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MUNDIARIO

Gabriel Sánchez publica una novela juvenil, Cruzamundos: un Verne para niños

Cruzamundos es una novela juvenil donde las secuencias de acción tienen un ritmo frenético y en la que los personajes obedecen a esa imaginación desbordante que tienen los niños.

Gabriel Sánchez publica una novela juvenil, Cruzamundos: un Verne para niños
Portada de Cruzamundos/ www.boolino.es
Portada de Cruzamundos/ www.boolino.es

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Manuel García Pérez

Manuel García Pérez

El autor, MANUEL GARCÍA PÉREZ, es doctor en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia y licenciado en Antropología por la UNED. Premio Nacional Fin de Carrera, fue coordinador del área de Sociedad y Cultura de MUNDIARIO, donde actualmente es columnista y crítico literario. Docente, investigador y escritor de narrativa juvenil, su última obra es el poemario Luz de los escombros. @mundiario

 Llega a mis manos una novela juvenil titulada Cruzamundos, escrita por Gabriel Sánchez García-Pardo y publicada por la Editorial Hidra.

 La novela repite los tópicos de otras obras que hay en el mercado dirigidas a jóvenes y niños. Sin embargo, este Cruzamundos destaca por un ritmo frenético de aventuras, por una capacidad de síntesis a la hora de acumular muchas acciones en pocos párrafos.

  No voy a desvelar el argumento. Diré que, sin grandes pretensiones literarias, Gabriel Sánchez consigue trasladar a un ejercicio escrito la velocidad y la caracterización de un género ahora propio del discurso televisivo; la novela de aventuras, que los dibujos animados rentabilizan una y otra vez. Y ahí es donde está el talento de esta obra, en su habilidad imitativa para recrear por escrito los lances, anécdotas y trepidantes saltos mortales que encontramos en la animación o en películas legendarias como Los Goonies.

 Lo que también es subrayable en Cruzamundos es la galería de personajes y monstruos con los que nos encontramos, pues reunen esas características hiperbólicas y desconcertantes tan apetecibles en el imaginario de los niños.

  El trabajo de Sánchez García-Pardo mezcla la animación y el cine con una literatura que recuerda al Verne más trepidante. El juego de rol, mapas misteriosos, mundos imposibles y acciones secundarias contribuyen a ese ritmo acelerado en la novela que se intensifica con sobrias descripciones que apenas esbozan a los personajes. Porque la intención es que el público infantil y juvenil genere ese universo particular de los mares de Ilus. Estamos ante una novela infantil o juvenil, según se mire, más que recomendable, que persigue el entretenimiento y la fabulación de un mundo personal que encuentra también similitudes con Tolkien por la configuración propia de espacios y protagonistas.

 Enhorabuena a Gabriel.