Gases volcánicos, cenizas y gases disueltos: las próximas amenazas en La Palma

El volcán Cumbre Vieja, La Palma, visto desde el espacio. / TW @Thom_astro
El volcán Cumbre Vieja, La Palma, visto desde el espacio. / TW @Thom_astro
Las erupciones volcánicas explosivas como la actual pueden determinar la formación de un velo estratosférico de polvo y aerosoles ácidos; estos pueden provocar efectos climáticos de alcance local hasta regional.
Gases volcánicos, cenizas y gases disueltos: las próximas amenazas en La Palma

La erupción del volcán Cumbre Vieja en La Palma no solo se lleva su protagonismo por las increíbles imágenes que está dejando este espectáculo natural; un peligro cada día más latente acecha en el aire. Los gases volcánicos traen consigo amenazas potenciales como el dióxido de azufre, el dióxido de carbono y el fluoruro de hidrógeno. Además, el gas dióxido de carbono puede provocar lluvia ácida y contaminación del aire desde un volcán en la dirección del viento, tal y como apuntan desde la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Las cenizas volcánicas, esas que están sufriendo en La Palma aquellos que se encuentran más cerca del volcán, pueden recorrer entre cientos y miles de kilómetros en la dirección del viento. Periodistas como Susanna Griso que se encuentra sobre el terreno compartía esta imagen en Instagram.

Ceniza del volcán Cumbre Vieja. / IG @susannagrisooficial

La calidad del aire a día de 22 de septiembre en la isla de La Palma no registra variaciones significativas según datos de la AEMET; tampoco desde el Gobierno de Canarias apuntan en sus registros disminuciones en la calidad del aire en estos momentos. Aún así, diariamente se monitorizan estos parámetros para diagnosticar cambios y vislumbrar que pueda ser necesario que toxicólogos y otros especialistas evalúen las condiciones ambientales y los efectos sobre las poblaciones que rodean a la montaña.

Tareas que se ponen más de relevancia al tener en cuenta la reciente advertencia de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que ha indicado que "solo la contaminación atmosférica provoca 7 millones de muertes al año, mientras que se espera que el cambio climático contribuya cada vez más a una amplia gama de impactos en la salud, tanto directos como indirectos, a través de los efectos en la biodiversidad."

"Los niños pequeños son especialmente vulnerables a los riesgos ambientales, que pueden afectar a su supervivencia y a su salud y bienestar a lo largo de toda la vida,» dijo Aboubacar Kampo, Director de Programas de Salud del UNICEF. «Un entorno saludable es un requisito previo para que los niños estén sanos. Nuestra evaluación indica que puede prevenir una serie de enfermedades potencialmente letales y, de forma muy significativa, hasta una cuarta parte de las muertes de niños menores de cinco años. Además, los entornos saludables funcionan como una atención sanitaria preventiva y ayudan a reducir los costos médicos innecesarios para las familias, lo que las permite invertir en el progreso socioeconómico".

Dos tercios de las muertes atribuidas a los factores de riesgo ambientales se producen por enfermedades no transmisibles (ENT), como las cardiopatías, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer, lo que hace que las acciones del compendio sean cruciales para abordar la epidemia de ENT.

Actualmente, en La Palma, se vive un factor de riesgo también ambiental como es el provocado por los efectos nocivos de los gases volcánicos que, aunque generalmente quedan restringidos a un radio de 10 km. del centro emisor, sin embargo, las erupciones explosivas de gran volumen como la actual, pueden determinar la formación de un velo estratosférico de polvo y aerosoles ácidos; estos pueden provocar efectos climáticos de alcance local hasta regional.

Patricia Sruego, investigadora del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en Argentina pone de ejemplo el volcán Tambora, en Indonesia, cuya erupción en 1885, considerada como la de mayor magnitud registrada en tiempos históricos, produjo una prolongada reducción de la visibilidad y disminución de la temperatura media en 0,5°C aproximadamente. Pero también añade que "tanto los gases disueltos como las partículas sólidas pueden afectar en diverso grado la calidad del agua, comprometiendo el abastecimiento de agua potable para los seres humanos y la disponibilidad de aguadas para los animales. Además, las cenizas ponen en riesgo la salud de las personas y de los animales debido a los trastornos ocasionados en sus aparatos respiratorio y digestivo".

Gases volcánicos, cenizas y gases disueltos: las próximas amenazas en La Palma