnitud de la pandemia. 

“Sé que es efectiva y desarrolla inmunidad estable. Espero que haya muchos productos en el mercado internacional que puedan ser usados”, dijo el presidente ruso Vladimir Putin. 

La principal estrategia de Rusia para expandir su influencia en el escenario mundial por la vía de este importante activo que hoy es incluso más codiciado, preciado y cotizado que el petróleo -la vacuna contra la Covid19- será la creación de puentes diplomáticos-sanitarios con América Latina por medio de las conexiones comerciales y financieras que Moscú ha establecido a través de préstamos, créditos, así como con los acuerdos bilaterales de cooperación energética, tecnológica, militar y política del Gobierno ruso con varios países de la región. 

En la medida que Rusia recurra a la estrategia de China de exportar capitales mediante la otorgación de créditos a Latinoamérica, como hizo Pekín con la concesión de un préstamo de 1.000 millones de dólares para que las naciones americanas puedan acceder a la vacuna, Moscú también podría crear una alianza bilateral diplomática-sanitaria con China para maximizar el flujo de capitales destinados a la región con el objetivo de lograr rentabilidad y un nuevo mercado biotecnológico a largo plazo para desplazar la influencia científica-tecnológica general de Estados Unidos en su llamado ‘patio trasero’ durante la nueva década que empezará en 2021.

Un nuevo fármaco ya tiene nombre, registro legal y composición bioquímica para comenzar a circular como el que posiblemente llegue a ser el primer producto del nuevo mercado emergente que dominará y configurará las nuevas relaciones internacionales en un mundo menos globalizado en el sentido comercial y más globalizado en el ámbito diplomático-sanitario para reactivar las economías nacionales tras el shock de la pandemia de coronavirus, lo que podría reducir el tamaño de la influencia estadounidense en la escena global y darle un mayor espacio de propaganda diplomática-científica a las agendas de las dos potencias neocomunistas que son la antítesis del paradigma capitalista occidental de Washington; China y Rusia. @mundiario