El Ficcionario plantea si, habiendo pecado, es posible salvarse por los pelos

El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, es una de las múltiples denominaciones de Jesús.
El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, es una de las múltiples denominaciones de Jesús.

¿Se puede lograr el perdón completo de los pecados y la reconciliación con Dios sólo por la gracia divina o la salvación depende más bien de otros factores, como el pelaje que tengamos o las obras que realicemos?

El Ficcionario plantea si, habiendo pecado, es posible salvarse por los pelos

La Semana Santa rememora cada año la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Es normal que de Pascuas a Ramos, que es como decir de higos a brevas, el Ficcionario recale en esta importante celebración cristiana y se aproxime, medio en broma, medio en serio, a uno de sus tópicos más discutidos: el de la salvación eterna. Algo que se le ha metido entre el pelo y la piel.

pedhigüeño. Que pide higos con insistencia e importunidad. Curiosamente, el pedhigüeño más impaciente e implacable de la historia fue Jesús. Cuenta san Marcos (Mc 11,12-26) que una mañana salió Jesús con sus discípulos del pueblecillo de Betania, próximo a Jerusalén, y que al poco tiempo, sintiendo hambre y viendo a lo lejos una higuera, se acercó a ella con la intención de coger algunos frutos. Pero he ahí que no tenía ninguno porque, según el relator, "no era tiempo de higos". Entonces Jesús, muy ofendido e incomprensiblemente alejado de su proverbial bondad y misericordia, la maldijo diciendo: "¡Que nunca nadie coma frutos de ti!". Y siguió camino con sus discípulos hacia el Templo de Jerusalén. Al día siguiente, cuando ya de regreso volvieron a pasar por el lugar, sus discípulos descubrieron asombrados cómo la higuera se había secado "hasta sus raíces", detalle que, dicho sea de paso, cuesta trabajo comprender cómo pudieron apreciar. Comentando este desconcertante pasaje, conocido injustamente como el de la higuera estéril, el escritor Louis Cable escribió: “Maldecir a una higuera por no tener fruto en marzo es como insultar a un perro porque no puede hablar inglés”.

pelajianismo. Doctrina según la cual la salvación depende fundamentalmente del buen o mal pelaje que tengan los hombres, frente a los que piensan (como los protestantes) que, partiendo de la fe en Cristo y en el Evangelio, la gracia de Dios es universal y gratuita; o aquellos que, como los católicos, insisten en que, más que de la voluntad divina, ganar el cielo depende de las obras que hagamos o dejemos de hacer los humanos. Las doctrinas de Pelajio (siglos IV-V), quien negaba el pecado original y cuestionaba la necesidad de la gracia divina, fueron consideradas heréticas por la Iglesia Católica, quien las tildó de discriminatorias. La Iglesia aceptaba la salvación por los pelos referida a la que sucedía in extremis cuando el pecador se arrepiente in articulo mortis, pero no como resultado de su buen o mal aspecto exterior. En medio de la disputa, y ante las dificultades obvias por conseguir un buen pelaje, los calvos han expresado su preocupación por sentirse excluidos de la propuesta. "Condenar a un calvo por no tener pelo es como maldecir a una higuera por no tener fruto en marzo", ha declarado su portavoz parafraseando a Louis Cable.

peletrero. Persona que se dedica a confeccionar carteles de piel. De algún modo, los tatuadores que fijan inscripciones en la piel son también peletreros.

pelhambre. Piel típica de quien no tiene qué comer. De alguien que está en los huesos y cuyo pelaje, por tanto, es francamente lamentable.

pelhetero. (de pel, piel, y hetero, otro). Persona capaz de ponerse en la piel de otro. La capacidad para adoptar el punto de vista ajeno al propio, algo que según Piaget sucede a partir de los 7 años, es fundamental para superar la visión egocéntrica del mundo. "Imagina que te encontrases en esa circunstancia", "Supón que te hubiera pasado a ti" o "Ponte en su lugar" son expresiones que los adultos utilizamos para situar en el mundo real el acusado ego de los niños y propiciar la necesaria comprensión intersubjetiva.

pelhigro. (cultismo). Situación o circunstancia en que, a causa de la humedad, es posible que suceda de forma más o menos inminente algún mal. Por ejemplo, el exceso de humedad ambiental en una vivienda puede llegar a provocar problemas respiratorios, alergias, asma, dolores e incluso enfermedades pulmonares entre sus moradores. La humedad y el frío también agravan el dolor en personas que padecen reumatismos. De manera que bien se podría decir: "Hogar con humedades, familia enferma". Sin embargo, también son muchas las situaciones en que, si está reseco el ambiente, la presencia de la humedad puede resultar beneficiosa, como tratándose de combatir un incendio. Y no digamos ya si, habiendo recibido condena, de lo que se trata es de sobrevivir en el infierno.

peligroxidad. Riesgo de resultar oxidado. Entre los humanos, se trata de un peligro que afecta preferentemente a aquellos que tienen una salud (o una voluntad) de hierro. La solución es fácil: quitarle hierro al asunto.

pellorativo. Aplícase al término o expresión que se utiliza con la intención de provocar lágrimas en el interlocutor.

pelookería. (angl.). Lugar donde se corta y arregla el cabello la gente que, comenzando por el aspecto de su pelo, pretende un cambio de look. Y si de paso consigue un buen pelaje que le propicie la salvación, mejor que mejor.

peloquería. Establecimiento al que acuden los que desean tener pelo antes que cortárselo o arreglárselo. Que son, precisamente, los que peor lo tienen para salvarse, de estar en lo cierto el pelajianismo.  @mundiario 

El Ficcionario plantea si, habiendo pecado, es posible salvarse por los pelos
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