Los gritos del silencio y la "mal entendida" libertad de expresión en España

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Bimba Bosé.

Ya no grito en el silencio, que es una cosa muy española, como lo de protestar en bares, antesalas del médico o cualquier otro lugar en que coincidan dos personas.

Los gritos del silencio y la "mal entendida" libertad de expresión en España

Mi paciencia llegó al límite, y sintiéndolo mucho ya no puedo más. ¡No me da la real gana, y perdonen ustedes la expresión, de seguir consintiendo con mi silencio y falta de denuncia pública, las aberraciones que escriben algunos desgraciados en las redes sociales!

Somos muchos los que hemos emitido gritos de pavor en el silencio al leer semejantes vejaciones a personas que ya no están con nosotros, o aun estando, han permanecido en el banco de la más absoluta ignorancia de su caso e indefensión.

Sí, y lo digo alto y claro, porque esos personajes que escriben mierda a través de “tuits”, eso es lo que tienen en el cerebro, además de estar en la posesión de la más absoluta cobardía al permanecer ocultos tras una fotografía de perfil y unos nombres que no son los suyos.

Por desgracia hay gentuza que les disculpa, gentuza que presume de guay y progre, a la vez que se enfunda en jirones de la más miserable falta de humanidad, adornando su carestía de espíritu, con frases como “es que en España existe libertad de expresión”.

Pues claro que sí, imbéciles, por eso yo también os puedo mandar al sitio que todos estáis pensando, pero con una patada en donde la espalda pierde su casto nombre y directamente a la cárcel; y a ver si esta vez los fiscales y jueces ejercen de tales, y con el código penal en la mano, os mandan directitos al “talego, troncos”.

Me enciendo cada vez que llegan a mis ojos semejantes tropelías del léxico español, pero ardo en llamas de la desesperanza e impotencia cuando me imagino a cualquiera de esas personas víctimas de esas bajezas, madres, hijos o familiares más cercanos.

Hace poco, una estudiante de 19 años se enfrentaba a dos años y medio de cárcel por hacer chistes en Twitter sobre una víctima de ETA, y aún hay quien la disculpa. A la tal Cassandra V, le siguen los “premios nobel “de Guillermo Zapata, concejal de Podemos, y el cantante de Def Con Dos, César Strawberry; pero la gota que hizo desbordar el vaso, fueron los ultrajes, vilipendios y escarnios que salieron de las cabezas enfermas de varios tuiteros, qué para agravar más el tema, se ocultaron en la más asquerosa de las cobardías.

Porque Eleonora Salvatore, o al conocimiento del gran público Bimba Bosé, que yo sepa era una señora que no hacía más que trabajar y cuidar de sus hijas, ayudar a todos los amigos y personas cuando se lo pedían, (y si no también), y vivir su vida hasta que el cáncer se la arrebató con solo 41 años.

Hoy ya no grito en el silencio, que es una cosa muy española, como lo de protestar en bares, antesalas de centros de salud o cualquier otro lugar en que coincidan dos personas; y menos cuando las pusilanimidades constituyen delitos de odio y delitos a la intimidad.

Antes les pasó a otros, a Bimba el día de su muerte, espero que la justicia y los propietarios de las redes sociales actúen con contundencia y yo, no tenga que volver a escribir nada en esta línea y sobre el próximo.

Nunca olvidemos que nuestra libertad termina donde empieza la del otro, y nunca olvidemos que hay que actuar y dejar de practicar los gritos del silencio. Por la de muchos otros, pero en especial por tu memoria, Eleonora.

Los gritos del silencio y la "mal entendida" libertad de expresión en España
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