El final de Salvador Ramos: cronología de la matanza de Texas

Escuela primaria de Robb, Uvalde, Texas. / RR.SS
Escuela primaria de Robb, Uvalde, Texas. / RR.SS

El estudiante de 18 años abrió fuego contra la misma escuela en la que estudió. Asesinó al menos a 19 niños, dos maestras y le disparó a su propia abuela antes del ataque.

El final de Salvador Ramos: cronología de la matanza de Texas

Al menos 21 personas, dos maestras y 19 estudiantes de entre siete y 10 años de edad, han perdido la vida en el más reciente tiroteo en un centro educativo en EE UU, el único país desarrollado del mundo en el que las balaceras en lugares públicos son habituales, y motivados presuntamente por el odio.

La Escuela Primaria Robb, ubicada en el pueblo pequeño de apenas 16.000 habitantes de Uvalde, Texas, acapara las miradas del mundo entero tras producirse uno de los tiroteos más mortíferos en la historia contemporánea americana. El colegio, cuya matrícula es indudablemente de mayoría hispana superando el 90 % de los estudiantes, es también la institución donde estudió el perpetrador del ataque, el joven Salvador Ramos, de 18 años.

La conmoción se apoderó de esta pequeña localidad, próxima a la frontera con México y ha enlutado especialmente a la comunidad latina, mexicana principalmente, en EE UU. El tirador murió en el acto, después de que los agentes de seguridad ingresaran en la escuela para aprehenderle. Una agente fue quien dio el tiro de gracia, acabando con una de las peores masacres en EE UU.

Ramos es el autor del que ahora es el segundo tiroteo en escuelas de educación básica más mortíferos en EE UU, sólo detrás del ataque contra la Escuela Primaria Sandy Cook, en Newton, Connecticut, ocurrida hace casi 10 años, en diciembre de 2012. Le siguen de cerca los atentados en la secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland (Florida) y el de la escuela secundaria de Santa Fe, en Texas.

Lee aquí la cronología de la matanza de Uvalde.

Días antes del tiroteo de Texas

El joven Salvador Ramos, aún en el anonimato, compra dos fusiles de asalto el día de su cumpleaños número 18. En EE UU, un país en el que las armas no están homogéneamente reguladas y cuyos estados establecen sus propias normas al margen de la ley federal, que fija la edad mínima para adquirir armas de fuego en 18 años. Precisamente el estado de Texas es uno de los más permisivos para el porte de armas, permitiendo llevar armas largas en público sin necesidad de entrenamiento.

Ramos era un joven acosado en su colegio, sus compañeros se burlaban de su tartamudeo y nunca cuajó en su grupo. Llevaba mucho tiempo sin asistir a clases, no iba a graduarse este año. Recientemente, la promoción de este 2022 de la escuela secundaria local visitó la primaria, todos vestidos con togas y birretes de rojo brillante. Pero Ramos no estaba entre sus compañeros, llegaría semanas después.

Según ha podido conocer The New York Times, era callado y tildado de extraño por sus compañeros. Era desempleado desde hace un mes, tras haber dejado su trabajo en un Wendy’s. Su gerente admitió que el joven tendía a molestar a sus compañeras y que “nadie le conocía realmente”. Presuntamente vivía con sus abuelos y era un joven perturbado por la vulnerable condición económica de su familia.

Las banderas rojas de la matanza

Cerca del 21 de mayo Ramos publica varias imágenes y mensajes que, después del ataque preocupan a la policía. Su perfil de Instagram es la ventana para conocer que tenía una fijación por las armas largas, tomándoles varias fotos junto a sus cartuchos. Publica varias selfies vestido de negro con el pelo largo, una story con una grabación de su madre gritando y varias fotos de dos armas semiautomáticas reposando en su regazo.

El diario New York Post dio a conocer una conversación que Ramos habría tenido con una usuaria, aparentemente desconocida, donde le insinuaba que cometería un crimen. “Vas a repostear mis fotos de pistolas”, le dice a la joven, quien le contestó tras varios días preguntando: “¿qué tienen que ver tus armas conmigo”?

El viernes Ramos vuelve a escribirle: “estoy a punto de hacerlo”, a lo que la chica pregunta “¿a punto de hacer qué?”. “Tengo un pequeño secreto que quiero contarte” replica el perpetrador acompañando ese mensaje de un emoticono sonriente que se tapa los ojos, pero no obtiene respuesta de la usuaria. En su último mensaje, dos horas antes de disparar indiscriminadamente contra los estudiantes, Ramos le pone: “estoy afuera”.

Se atrincheró en un aula

En un momento antes de llegar a la escuela abre fuego y dispara contra su propia abuela, presuntamente en medio de una discusión. La señora se encuentra en condición grave en un hospital, pero no ha muerto a pesar de haber ocurrido en un sitio del suceso aislado. Ramos llega precipitadamente en un vehículo particular, estrella su coche cerca del centro educativo, porta un chaleco antibalas y su rifle, irrumpe en la escuela primaria y presiona el disparador.

Todas las víctimas mortales y los heridos se produjeron dentro del aula de cuarto grado, según el teniente Chris Olivarez, portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Texas. El atacante se atrincheró en el aula, abrió fuego indiscriminadamente y mató a 19 niños, dos maestras e hirió a otros 12 estudiantes, de acuerdo con las declaraciones de los funcionarios.

El tirador llevaba “un chaleco táctico sin paneles balísticos; ese tipo de chalecos es el que suelen utilizar los equipos tácticos, los equipos SWAT, donde pueden colocar cargadores y munición adicional dentro de esos chalecos y ser capaces de moverse en una formación táctica”, dijo Olivarez, quien corroboró el perfil inicial del sospechoso, agregando que no tenía afiliación con pandillas.

Ramos es neutralizado

Al lugar llega una patrulla fronteriza y varios miembros de la unidad antiterrorista del Departamento de Policía. Algunos agentes rompen las ventanas de otras aulas para evacuar el mayor número de personas posible, mientras que otros oficiales ingresan para rescatar a sus propios hijos, inmersos en el tiroteo.

Alrededor del mediodía la escuela primaria informa de que hay un tiroteo y se activan los protocolos de emergencia. Los alumnos, maestros y personal son evacuados al centro cívico de Uvalde, mientras las fuerzas de seguridad combaten contra Ramos, quien logra herir de bala a dos agentes. Una policía logra asestarle un tiro contundente, en una zona del cuerpo aún no precisada, neutralizándole. Ramos fallece en el acto.

La mañana después del caos

El lamentable hecho ha conmocionado a la opinión pública estadounidense, pero los habitantes de la “amigable” comunidad de Uvalde, una zona muy cercana a los pasos fronterizos con México y relativamente próxima a la gran urbe de San Antonio, están estupefactos ante la jornada de violencia de la que aún no se recuperan.

Al día siguiente el caos sigue desatado, muchas personas se trasladan de hospital en hospital para buscar a sus familiares. Hijos, sobrinos, nietos o primos, muchos niños permanecen en un estado de “desaparición” toda vez que se va revelando la lista de las víctimas mortales, pero no se conoce a ciencia cierta a qué centros de salud dieron a parar los niños heridos que se recuperan y luchan por su vida. @mundiario

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