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Los gastos veterinarios: máxima responsabilidad a la hora de tener perro o gato

Comenzamos en MUNDIARIO una serie de 6 reportajes sobre adopciones caninas. Testimonios reales sobre por qué adoptar y no comprar y qué responsabilidades se adquieren al abrir las puertas de tu casa a un animal.

Los gastos veterinarios: máxima responsabilidad a la hora de tener perro o gato
Dulce. / Cedida
Dulce. / Cedida

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Judith Muñoz

Judith Muñoz

La autora, JUDITH MUÑOZ, es escritora y periodista. Fue coordinadora general de MUNDIARIO, donde actualmente es adjunta al Editor. Fue redactora del periódico Xornal de Galicia y también formó parte del equipo del periódico La Voz de Galicia y de la agencia Quattro Idcp. Es autora del libro de poesía Anhelo. @mundiario

En prácticamente todo el mundo, desde hace unos años, se está viviendo una tendencia hacía la concienciación de la adopción de perros y gatos, antes que decidirse por comprar. Miles de perros son abandonados cada año o asesinados porque ya no cumplen las funciones por las que se adquirieron pero aún así la venta de cachorros en tiendas sigue con su negocio, exhibiendo a los animales en pequeñas cajas de cristal a la espera del impulso de algún incauto o el antojo de algún niño.

La raza suele ser la principal razón para escoger gastar el dinero en comprar y no adoptar. “Sí que es verdad que a veces ves un perro (de raza) y dices qué bonito pero he estado en muchos refugios, conozco esa realidad y para mi la adopción es prioritaria”, me cuenta Paula, una economista de 32 años que vive en España con su marido, tres perros y cinco gatos.

Su vida siempre ha transcurrido en compañía de animales. Su primer perro fue un braco alemán que su abuelo encontró sin hogar. Cuando falleció, sus padres le compraron una schnauzer gigante y como afirma Paula “ya no hubo más compras en casa, pero sí hijos de los que ya tenían”. En la veintena comenzó a interesarse también por los gatos y desde que se independizó “en mi casa no ha entrado un perro ni gato comprado”. Paula además es vegana desde hace unos años, momento en el que “comprendí que todos los animales son iguales”.

Uno de estos animales que forman parte de su familia es un perro de raza, calificada de peligrosa por el tamaño de su mandíbula y que Paula se encontró vagando en una gasolinera de un polígono. “Le compré algo de comida en la gasolinera y pregunté por allí si era de alguien pero nadie lo conocía. Así que le abrí la puerta del copiloto de mi coche, se subió, me miró, le miré y le dije ‘nos vamos a casa’”. Paula comprobó que tuviera chip, pero no estaba identificado. Lo que si tenía era un ejército de pulgas y se encontraba bastante flaco. Paula teme que hubiese sufrido algún maltrato pues me cuenta que los primeros meses en casa, cuando agarraba la escoba o fregona para limpiar, el perro salía corriendo, aunque asegura que ya nada queda de ese perro miedoso llamado Duque que convive con otro perro, cinco gatos y un reciente nuevo miembro de esta gran familia. Dulce, una perrita que Paula se trajo desde Centroamérica. Así de hecho es como conocí su historia tras ella conocer la mía.

Dulce primer plano.

Dulce en España.

Cómo conocí a Dulce, la perra salvadoreña

Paula conocía El Salvador al haber pasado algunos meses allí con una ONG y hospedada con una familia. La unión que formó con ellos la hizo volver cada cierto tiempo y en uno de esos viajes conoció a Dulce, una pequeña perrita que vivía con esta familia pero a la que no la daban el buen trato que generalmente se le suele dar a los perros en otros países. Aunque Paula me cuenta que la familia salvadoreña cuidaba y querían a Dulce pero “no con el concepto de amor que tengo yo. Es decir, el marido en un año ha tenido tres perros diferentes por una cuestión de mejor raza. Yo a mi perro no lo regalo”. Así que al conocer a Dulce y su fragilidad, apenas 2 kilos de peso, decidió abrirla las puerta de su casa, aunque eso supusiera muchos trámites y gastos. “Ella estaba enamorada de mi y yo de ella”. Las caricias que Paula la proporcionó durante su estancia hizo que Dulce la siguiera a todos los lados. Así son los perros.

“El problema que hay en ciertos países, además de un número escandaloso de abandonos y de cría y venta sin control, es el desconocimiento o el desinterés por saber qué necesidades tiene un perro realmente. A veces se preocupan de los perros y los quieren a su manera, pero los alimentan incorrectamente o no los desparasitan... Aunque también es cierto que hay que conocer las realidades de esas familias”, dice Paula. “Actualmente la perra tienen anemia porque ha pasado dos años alimentada… regular. Y es que se preocupaban por ella pero no como se debería a mi modo de ver”, añade.

El problema que hay en ciertos países, además de un número escandaloso de abandonos y de cría y venta sin control, es el desconocimiento o el desinterés por saber qué necesidades tiene un perro realmente.

Paula conoce bien las responsabilidades que se adquieren al abrir las puertas de tu casa a un animal, en su último caso a la perra Dulce. “Lo esencial – a parte del paseo y la compañía- es darles atención veterinaria”, comenta. “A parte de sacarlo a pasear, jugar con él, no dejarlo solo, por ejemplo, en un balcón, disponer de un espacio adecuado que no necesariamente pasa por tener una casa enorme, que la mía no lo es,… la máxima responsabilidad es hacer frente a todo lo que necesite (el perro o gato) igual que se haría por un hijo u otro familiar”, explica Paula.

Tener un animal no es barato, tampoco excesivamente caro, pero entre el pienso, las vacunas anuales, las pastillas de desparasitación, pipetas contra las garrapatas y collar para el mismo fin, podemos estar hablando de alrededor de 200 euros al año, sin contar con las chuches para perros o cualquier capricho que queramos comprarle. Pero siempre hay contratiempos. Por ejemplo Paula tuvo que operar a dos de sus gatas por un accidente que sufrieron y pago cerca de los 3.000€.

Los perros enferman, como los humanos, y necesitan tratamientos. “No porque esté enfermo o herido de gravedad, lo sacrifico, hay que luchar por ellos”, apunta Paula. Envejecen, como los humanos, y requieren de más cuidados e incluso las visitas al veterinario también se harán más frecuentes.

Dulce, que vivó acompañada de garrapatas, es ahora una perra sana, lidiando con su anemia, pero más sana que antes e incluso una incipiente estrella canina puesto que Paula se la lleva, junto a una de sus gatas, a dar charlas en escuelas para enseñar a los más pequeños a cómo tratar a los animales, qué hacer si se encuentran a uno abandonado en la calle y en definitiva, a mostrar que un perro o un gato no son cosas, son seres vivos con necesidades y mucho cariño para regalar.

Viajar con un perro desde América a España

Como ya conté en Mi largo viaje con perro en avión cruzando el océano Atlántico , los trámites para viajar con un perro desde América Latina son diversos y deben tenerse todos en perfecto orden. Paula cuenta los pasos que ella tuvo que dar con el fin de prestar toda la información posible a aquellos que en el futuro vayan a encontrarse en la misma situación:

> Informaros bien con la aerolínea antes de comprar el billete. Cada aerolínea tiene unos requisitos distintos, sobretodo puede haber problemas en el caso de vuelos gestionados por una compañía pero que se realizan con aviones de otra compañía (vuelos con código compartido).
> Informaros si vuestro perro puede viajar en cabina o debe viajar en bodega y los requisitos de los bolsos / trasportines.
> Siempre que sea posible es mejor que vaya en cabina, sobre todo si es de raza pequeña puesto que las condiciones en bodega son bastante duras.
> Su billete deberéis reservarlo con antelación pero deberá formalizarse y pagarse en el aeropuerto el mismo día del vuelo.
> El transporte no debe tener finalidad comercial ni puede producirse un cambio de propietario.
> El perro debe viajar acompañado de su dueño o de un responsable autorizado por el dueño.
> Debe estar desparasitado externa e internamente.
> Debe estar identificado con microchip.
> Debe estar vacunado de la rabia (y es recomendable que lleve también la trivalente).
> La edad mínima para vacunarlos es de 12 semanas.
> El microchip debe ponerse antes de las vacunas (por lo menos un día antes).
> No puede ser menor de 7 meses en el momento del viaje.
> Como mínimo 30 días después de haber sido vacunado de la rabia, hay que tomar una muestra de sangre para determinar que tiene un nivel de anticuerpos igual o superior a 0.5 UI/ml.Este análisis sólo pueden hacerlo ciertos laboratorios en el mundo, el veterinario os indicará cuál.
> Para que pueda viajar tienen que pasar un mínimo de 3 meses desde la fecha en que se le tomó la muestra de sangre.
> No es necesario que el animal tenga pasaporte en este primer viaje.
> Todos los trámites debe realizároslos un veterinario autorizado, en la oficina de exportaciones del país pueden indicaros cuáles son.
> Documentos que os tiene que entregar el veterinario autorizado (haced 2 copias de cada uno y conservad siempre el original junto a vosotros):
  • > Cartilla sanitaria: donde debe constar el número de microchip y las vacunas, además de la información del perro.
  • > Informe del laboratorio autorizado indicando el nivel de anticuerpos.
  • > Certificado de salud: debe expedirse dentro de los 10 días anteriores al vuelo. Tiene que estar en español y en inglés.
  • > Certificado zoosanitario conforme el modelo del Anexo IV del Reglamento (UE) 577/2013: las páginas 1-4 las rellena el veterinario autorizado. La página 5 la rellena el veterinario oficial del centro de exportaciones.
> Declaración del propietario/responsable del animal conforme el modelo de la parte 3 del Anexo IV del Reglamento (UE) 577/2013: debéis rellenarla y presentarla junto con el certificado zoosanitario.
> Cuando tengáis todos los documentos necesarios debéis ir al centro de trámites de exportaciones del país, es recomendable hacerlo a más tardar 4-5 días antes del vuelo por si hay algún problema.
> Allí os revisarán y os sellarán los documentos anteriores y os entregarán un certificado de exportación de salud para animales. Es muy importante que en el apartado de observaciones de dicho certificado se indique el origen del vuelo, las escalas (si las hay) y el destino final. Haced 2 copias del certificado y conservad siempre el original junto a vosotros.
> En el aeropuerto os revisarán toda la documentación anterior. Hay que acudir al aeropuerto con antelación suficiente el día del vuelo.

 

Paula aporta además información útil sobre su caso: “Os pongo un ejemplo de los trámites a realizar con fechas que os pueden orientar:

> Perro de más de 12 semanas.

> Fecha de identificación con microchip: 01/08/2017.

> Fecha de vacunación de la rabia: 05/08/2017.

> Muestra de sangre para análisis de anticuerpos de la rabia (mínimo 30 días después de la vacuna): 15/09/2017.

> El resultado de la analítica de anticuerpos suele tardar 1 mes y medio. Si es correcto podemos planear el viaje.

> Examen de salud dentro de los 10 días anteriores al vuelo: 23/01/2018.

> Trámites en el centro de exportaciones: 24/01/2018.

> Fecha de viaje: 30/01/2018 (mínimo tienen que haber pasado 3 meses desde que se tomó la muestra de sangre).

> El perro tiene que tener más de 7 meses en la fecha del vuelo.

Si tenéis dudas o necesitáis asistencia también podéis contactar con alguna empresa especializada en transporte de animales. Una de ellas es Traveldog, la experiencia con su asesora Pilar Martí fue muy buena.”, explica Paula.

Con la apertura de estos 6 reportajes en MUNDIARIO, os facilitamos también la siguiente dirección de correo [email protected] en la que intentaremos solucionar cualquier duda que os surja.