La ignorancia genera problemas que un ignorante no sabrá resolver

Sala de ordenadores de la Universidad de Navarra.
Sala de ordenadores de la Universidad de Navarra.

Estamos atravesando tiempos donde el ignorante se crece, se siente superior y se mofa del que no lo es tildándolo de antiguo o desfasado en un mundo de nuevas tecnologías.

La ignorancia genera problemas que un ignorante no sabrá resolver

No hace mucho tiempo que la cultura se consideraba un valor. En realidad lo fue desde el origen de la civilización hasta tiempos cercanos. En la antigüedad se veneraba al que sabía escribir o al que sabía pensar, hacer razonamientos lógicos que llevasen a conclusiones no discutibles porque provenían de un hombre sabio, y hasta un esclavo culto gozaba de grandes privilegios pudiendo llegar a ser liberto por ello. Se admiraban dos cosas fundamentales, la cultura, y el poder que conducía a tener riqueza, y se temía la suerte, algo que distribuían los dioses y que generalmente estaba mal repartida. Aún pasando por fases donde la fuerza bruta sustituyó a la cultura y alguien culto era alguien débil, siempre se refugió en una élite asociada a la Iglesia y logró sobrevivir hasta nuestros días donde no hace mucho el dinero por si solo no habría todas las puertas y se exigía cultura y educación ligando esta última a los modales. Esta razón llevó a las generaciones del siglo XX a querer saber, acceder a la escuela, y si era posible, a la universidad, a leer muchos libros y varios periódicos, algo necesario hasta para ser admitido y respetado en una conversación. Nadie pretendía ser reconocido solo por el dinero. Se llevaba siempre un periódico en la mano hasta en el metro, o un libro ya en tiempos más recientes aunque anteriores al smartphone.

Esto ha dado un giro brutal cuando los ignorantes se convencen de que todos somos iguales, unos con su cultura en la cabeza y otros en el bolsillo, en su móvil donde con solo decir "ok google" y hacer la pregunta, una voz en off nos dará la repuesta. Pues no es igual ni nunca lo fue. La cultura de titulares siempre fue considerada un barniz válido solamente para opinar sobre cosas que no se saben, para que los que de verdad se han esforzado en informarse, contrastar opiniones, en saber, le ofrezcan una amable sonrisa por toda respuesta y aleguen que se tienen que ir, eso si, con mucha educación. Hoy en día, en pleno siglo XXI, todo ha cambiado y hay una generación que empeñados en hacer solo lo que les gusta o lo que les requiere menos esfuerzo, acaban no haciendo nada. Se va a la escuela para agradar a los padres, o a los profesores, o para estar con los amigos, pero el ansía de saber, de aprender cosas nuevas, de querer ser alguien culto con criterio fundamentado sobre las cosas del mundo, está en decadencia, algo que ocurre hasta en la universidad donde las encuestas dicen que los jóvenes estudian aquellos que les ofrece más salidas, excepto en España donde una mayoría afirma estudiar aquello que más les gusta aunque su salida profesional sea inexistente, claro que también somos el único país donde se puede vivir de los padres hasta los 35 años cuando en otros países se avergüenzan si les dan los 20 años en casa.

Esto puede parecer un tema puramente de evolución social pero tiene graves consecuencias. Hay gente ignorante, tremendamente ignorante, que accede por vía de la politica a puestos de importancia que nos repercuten a todos. Son diputados, concejales o alcaldes, cargos que no exigen examen de admisión, y que de la noche a la mañana se encuentran con un sueldo que nunca soñaron y hasta con una jubilación privilegiada por un trabajo que vas cuando quieres, llegas a la hora que te da la gana y sales cuando lo necesites. Las vacaciones son generosas y solo hay que obedecer al jefe a la hora de votar. Algunos de estos señores a los que llaman "señorías", no darán lecciones de democracia, hablarán del franquismo, u opinarán sobre lo bueno y lo malo pese a haber adquirido sus escasos conocimientos con solo una visión del mundo, sin contrastar y sin comparar con opiniones diferentes. Por algo se dice que la ignorancia es muy atrevida. Claro que lo que estos no hacen lo hacen otros políticos que apesar de tener mayores conocimientos son los que trabajan doble por el mismo sueldo.

Ahora los partidos políticos empiezan a estar de acuerdo en que ha llegado la hora de hacer un plan de enseñanza consensuado, útil y duradero, y nos gustaría que valiese para que todos los españoles disfrutemos de la misma realidad, algo que ahora no ocurre, que los colegios vuelvan a tener una línea de enseñanza definida y dirigida por alguien con autoridad, que se haga hincapié en aspectos éticos, en que todos los cerebros no son iguales porque se conforman con el aprendizaje, que se despierte la cultura del esfuerzo como impera en otros países, y que se vaya cada día al centro de estudios con el animo de saber más, de conocer mejor, de aprender, y todo esto al margen de las ideologías que solo deben ser un conocimiento objetivo y una opción personal.

La ignorancia genera problemas que un ignorante no sabrá resolver
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