El gobierno alemán propone trabajar menos y cobrar lo mismo para mejorar la conciliación

Manuela Schwesig, ministra de Familia.
Manuela Schwesig, ministra de Familia.

Fue la ministra de Familia quien abrió la polémica al proponer la reducción de la jornada laboral de 40 a 32 horas a los padres con hijos menores de 3 años.

El gobierno alemán propone trabajar menos y cobrar lo mismo para mejorar la conciliación

La coalición de gobierno en Alemania lleva menos de un mes y ya ha surgido el primer conflicto abierto entre los socios. Ha sido la ministra de Familia, la socialdemócrata Manuela Schwesig quien  ha abierto la polémica al proponer la reducción de la jornada laboral de 40 a 32 horas semanales a los padres con hijos menores de 3 años. Y esto sin rebajar un euro sus salarios.  La ministra considera que la jornada laboral debe ser acorde a la vida familiar y afirma que los políticos deben tomar la iniciativa. La propuesta no ha sentado nada bien a sus aliados de gobierno y tampoco -como era de suponer- a la patronal alemana.

Los miembros de la  Unión Cristiano Demócrata (CDU), liderados por la canciller Ángela Merkel  consideran que la medida “es una locura”. ¿Me gustaría saber de dónde procedería el dinero? Se pregunta un diputado de la CDU, al tiempo que  los conservadores afirman que obligar a las empresas a pagar a empleados a tiempo parcial el salario completo supondría un ataque directo a la competitividad alemana.

Es poco probable que la propuesta de la ministra salga adelante, pero el debate sobre la necesidad de mayores niveles de conciliación lleva tiempo abierto en Alemania. Y precisamente por la situación personal de los propios dirigentes políticos germanos. La ministra de defensa, de la CDU, Úrsula von der Leyen tiene 7 hijos y ya ha dicho en varias ocasiones que desearía poder trabajar desde su casa  ocasionalmente. El actual vicecanciller y ministro de economía se toma la tarde de los miércoles para recoger a su hija de la guardería. La propia Schwesig dedica también la tarde de los miércoles a pasarla con su hijo pequeño, incluso un alto cargo de la junta del Banco Central Europeo dejó su cargo para pasar más tiempo con su familia asumiendo un puesto de menor relevancia en el Ministerio de Trabajo.

Está claro que no existe mejor motivación para cambiar las cosas que cuando se viven y sienten en carne propia, y aunque la iniciativa de la joven ministra de Familia caerá en saco roto ha conseguido poner encima de la mesa, una vez más, la idea de que la conciliación de los horarios laborales con los familiares es una necesidad.  Pero también es cierto que es necesario proteger la productividad, porque está demostrado que la bonanza económica es la que permite mayores equilibrios en términos de igualdad. El desafío es encontrar fórmulas que permitan a la vez  la conciliación y la competitividad. Este objetivo incumbe no sólo a los poderes políticos sino también a las empresas.  Tendremos que estar atentos a los próximos pasos en este sentido en Alemania. Aunque a mirar hacia allí ya estamos más que acostumbrados. Otra cuestión será si lo que hagan finalmente allí sería soportable para nuestra economía.

El gobierno alemán propone trabajar menos y cobrar lo mismo para mejorar la conciliación
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