¿Son un negocio los laboratorios de medicamentos naturales y herbolarios?

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Los herbolarios, la homeopatía y la medicina natural son a veces de gran ayuda pero también un gran negocio sin control y con precios abusivos e injustificados sin regulación alguna.

¿Son un negocio los laboratorios de medicamentos naturales y herbolarios?

Cuando uno entra en un herbolario tiene la sensación de que ha encontrado la solución a todos sus males, que no hay enfermedad o dolencia que no pueda ser controlada con un simple concentrado alimentario en forma de pastillas, cápsulas,  o jarabes,  y todo sin el más mínimo efecto secundario. Ya metidos en milagros también podemos aliviar tensiones, estrés, lograr un magnífico sueño reparador o unas tranquilas digestiones sin acumular grasa, metales pesados, o hacer trabajar innecesariamente al hígado o al riñón,  las arterias ya no se ensuciarán nunca más y envejecer será difícil, y por si fuera poco, también encontraremos pastillas que dan la felicidad sin ningún motivo aparente. Todo con unos medicamentos totalmente inocuos que la ley obliga a denominar suplementos alimentarios porque no han seguido los procedimientos exigidos para poder ser considerados medicinas, y por lo tanto su eficacia terapéutica no ha sido demostrada como superior a la de un placebo. 

La amplitud de la promesa podría llevarnos a pensar que es un timo, pero no es cierto aunque que tampoco es falso. Si hablamos con alguien que sea naturópata o médico dedicado a tratar con estas soluciones la enfermedad siempre nos dirán aspectos positivos de estas artes curativas basadas en la propia naturaleza y en tomar concentraciones de sus principios activos. Es simplemente la sabiduría de nuestros abuelos acumulada desde el origen de los tiempos y tratada con la tecnología actual para poder llevar el medicamento en el bolsillo a cualquier lugar. La parte falsa con sistema en la afirmación de que carecen de efectos secundarios porque pueden tenerlos o ser interactivos. Por ejemplo, algo tan inocente como el hipérico, eficaz para la tristeza o depresiones leves,  es completamente contraindicado si se está en tratamiento de la hepatitis C porque contrarresta el principio activo del medicamento y puede evitar la curación, y otros muchos ejemplos cuyo peligro se evita si en lugar de automedicarse creyéndose que no puede interferir en el tratamiento alopático, se consulta al médico o naturópata. En general todo lo que hay en un herbolario es beneficioso y una ayuda para conservar la salud, tratar enfermedades, reforzar otros tratamientos o disminuir efectos secundarios.

¿Donde está entonces el truco? ¿cuales son los inconvenientes de los herbolarios? Pues que en un número grande de casos la promesa de curación es falsa y lo que hacen es convertir la enfermedad en crónica. De la misma manera que un celiaco no deja de serlo por no comer cereales pero puede ser un enfermo crónico asintomático, la mayoría de lo que ofrece un herbolario es que mientras uno añada a su dieta determinada sustancia de por vida, se mantendrá con su mal controlado. Este sería el pequeño inconveniente porque alimentarse bien con una dieta que elimine la necesidad de suplementos o, si es necesario, ingerirlos, tampoco está mal. El mal que se ve en este negocio es el elevado precio de cualquier tratamiento y ahí es donde esta la queja. 

Los laboratorios de medicinas naturales (u homeopáticas) no tienen el elevado coste de experimentar en laboratorio, luego con animales, luego con voluntarios, siempre con metodología científica comparativa y sin saber si el tratamiento será rechazado u autorizado, y sin embargo al contrario de un medicamento alopático que va reduciendo su precio a medida que va amortizando la inversión, hasta alcanzar precios muy baratos, los medicamentos naturales jamás bajan sus precios, y aquí destacó el caso de la homeopatía,  aunque esta se vende en farmacias. Pero el mayor escándalo es que mientras las farmacias están reguladas y requieren permiso para instalarse además de un titulado superior al frente, los herbolarios de ponen donde quieren, no requieren titulados ni guardar distancias ni nada de nada, ¡Y marcan los mismos márgenes que una farmacia!

Deberíamos plantearnos si quien vende esperanza de curaciones y salud eterna alimentando la ansiedad del milagro, no debería estar regulado.

¿Son un negocio los laboratorios de medicamentos naturales y herbolarios?
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