Habitación 300: Sabina ha sabido conquistarnos con sus letras, no como el Rey con sus discursos

Retrato del emperador Carlos V.

Tantas épocas y reinados como nadie recuerda harán renacer a Pablo Picasso para pintarles sus efemérides, no se les hace justicia a los Borbones.

Quiero llegar a sentir tanto por alguien que me inspire una elegía. Que alguien se muera. Quererle menos que morir por él, que signifique mucho para mí lucrarme a su costa.

Esto es España. Es otro país en que los colores de una bandera son superiores a cualquier Cezanne, Pollock; banderas e himnos ridículos que suenan por megáfonos acompañados por palmas a patrios deportistas, en que hubo algún tiempo mejor que lucra a los viejos, luchas y genocidios que conformaron verdaderos esclavos y propietarios.

Esto es España, poderosa, castiza, soberbia, país de yantar y vid imperial, país tranquilo y oprimido en la OTAN. Una península de la tierra que está siendo aplastada por los Pirineos, menos africana que americana, pero mundial y ambiciosa.

Tantas épocas y reinados como nadie recuerda harán renacer a Pablo Picasso para pintarles sus efemérides, no se les hace justicia a los Borbones.

Ya no se emigra en el primer mundo a menos que decidas mudarte de comunidad autónoma.

Somos españoles y estamos orgullosos de Sara Carbonero y el lago Covadonga. Hemos tenido a los mejores trogloditas en Atapuerca, al emperador Carlos V en los lienzos, hemos desvirgado América y rellenado cunetas, somos cuna de marginales que nunca se irán y estamos en la moda de la industria petrolera.

Quiero este verano tomar una colchoneta de playa en playa, perderme por las calles de Málaga, admirar y robar una lasca del palacio Gaudí. Tantos genios en el paro, sin dinero, absortos por la pornografía, un país libre de la represión franquista.

Otras tiranías superamos y no ha pasado nada. Todo el mundo invierte en nuestro país, qué decir de los demás, somos todos iguales.

Por supuesto que somos todos iguales ante la ley y al volante, somos humanos en la cama y bajo un bombardeo.

Qué importa ser español o portugués o mexicano o un nepalí de mierda si tienes trabajo, si todos habéis ido a ver ‘La La Land’ como buenos ciudadanos, y defendéis los intereses de los medios, a vuestras esposas, la soberanía de vuestros países a base de flamenco, bacalao, hostias y exportación de galletas de la fortuna.

Quiero con férrea convicción la transparencia de los servicios de inteligencia, ya que las universidades están filtrando datos al extranjero como si el conocimiento en España lo hubiesen traído los Reyes Magos.

Y es que si por algo somos un país libre es porque nadie te va a advertir de lo gilipollas que eres. Ni a saltarse la huelga de educación. Somos libres porque no obedecemos a la religión ni a escritos antiguos, sino que admiramos a los héroes homosexuales, cocainómanos y al cirujano de Letizia Ortiz.

Algo pasará cuando la cultura española llore la muerte de Joaquín Sabina. Hay madrileños y madrileños, pero él ha sabido conquistarnos con sus letras, no como el Rey con sus discursos dogmáticos y altibajos. Creo que se declarará luto nacional, será como un toro muerto para los catalanes. Alguien que sobrevivió a Adolfo Suárez, apareció en todos los programas de televisión… Un atrincherado cantautor que hizo de todo para ser feliz: tan canalla y bonachón como Juan Carlos I pero más sincero, puesto que, cuando está borracho, lo dice.